{"id":469,"date":"2025-12-12T12:18:33","date_gmt":"2025-12-12T11:18:33","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ugr.es\/cicode-experiencias\/?p=469"},"modified":"2025-12-16T12:06:57","modified_gmt":"2025-12-16T11:06:57","slug":"lo-que-aprendi-lejos-de-casa-judit-llorca-pedros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ugr.es\/cicode-experiencias\/lo-que-aprendi-lejos-de-casa-judit-llorca-pedros\/","title":{"rendered":"Lo que aprend\u00ed lejos de casa. Judit Llorca Pedr\u00f3s"},"content":{"rendered":"\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>La amabilidad como forma de vida:<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Santa Cruz de la Sierra, ubicada en Bolivia, est\u00e1 a 11 horas en avi\u00f3n de Madrid, Espa\u00f1a.<br>Con tres maletas y preparada para la nueva aventura, embarco en el avi\u00f3n y me siento en mi asiento del medio. Nada m\u00e1s sentarme, las dos mujeres mayores bolivianas a mi lado empiezan a hablar sobre sus viajes. Como yo estaba en medio, les ofrezco cambiarme para que se sienten juntas y est\u00e9n m\u00e1s c\u00f3modas. Ellas me miran un poco raro y, tras un rato, aceptan. No entend\u00ed esta reacci\u00f3n hasta que vine a este nuevo pa\u00eds y conoc\u00ed la cultura de su gente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas dos se\u00f1oras no se conoc\u00edan de nada, para mi sorpresa, solo estaban hablando entre ellas porque as\u00ed son los bolivianos: amables, altruistas, bondadosos y serviciales. Personas que, aunque no te conozcan de nada, te van a dar lo que necesites sin pedir nada a cambio. Personas que te van a abrir su casa y te van a dar de comer aunque t\u00fa no lo pidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bolivia es un pa\u00eds de gente resistente, con una pol\u00edtica y econom\u00eda inestables, con problemas de violencia callejera y una polic\u00eda corrupta. Es por eso que, frente a todos estos problemas, su poblaci\u00f3n ha aprendido que deben apoyarse entre ellos y que nadie se queda atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante mi primer mes en el voluntariado con la Fundaci\u00f3n Hombres Nuevos, aprend\u00ed que, aunque tuviese miedo porque era un gran cambio cultural y hab\u00eda situaciones que a\u00fan no pod\u00eda llegar a comprender por falta de contexto, siempre iba a poder contar con la gente a mi alrededor. Si me faltaba un boliviano (0,10 c\u00e9ntimos) para agarrar el micro (el bus), un se\u00f1or mayor me lo prestaba. Si no sab\u00eda si el jugo de tamarindo estaba hecho con agua del grifo, una vecina que pasaba por ah\u00ed me ayudaba hasta encontrar uno que pudiese beber en el mercado. Si me equivocaba de bus y terminaba en un pol\u00edgono a las afueras de la ciudad, el autob\u00fas entero me tranquilizaba y me ayudaba a encontrar otro que me dejase en mi casa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es por eso que mis primeras semanas en Bolivia fueron un ajuste inmenso a otra realidad, no porque fuese Sudam\u00e9rica y yo solo hubiese estado en Europa, sino porque no estaba acostumbrada a que completos extra\u00f1os me ayudasen en mi d\u00eda a d\u00eda y tuviesen un coraz\u00f3n tan grande.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"525\" height=\"700\" data-id=\"470\" src=\"https:\/\/blogs.ugr.es\/cicode-experiencias\/wp-content\/uploads\/sites\/171\/2025\/12\/1761121893567-525x700.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-470\" srcset=\"https:\/\/blogs.ugr.es\/cicode-experiencias\/wp-content\/uploads\/sites\/171\/2025\/12\/1761121893567-525x700.jpg 525w, https:\/\/blogs.ugr.es\/cicode-experiencias\/wp-content\/uploads\/sites\/171\/2025\/12\/1761121893567-225x300.jpg 225w, https:\/\/blogs.ugr.es\/cicode-experiencias\/wp-content\/uploads\/sites\/171\/2025\/12\/1761121893567.