El 17 de mayo de 2013 se hizo pública la llamada Declaración de San Francisco sobre la Evaluación de la Investigación (San Francisco Declaration on Research Assessment, DORA) [1], un documento que critica abiertamente el uso de índices de impacto en la evaluación de la investigación y que está siendo apoyado por cada vez más científicos e instituciones.

La evaluación de la investigación siguiendo parámetros ordenados y controlados por empresas privadas como Thomson-Reuters es un escenario muy parecido a la viabilidad para financiación de los países siguiendo calificaciones de agencias (privadas) de rating. Los que formamos parte del sistema público de investigación hemos asimilado, sin apenas resistencia, las consignas y prácticas que una serie de sesudos asesores y expertos decidieron proponer para hacer la ciencia española, y mundial, más competitiva (¿ciencia competitiva? ¿rentabilidad científica? posible oxímoron), detrás de ideas como transferencia generadora de valor económico/social, excelencia y retos de la sociedad. Manejamos términos economicistas y de estándares como producción científica (¿por qué no difusión o divulgación?), indicios de calidad, rankings de universidades/revistas. Somos más resultadistas, valorando curricula según el número de artículos publicados, coautores, tesis dirigidas, proyectos liderados y su financiación, la posición de revistas en áreas (primer cuartil/tercil) o el valor del índice de Hirsch (h).

Imagine que en 1961 tuviera que decidir entre contratar a un tal D. Fulano (con 15 artículos) o a D. Mengano (con 6 artículos), ¿a quién contrataría? Imagine que en 2013 tuviera que contratar a D. Fulano, con 19 artículos indexados (ISI), 1373 citas máximas en un artículo y h=10, o a D. Mengano, con 27 artículos indexados (ISI), h=28 y 1108 citas máximas en un artículo, ¿a quién contrataría? Fulano es el escocés Peter W. Higgs y Mengano es el belga François Englert y fueron los dos galardonados con el Premio Nobel de Física 2013. Otro ejemplo es la holandesa Saskia Sassen (Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2013), no tiene ni una publicación JCR, pero ha publicado libros e informes, fruto de proyectos de investigación que son referencias fundamentales y ha publicado numerosos artículos en medios de gran difusión. Esta investigadora decidió no publicar artículos estandarizados sin interés ni lectores, más allá de círculos de amigos de citación mutua.