{"id":287,"date":"2025-03-10T18:48:26","date_gmt":"2025-03-10T17:48:26","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ugr.es\/juangamartinez\/?p=287"},"modified":"2025-03-10T18:48:26","modified_gmt":"2025-03-10T17:48:26","slug":"la-compleja-vida-familiar-de-los-cortapichas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ugr.es\/juangamartinez\/la-compleja-vida-familiar-de-los-cortapichas\/","title":{"rendered":"La compleja vida familiar de los cortapichas"},"content":{"rendered":"<p>Hoy he encontrado un cortapichas debajo de una de las macetas del patio. Aunque no es nada excepcional, al verlo he recordado lo interesantes que son estos animales, por diversos motivos. Son miembros de un orden de insectos, los Derm\u00e1pteros, caracterizados por esas dos pinzas que tienen al final del cuerpo, que son diferentes en machos y en hembras, y que les dan el m\u00e1s com\u00fan nombre de tijeretas (y que no, no sirven para cortar pichas). La especie m\u00e1s com\u00fan y f\u00e1cil de ver es la tijereta europea o <em>Forficula auricularia<\/em>. Aunque lo primero que llama la atenci\u00f3n de ellas son sus pinzas (o cercos) al final del abdomen, los Derm\u00e1pteros son especiales por algo que es m\u00e1s dif\u00edcil de ver, su vida familiar, que puede en ocasiones llegar a ser truculenta.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"\" src=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/thumb\/7\/71\/Tijereta_-_Forficula_auricularia_%28553075910%29.jpg\/800px-Tijereta_-_Forficula_auricularia_%28553075910%29.jpg\" alt=\"undefined\" width=\"720\" height=\"540\" \/><\/p>\n<p><em>Forficula auricularia, un macho a juzgar por el tama\u00f1o y forma de sus cercos abdominales, algo curvados y con\u00a0 \u00a0 \u00a0forma de pinza puntiaguda que cierran uno sobre otro (Foto de Wikipedia)<\/em><\/p>\n<p>En primer lugar, ya es llamativo que en este grupo se formen grupos familiares, porque no es la norma entre los insectos; al hablar de grupos familiares nos referimos a la formaci\u00f3n durante un per\u00edodo de tiempo m\u00e1s o menos largo de un v\u00ednculo social entre progenitores y descendientes, normalmente acompa\u00f1ado por la presencia de cuidados parentales, en el caso de las tijeretas cuidados maternos, hacia los grupos de hermanos. Aunque se da en algunos otros grupos de insectos, como los himen\u00f3pteros sociales (abejas, avispas, hormigas), la mayor\u00eda de los ellos no presentan cuidados maternos o paternos. Sin embargo, los Derm\u00e1pteros son, como grupo, una excepci\u00f3n a esta generalidad.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.metroflorcolombia.com\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/huevo1.jpg?resize=589%2C393&amp;ssl=1\" alt=\"Los derm\u00e1pteros: elementos para conocerlos en toda su dimensi\u00f3n Metroflor\" \/><\/p>\n<p><em>Una hembra de Forficula auricularia con sus huevos &#8211; destacan los cercos diferentes en forma y tama\u00f1o a los de los machos: algo m\u00e1s cortos y rectos (Foto Pavel Krasensky, www.naturfoto.cz)<\/em><\/p>\n<p>En todas las especies de Derm\u00e1pteros excepto una, las hembras cuidan de sus huevos una vez puestos. El cuidado consiste principalmente en la limpieza, para evitar que crezcan hongos en sus cubiertas que podr\u00edan malograrlos, y la defensa frente a depredadores como ara\u00f1as o pseudoescorpiones, utilizando los cercos del final de su abdomen. Las hembras tambi\u00e9n construyen las galer\u00edas donde ponen los huevos y donde permanecen junto a ellos durante su desarrollo, galer\u00edas que pueden ser muy complejas, o a veces sencillas: algunas hembras ponen los huevos debajo de piedras o ra\u00edces o directamente en el suelo. En algunas especies, como en <em>Forficula auricularia<\/em>, las hembras a veces mueven los huevos de un lugar a otro si hay cambios en las condiciones de la galer\u00eda. Hay incluso algunas especies viv\u00edparas, en las que las hembras alimentan a sus cr\u00edas en el interior de su cuerpo, de forma que cuando nacen est\u00e1n ya significativamente desarrolladas (aunque la estrategia viv\u00edpara es poco com\u00fan entre los derm\u00e1pteros). El cuidado materno es costoso para las hembras, pero no solo porque tienen que enfrentarse a depredadores o dedicar tiempo a esas tareas que no dedican a otras: adem\u00e1s las hembras ponen menos huevos de lo esperable para un insecto de su tama\u00f1o. Esto es algo com\u00fan entre los animales con cuidados parentales, el n\u00famero de huevos que las hembras producen suele ser m\u00e1s peque\u00f1os que el de otros animales de tama\u00f1o similar pero sin cuidados. Las tijeretas ponen unas decenas de huevos, mientras que cualquier mariposa de tama\u00f1o similar puede poner varios centenares de huevos por puesta. En estos casos, la selecci\u00f3n ha favorecido una mayor inversi\u00f3n en el cuidado de los descendientes que en el n\u00famero de estos, o por decirlo de otra forma, ha favorecido calidad frente a cantidad. Por eso, la tasa de supervivencia de los descendientes es muy elevada, en comparaci\u00f3n con especies sin cuidados parentales, y si eliminamos experimentalmente los cuidados de la hembra, esta tasa disminuye much\u00edsimo, al menos en algunas especies: en <em>F. auricularia<\/em>, solo el 10% de los huevos abandonados consiguen eclosionar.