{"id":349,"date":"2020-05-11T18:51:56","date_gmt":"2020-05-11T16:51:56","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ugr.es\/almenara\/?p=349"},"modified":"2020-05-11T18:51:56","modified_gmt":"2020-05-11T16:51:56","slug":"46-la-economia-de-guerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ugr.es\/almenara\/46-la-economia-de-guerra\/","title":{"rendered":"46. La econom\u00eda de guerra"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-350\" src=\"https:\/\/blogs.ugr.es\/almenara\/wp-content\/uploads\/sites\/67\/2020\/05\/IMG_1853-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/blogs.ugr.es\/almenara\/wp-content\/uploads\/sites\/67\/2020\/05\/IMG_1853-300x225.jpg 300w, https:\/\/blogs.ugr.es\/almenara\/wp-content\/uploads\/sites\/67\/2020\/05\/IMG_1853.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>Nos hallamos ante un concepto que ha emergido del olvido durante la situaci\u00f3n que nos ha tocado vivir, en la que la crisis del \u201ccoronavirus\u201d ha hecho que nos acordemos de los tiempos de guerra. En relaci\u00f3n a asta tem\u00e1tica traigo la siguiente lectura, as\u00ed como un enlace a una reflexi\u00f3n que se puede ver al final de la entrada.<\/p>\n<p><strong><em>\u201c\u00bfQu\u00e9 es la econom\u00eda de guerra?\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n<h5><a href=\"https:\/\/blog.caixabank.es\/blogcaixabank\/2019\/02\/que-es-la-economia-de-guerra.html\"><em>https:\/\/blog.caixabank.es\/blogcaixabank\/2019\/02\/que-es-la-economia-de-guerra.html#<\/em><\/a><\/h5>\n<p><em>Hay t\u00e9rminos que siempre vuelven. Econom\u00eda de guerra es uno de ellos. A grandes rasgos, lo solemos aplicar cuando atravesamos una situaci\u00f3n econ\u00f3mica delicada por la cual necesitamos reducir nuestros gastos al m\u00e1ximo y sacar el m\u00e1ximo partido a lo que compramos.<\/em><\/p>\n<p><em>Se trata de una expresi\u00f3n muy polivalente, que utilizamos para explicarle a un amigo por qu\u00e9 no volveremos a tomarnos unas ca\u00f1as con \u00e9l al menos en los pr\u00f3ximos seis meses o incluso para referirnos a un <\/em><em>cambio de h\u00e1bitos en la compra de productos de belleza<\/em><em>.<\/em><\/p>\n<p><em>Sin embargo, la expresi\u00f3n econom\u00eda de guerra tiene un origen mucho m\u00e1s literal<strong>. <\/strong>Se refiere a <strong>las medidas y actuaciones que adoptan los pa\u00edses cuando atraviesan una situaci\u00f3n cr\u00edtica<\/strong>, como es el caso de un conflicto b\u00e9lico o sus consecuencias posteriores. En concreto, <\/em><em>Philippe Le Billon<\/em><em> la define como <strong>el conjunto de actividades econ\u00f3micas que se organizan para financiar una guerra, que pasan por la producci\u00f3n, movilizaci\u00f3n y distribuci\u00f3n de los recursos<\/strong>. Estas actuaciones influyen, por ejemplo, en los impuestos, el comercio o el racionamiento de bienes. El objetivo consiste en manejar la econom\u00eda de tal manera que se termine por ganar la contienda sin descuidar a la poblaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><strong><em>No existe una \u00fanica forma de econom\u00eda de guerra<\/em><\/strong><em>, sino que cada pa\u00eds desarrolla la suya propia cuando encara un conflicto de estas caracter\u00edsticas. Tampoco el t\u00e9rmino es una exclusiva de los pa\u00edses, sino que se puede aplicar tambi\u00e9n a grupos armados locales que controlan un territorio determinado. Por eso las estrategias de econom\u00eda de guerra que se desarrollan son muy variadas.<\/em><\/p>\n<p><em>Sin embargo, existen algunos rasgos que se repiten a menudo en las situaciones de econom\u00eda de guerra. Con muchos de ellos estamos familiarizados, porque los hemos visto en pel\u00edculas b\u00e9licas que recrean conflictos muy distintos, como Lo que el viento se llev\u00f3 o Las bicicletas son para el verano.<\/em><\/p>\n<p><strong><em><u>S\u00edntomas de una econom\u00eda de guerra<\/u><\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Algunas se\u00f1ales que nos permitir\u00e1n reconocer que un pa\u00eds est\u00e1 aplicando <\/em><em>medidas de econom\u00eda de guerra<\/em><em> tienen mucho que ver con la tendencia a la autarqu\u00eda o el autoabastecimiento. Esto significa que el estado trata de abastecer a su poblaci\u00f3n y a su ej\u00e9rcito <strong>mediante recursos propios para reducir en lo posible la dependencia del exterior<\/strong>, sobre todo ante el riesgo de sufrir un bloqueo econ\u00f3mico. Esta estrategia se combina a menudo con el racionamiento de alimentos y otros bienes para ajustar al m\u00e1ximo el consumo, junto con la puesta en marcha de medidas para el ahorro energ\u00e9tico.