Hace unos días terminé de leer y corregir una de las pruebas escritas (la que el estudiantado siempre llamará «examen») de la asignatura de Educación Musical que imparto en el Grado en Educación Primaria. A pesar de que ya se han evaluado con varios instrumentos de evaluación, el «examen» les genera desasosiego e incertidumbre pues guarda parte de sorpresa y expectación hasta ese momento performativo.
Más allá de las preguntas del contenido propio de la asignatura que hemos abordado durante el cuatrimestre, me gusta siempre incluir una pregunta donde el estudiantado pueda expresarse no solo para plasmar ese conocimiento disciplinar, sino para conocer qué ha quedado de todo eso en él o ella. Busco conocer el «impacto» o no que haya podido dejar el paso por la asignatura sobre su formación inicial docente y sobre su futura capacitación como docentes. Soy consciente de que lo que plasman sobre el papel puede estar influido por eso de quedar bien ante el profesor o por el hecho de que no puede ser anónimo. Es una autopercepción compartida por el estudiantado que no cuenta con la fiabilidad que una encuesta anónima podría otorgar. Sin embargo, creo que, en general, el estudiantado sabe cuándo y dónde quedar bien y cuándo y dónde se le está pidiendo una reflexión que ofrezca una visión de aplicabilidad y transferencia de conocimiento que puede ser interesante para hacer un ejercicio retrospectivo.
El componente personal siempre está ahí y si el estudiantado se encuentra en un ambiente distendido y de disfrute durante las clases, bienvenido sea porque lo que más valoran es esa dinámica que se da en la asignatura, sobre todo en los seminarios prácticos, donde pueden aprender educación musical y su didáctica de una forma experiencia y vivencial al estilo de cómo debería de hacer en las aulas escolares. Esto lleva a que muchos hablen de haberles ayudado a perder la vergüenza para moverse y utilizar su cuerpo como instrumento para la expresión musical lo cual puede favorecerles para estar frente a un aula y ejercer ese acto performativo que conlleva la práctica docente.

Podría enumerar más cuestiones, pero estarían más relacionadas con el enfoque pedagógico que adopto yo para mi desarrollo profesional docente, especialmente en educación musical, lo cual podría verse como algo que guardaría cierta lógica. Pero en lo que me quiero centrar es en un argumento que se ha repetido durante varios de esos testimonios que han puesto por escrito el estudiantado. Se trata de una «verdadera conexión entre la teoría y la práctica» durante la asignatura. Una de mis estudiantes, además, me lo comentó en persona al finalizar el examen y reconozco que me chocó al principio porque me generó la pregunta entonces de ¿tan especial soy como docente que sé generar esa conexión entre teoría y práctica en la educación superior? En absoluto, mi síndrome del impostor no me lo permite. Lo que sí que me deja es la total tranquilidad de que la cantidad de horas y esfuerzo que dedico a preparar mis clases dan sus frutos. Me centro en generar el mayor aprendizaje significativo para la formación del estudiantado con ciertos tintes de aplicabilidad en las aulas, pero rechazando cualquier tipo de prescripción de «recetas» mágicas en educación.
El testimonio de esa gran cantidad de estudiantes de este grupo viene de una crítica hacia otras asignaturas donde la evaluación de la parte práctica de la asignatura consiste en la elaboración de informes. En mi asignatura también han tenido que elaborar los informes correspondientes con sus pertinentes datos técnicos, pero tras una importante fase de experimentación y vivencia del conocimiento por parte del estudiantado en relación con la expresión musical (escucha activa, expresión corporal, construcción de cotidiáfonos compuestos, expresión vocal, creación musical, etc.). Pero, además, incluso también los han expuesto, o más bien interpretados, ante sus compañeros y compañeras, así que el proceso de elaboración han podido vivirlo completamente. Esa Situación de Aprendizaje mediante una metodología activa como es el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), por ejemplo, no solo ha sido mostrada desde un modelo didáctico técnico, sino con una primordial carga práctica donde el estudiantado ha experimentado ese desarrollo curricular y esa metodología activa de primera mano desde la educación musical.
Ellos y ellas han podido experimentar en primera persona ese enfoque vivencial de la expresión musical con pequeñas píldoras pedagógicas. Todo lo que una asignatura de 6 ECTS permite para un ámbito de conocimiento tan amplio, lo cual dificulta poder entrar en profundidad en los diversos campos de la educación musical. Así que con el escenario que existe y los recursos con los que cuento, se trata de presentar una vista panorámica de la educación musical donde el alumnado sea el partícipe y el creador (o generador) de artefactos y experiencias sonoras y musicales. Qué mejor forma de poder así tratar temáticas y cuestiones de índole social que rodean a la escuela y al contexto escolar en un tiempo tan inestable como el actual. Precisamente ese enfoque sociocrítico que muestro en muchas de las experiencias y prácticas pedagógicas que trabajamos en el aula es otro de los testimonios que compartió el estudiantado. Comentaron que habían descubierto una faceta de la música desconocida para ellos y ellas, pudiendo ser una herramienta de reflexión sobre problemas sociales desde el punto de vista de la educación musical como solución. Descubrieron que el placer y ocio, así como la expresión de sentimientos y emociones personales no son los únicos factores comunicativos de la música.
Ya es momento de cerrar esta reflexión compartida, pues no quiero dar la impresión de que es ese tipo de publicaciones que ha dejado la era Instagram donde nada más compartimos lo bueno y lo positivo. Hay cosas en mi práctica docente que tengo que seguir reflexionando, puliendo y mejorando. Pero, mientras tanto, el aprendizaje que saco de estos testimonios del estudiantado es que, de momento, voy por el camino correcto para desarrollar una educación musical crítica y transformadora en la formación inicial docente.
Si has llegado hasta aquí, cien veces gracias.

Reflexión excelente, gracias por compartir.