<\/p>\n<p>Pero el cuidado materno de las tijeretas puede ir m\u00e1s all\u00e1. Las madres en muchas especies permanecen con sus cr\u00edas una vez salen de sus huevos, proporcion\u00e1ndoles m\u00e1s cuidados mientras crecen. Los j\u00f3venes en este orden de insectos se denominan ninfas: son muy parecidos a los adultos, pero m\u00e1s peque\u00f1os, a\u00fan sin alas y sin los \u00f3rganos sexuales desarrollados. Aunque el t\u00e9rmino ninfa es femenino, las ninfas son machos y hembras. Crecen, mudando su exoesqueleto entre 4 y 6 veces, para aumentar de tama\u00f1o y tras un per\u00edodo de tiempo que va de semanas a meses seg\u00fan las especies, alcanzan el estad\u00edo adulto. En muchas especies las madres protegen a las ninfas de los depredadores, las limpian y las alimentan, aunque la intensidad de estos cuidados va descendiendo conforme las ninfas crecen, y en algunos casos las madres las abandonan despu\u00e9s de la segunda muda. Las madres tijereta pueden alimentar a sus ninfas llevando comida al nido o regurgitando comida en su boca, al menos durante las primeras fases de vida de las ninfas, y la intensidad de sus cuidados va disminuyendo conforme sus hijos crecen. Y aqu\u00ed encontramos uno de los matices, que hay quien pueda considerar fascinante, de la vida familiar de las tijeretas. De hecho, las ninfas son capaces de alimentarse por su cuenta, y lo hacen, aunque las est\u00e9n alimentando sus madres en las galer\u00edas, pero adem\u00e1s pueden transferirse comida las unas a las otras a trav\u00e9s de sus heces, lo que se llama <em>alocoprofagia<\/em>, es decir las ninfas pueden consumir las heces de sus hermanas como una fuente extra de alimento. Lo interesante es que este comportamiento parece ser una forma de cooperaci\u00f3n entre parientes, ya que es mucho m\u00e1s com\u00fan cuando las madres aportan menos comida a sus descendientes, de forma que las ninfas parecen cooperar para compensar una madre de poca calidad o en mala condici\u00f3n f\u00edsica. Si las madres trae mucha comida a la galer\u00eda, este comportamiento apenas se da, cuando las madres aportan poca comida y esta escasea, se produce un aumento de la producci\u00f3n de heces que son consumidas por otros individuos, maximizando el provecho que se puede sacar a la comida en algo as\u00ed como una doble digesti\u00f3n, aunque sea por parte de dos individuos distintos.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/thumb\/d\/de\/Nesting_Earwig_Chester_UK_2.jpg\/800px-Nesting_Earwig_Chester_UK_2.jpg\" alt=\"Cortapicos hembra en su nido con cr\u00edas reci\u00e9n nacidas\" \/><\/p>\n<p><em>Hembra de Forficula auricularia con ninfas reci\u00e9n nacidas y algunos huevos (Foto de Wikipedia)<\/em><\/p>\n<p>Pero cuando las cosas se ponen feas, la cooperaci\u00f3n deja paso al s\u00e1lvese quien pueda, y, las ninfas se comen a sus hermanas. O sea, las ninfas de tijereta no tienen ning\u00fan problema con esto del canibalismo. Aunque no sea muy com\u00fan, el canibalismo entre ninfas hermanas ocurre en ocasiones, por ejemplo en la tijereta europea y otras especies, y parece estar relacionado con la condici\u00f3n f\u00edsica de madres y ninfas y la disponibilidad de comida. Cuando se ha estudiado con m\u00e1s detalle, se ha comprobado que son las ninfas m\u00e1s grandes las que se comen a las m\u00e1s peque\u00f1as y probablemente lo hacen en momentos de poca disponibilidad de comida. De hecho, el canibalismo por parte de las ninfas debe considerarse como parte de su estrategia vital. Esto queda algo m\u00e1s claro en otras circunstancias en las que la vida de estas familias se complica a\u00fan m\u00e1s. A veces dos (o m\u00e1s) hembras ponen sus huevos en lugares cercanos, y una vez las ninfas salen de los huevos y comienzan a moverse las familias entran en contacto y las ninfas de una y otra se entremezclan. Si esto ocurriese con cierta frecuencia (que parece que s\u00ed en algunas especies como la tijereta europea), esperar\u00edamos que las madres distinguieran a sus ninfas de las que no lo son para no invertir energ\u00eda en cr\u00edas que no son suyas, pero