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 525px) 100vw, 525px\" \/><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>La rabia que encontr\u00e9 en el camino:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llevo ya m\u00e1s de un mes en Bolivia y a\u00fan no he tenido ni un d\u00eda de descanso. Antes de pensar en venir aqu\u00ed, pregunt\u00e9 a algunos amigos sudamericanos qu\u00e9 sab\u00edan de Bolivia. Su respuesta siempre era la misma: nada. Me dec\u00edan que la comida era mala, que hab\u00eda mucha corrupci\u00f3n y que no hab\u00eda muchos lugares tur\u00edsticos que valiesen la pena.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque las dos primeras afirmaciones son ciertas (solo comen arroz blanco con pollo frito y no hay constancia de ning\u00fan pol\u00edtico que no robe), he comprobado que la \u00faltima no lo es. Cada fin de semana he viajado a una zona diferente de Bolivia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El destino tur\u00edstico m\u00e1s visitado es el salar de Uyuni, el mayor desierto de sal continuo y elevado del mundo. Aun as\u00ed, es uno de los lugares m\u00e1s dif\u00edcilmente accesibles del pa\u00eds: un bus de 8 horas desde la ciudad m\u00e1s cercana (Sucre). Pero ver el cielo reflejado en las aguas del salar y caminar sobre una extensi\u00f3n infinita de blanco es una experiencia que har\u00eda llorar de emoci\u00f3n a cualquier fot\u00f3grafo. Es cierto que esta zona est\u00e1 pensada para el turismo, pero eso no significa que no vayas a tener la experiencia boliviana completa. En nuestro alojamiento, en medio del salar, no cont\u00e1bamos ni con calefacci\u00f3n ni con agua caliente, ya que las tuber\u00edas se hab\u00edan congelado del fr\u00edo que hac\u00eda. As\u00ed que, alrededor de la \u00fanica estufa del hostal \u2014que solo pod\u00eda estar encendida un par de horas\u2014 nos acurrucamos todos los hu\u00e9spedes y compartimos historias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por un lado, una familia boliviana viajaba por primera vez a Uyuni con su hija, nacida y criada en Espa\u00f1a. Ella ven\u00eda con prejuicios y miedos que le hab\u00edan inculcado desde all\u00ed: <em>\u201cNo comas la comida, te vas a enfermar\u201d, \u201cNunca pasees sola\u201d, \u201cNo conf\u00edes en nadie, van a intentar timarte o peor\u201d<\/em>. Para el final de la cena, despu\u00e9s de escuchar nuestras experiencias positivas en el pa\u00eds, se hab\u00eda relajado lo suficiente como para empezar a experimentar de verdad Bolivia y su maravillosa cultura. Por otro lado, un grupo de j\u00f3venes griegos que apenas hablaban espa\u00f1ol necesitaban que les traduj\u00e9semos lo que quer\u00edan decirle a la due\u00f1a del alojamiento, que al principio no era nada amable y nos trataba fatal. Antes de dormir, ya hab\u00edamos conseguido que esa mujer nos sonriera al menos una vez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Paz, la capital del pa\u00eds, es la ciudad m\u00e1s llena de turismo, y con raz\u00f3n. Desde all\u00ed puedes llegar a varios sitios que merecen la pena: el lago Titicaca, los Yungas o los glaciares del norte. Se nota que es la capital: hay m\u00e1s gente, m\u00e1s turistas, m\u00e1s taxis y m\u00e1s tecnolog\u00eda. Aunque cuenta con transporte p\u00fablico asequible y calles pavimentadas, La Paz no es representativa de la realidad de gran parte de Bolivia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Viniendo de Santa Cruz, una ciudad grande e importante, donde la gente no se puede permitir los medicamentos ni algunos alimentos como el aguacate, me choc\u00f3 ver tan claramente esta diferencia. Este sentimiento, al cual a\u00fan no sab\u00eda ponerle nombre, me acompa\u00f1\u00f3 durante todo el viaje.