<\/em><\/p>\n<p><em>Un buen ejemplo de esto lo encontramos en la <\/em><em>Gran Breta\u00f1a de la Segunda Guerra Mundial<\/em><em>, cuyos suministros sufrieron las consecuencias de la guerra submarina planteada por Alemania. Esta situaci\u00f3n de bloqueo trajo consigo un gran <\/em><em>esfuerzo para producir la m\u00e1xima cantidad posible de alimentos<\/em><em> en suelo brit\u00e1nico con los que abastecer a la poblaci\u00f3n y las tropas. Las <\/em><em>cartillas de racionamiento en la Espa\u00f1a de la posguerra<\/em><em> tambi\u00e9n responden a este tipo de estrategias.<\/em><\/p>\n<p><em>La producci\u00f3n industrial de un pa\u00eds en econom\u00eda de guerra tambi\u00e9n suele adaptarse a las demandas de un conflicto b\u00e9lico. Esto quiere decir que sus esfuerzos se orientan a producir exactamente lo que necesita para afrontarlo.<\/em><\/p>\n<p><em>Este es el camino que sigui\u00f3 Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial: <strong>la producci\u00f3n de guerra transform\u00f3 radicalmente su industria<\/strong>, hasta el punto de que f\u00e1bricas de autom\u00f3viles como Chrysler <\/em><em>se dedicaron a fabricar fuselajes de avi\u00f3n<\/em><em>. La movilizaci\u00f3n de diecis\u00e9is millones de personas hacia los distintos frentes de la guerra, en su mayor\u00eda hombres, hizo un hueco para que otros colectivos, como las mujeres, los latinos o los afroamericanos, encontraran trabajo en la industria norteamericana.<\/em><\/p>\n<p><em>Ya en la Primera Guerra Mundial, Alemania hab\u00eda desarrollado al m\u00e1ximo y en un corto espacio de tiempo su capacidad industrial para producir los recursos materiales que necesitaba, cuando la econom\u00eda se hab\u00eda transformado en <\/em><em>un factor b\u00e9lico de primer orden<\/em><em>.<\/em><\/p>\n<p><em>El control de la pol\u00edtica monetaria para moderar la inflaci\u00f3n, <strong>la creaci\u00f3n de nuevos impuestos<\/strong>, la desviaci\u00f3n a los sectores primario y secundario de partidas presupuestarias antes asignadas al sector terciario o el proteccionismo son otros de los rasgos que se pueden observar en las econom\u00edas de guerra.<\/em><\/p>\n<p><em>Tambi\u00e9n lo es la financiaci\u00f3n mediante <strong>bonos de guerra<\/strong>, que se venden a los propios ciudadanos a cambio de un inter\u00e9s para poder comprar y producir armamento. Este fue el caso de <\/em><em>Austria-Hungr\u00eda en la Primera Guerra Mundial<\/em><em> o de <\/em><em>Gran Breta\u00f1a en la Guerra de Crimea<\/em><em>.<\/em><\/p>\n<p><em>Despu\u00e9s de contemplar estos ejemplos, no resulta dif\u00edcil imaginar por qu\u00e9 utilizamos a menudo la expresi\u00f3n econom\u00eda de guerra para referirnos a ciertas medidas que adoptan las familias en momentos delicados.<\/em><\/p>\n<p><em>Por suerte, evitar estas situaciones puede resultar tan sencillo <strong>como tomar algunas precauciones<\/strong> para tener las finanzas familiares saneadas y evitar as\u00ed entrar en la tan temida econom\u00eda de guerra.<\/em><\/p>\n<p><strong><em><u>Cuando la econom\u00eda es el arma<\/u><\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Los ajustes en la econom\u00eda de un pa\u00eds son clave para su rendimiento durante un conflicto b\u00e9lico, pero no solo en t\u00e9rminos de resistencia. En ocasiones, tambi\u00e9n se realizan esfuerzos para pasar a la ofensiva contra sus enemigos.<\/em><\/p>\n<p><em>Las batallas econ\u00f3micas que se libran durante una guerra pueden <strong>resultar decisivas para el desarrollo de las f\u00edsicas<\/strong>. Un ejemplo de ello es la <\/em><em>contienda del wolframio<\/em><em> que libraron los aliados y Alemania durante la Segunda Guerra Mundial en territorio espa\u00f1ol.<\/em><\/p>\n<p><em>Este choque llev\u00f3 incluso a una escalada artificial de los precios de este metal, que los alemanes utilizaban para endurecer su armamento y que adquir\u00edan a Espa\u00f1a. Cuando los aliados lo descubrieron, comenzaron a comprar wolframio de manera masiva para evitar que sus enemigos accedieran a \u00e9l, lo que provoc\u00f3 <\/em><em>que su precio se multiplicara por cuatro<\/em><em>.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center\">&#8212;<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n al paralelismo entre la econom\u00eda de guerra y la situaci\u00f3n desatada por el coronavirus, os remito a esta interesante reflexi\u00f3n:<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2020\/03\/29\/opinion\/1585497222_303564.html\">https:\/\/elpais.com\/elpais\/2020\/03\/29\/opinion\/1585497222_303564.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nos hallamos ante un concepto que ha emergido del olvido durante la situaci\u00f3n que nos ha tocado vivir, en la que la crisis del \u201ccoronavirus\u201d ha hecho que nos acordemos de los tiempos de guerra. 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