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando entr\u00e1bamos a un restaurante bonito y descubr\u00edamos que el due\u00f1o era europeo, esa emoci\u00f3n me volv\u00eda. Cuando la gu\u00eda nos explic\u00f3 que los locales \u2014y sobre todo la poblaci\u00f3n ind\u00edgena\u2014 viv\u00edan en terrenos irregulares y no pod\u00edan acceder a un seguro de vivienda, mientras el centro estaba lleno de hoteles y alojamientos, mis pu\u00f1os se apretaban. Y cuando le preguntaba al dependiente de una tienda de souvenirs si aquel objeto era local y me respond\u00eda que no lo sab\u00eda porque \u00e9l no era boliviano, volv\u00eda a sentir ese peso en el pecho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No fue hasta que volv\u00ed a Santa Cruz y pude pensar alejada de esa otra realidad que hab\u00eda vivido, que me di cuenta de que era rabia. Rabia de que la gente se estuviese muriendo de hambre y sin condiciones b\u00e1sicas de higiene, pero el turista fuese la prioridad. De que quienes se beneficiaban de los extranjeros eran otros extranjeros, ya que los locales no se pod\u00edan permitir abrir negocios en estas zonas tur\u00edsticas. El turismo no da dinero, el turismo es una rueda donde las mismas personas se benefician y venden la pobreza del lugar como atracci\u00f3n tur\u00edstica. En mis viajes, v\u00ed como se utilizaba la miseria de los ni\u00f1os para que los extranjeros pudiesen sacar una foto, y la cultura de sus comunidades como un circo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es por eso que en mi siguiente viaje decid\u00ed alejarme de las zonas tur\u00edsticas e irme a Buena Vista, un pueblecito a 3 horas de Santa Cruz. All\u00ed, en una plaza con cuatro calles en total y dos bares en todo el pueblo, encontr\u00e9 un poco de calma en mis pensamientos. \u00c9ramos los \u00fanicos turistas, pero precisamente por eso pudimos conocer bien la zona y a sus residentes. Compramos en negocios locales, consumimos la misma comida que ellos y fuimos al r\u00edo del pueblo, donde la gente pasaba el d\u00eda con unas cervezas y un altavoz del que sonaba cumbia. Y all\u00ed, y solo all\u00ed, llegu\u00e9 a la conclusi\u00f3n de que viajar es un privilegio, y que el confort del turista no deber\u00eda estar en contraposici\u00f3n con la vivienda b\u00e1sica de los locales. Que no porque yo tenga m\u00e1s dinero para gastar merezco m\u00e1s respeto que quien ha vivido en la zona toda la vida. A veces queremos viajar al m\u00e1ximo y conocer otras culturas, cuando a lo mejor solo estamos conociendo la realidad que las agencias de viaje nos est\u00e1n vendiendo, y en realidad no llegamos a conocer el pa\u00eds de verdad. Viajar no es solo recorrer kil\u00f3metros, sino aprender a mirar con otros ojos. Y esos ojos, muchas veces, te los presta la gente local.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\"><\/figure>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Mi voluntariado en Bolivia:<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\nhttps:\/\/drive.google.com\/file\/d\/10Nd5NgXGBdJjELDMy3_xAmvFK5KozI6k\/view?usp=sharing\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Santa Cruz de la Sierra, ubicada en Bolivia, est\u00e1 a 11 horas en avi\u00f3n de Madrid, Espa\u00f1a.Con tres maletas y preparada para la nueva aventura, embarco en el avi\u00f3n y me siento en mi asiento del medio. Nada m\u00e1s sentarme, las dos mujeres mayores bolivianas a mi lado empiezan a hablar sobre sus viajes. 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