sorprendentemente no es as\u00ed: son las ninfas las que reconocen a sus hermanas (y hermanos) y atacan a las ninfas no emparentadas cuando entran en contacto; no resulta sorprendente que el resultado de esos ataques sea tambi\u00e9n el canibalismo, y que estas interacciones entre familias terminen con unas ninfas comi\u00e9ndose a otras, en particular las m\u00e1s grandes a las de menor tama\u00f1o y las de una familia a las de otra. Que las madres no reconozcan a su descendencia tiene otra consecuencia cuando menos curiosa: en estos casos de mezclas de familias se han documentado ejemplos en los que, independientemente del comportamiento de las ninfas, una de las hembras expulsa a la otra de la galer\u00eda, y acaba cuidando de ninfas que no son suyas, mientras las ninfas negocian la situaci\u00f3n comi\u00e9ndose a las extra\u00f1as m\u00e1s peque\u00f1as; probablemente las de mayor tama\u00f1o sobreviven y se integran en la \u201cnueva familia\u201d.<\/p>\n<p>Pero el cuidado materno en los Derm\u00e1pteros puede llegar a ser m\u00e1s costoso a\u00fan. Las madres tijereta pueden comportarse como \u201cabnegadas\u201d cuidadoras de su descendencia, y el ejemplo extremo lo encontramos en la especie japonesa <em>Anechura harmandi<\/em>, en la que las hembras se sacrifican dejando que sus descendientes las consuman. Esto se conoce t\u00e9cnicamente como matrifagia (es una forma de canibalismo, claro), y lo que se sabe acerca de ello sugiere que es una estrategia que ha evolucionado por ser ventajosa, al menos en esta especie asi\u00e1tica: se ha documentado que ocurre en todas las familias estudiadas, y si se previene de forma experimental (retirando a la madre del nido antes de que se la coman sus cr\u00edas), las ninfas tienen menos probabilidad de crecer exitosamente, pero adem\u00e1s las madres no vuelven a reproducirse. Es decir, parece que esta especie sigue lo que se denomina una estrategia reproductiva <em>sem\u00e9lpara<\/em>, en la que las hembras se reproducen una sola vez en su vida (como algunos salmones) haciendo una gran inversi\u00f3n energ\u00e9tica en el cuidado de sus descendientes a\u00fan a costa de su vida. El consumo de la madre por parte de las cr\u00edas ocurre en otras especies de Derm\u00e1pteros, como nuestras tijeretas europeas, pero no es generalizado y posiblemente no es una estrategia sino una consecuencia del aprovechamiento de las hembras por parte de sus cr\u00edas si mueren prematuramente durante el per\u00edodo de vida familiar.<\/p>\n<p>Las estrategias sem\u00e9lparas se caracterizan porque los individuos hacen un \u00fanico evento reproductor en el que invierten una gran cantidad de energ\u00eda, para despu\u00e9s morir. Esta gran inversi\u00f3n de energ\u00eda se manifiesta normalmente en forma de una elevada producci\u00f3n de huevos, o de huevos de gran tama\u00f1o, o una gran inversi\u00f3n energ\u00e9tica en cuidados parentales, todo ello en comparaci\u00f3n con especies similares o cercanamente emparentadas en las que la reproducci\u00f3n es <em>iter\u00f3para<\/em> (los individuos se reproducen varias veces a lo largo de su vida). Por ejemplo, en los salmones, de los que hay varias especies de varios g\u00e9neros (como <em>Salmo<\/em> y <em>Oncorhynchus<\/em>), hay especie sem\u00e9lparas e iter\u00f3paras, y aunque tambi\u00e9n depende del tama\u00f1o corporal, hay una clara tendencia a que las especies sem\u00e9lparas inviertan m\u00e1s que las iter\u00f3paras en la reproducci\u00f3n, de forma que, ya sea por diferencias en el n\u00famero de huevos o el tama\u00f1o de estos (o ambas cosas), las especies sem\u00e9lparas desovan masas de huevos que pesan m\u00e1s que las de las iter\u00f3paras. Si las tijeretas japonesas siguen una estrategia sem\u00e9lpara esperar\u00edamos que pusieran m\u00e1s huevos o huevos m\u00e1s grandes que otras especies. Las especies de Derm\u00e1pteros que se han estudiado lo suficientemente bien para conocer este dato ponen unas decenas de huevos, nuestra tijereta europea por ejemplo entre 30 y 50 huevos, y <em>Anechura harmandi<\/em> pone unos 75 huevos por puesta. Este dato sugiere tambi\u00e9n que esta especie de tijereta asi\u00e1tica es genuinamente sem\u00e9lpara.<\/p>\n<p>En definitiva, las familias de tijeretas parecen un sistema muy apropiado para estudiar como la selecci\u00f3n natural ha moldeado las estrategias reproductivas basadas en los cuidados parentales, los niveles de inversi\u00f3n por parte de las hembras y los de cooperaci\u00f3n por parte de los hermanos. La pr\u00f3xima vez que te encuentres con una, piensa en todas las cosas que le han podido pasar (o le pueden llegar a pasar) a lo largo de su vida. Una vida maravillosamente compleja.<\/p>\n<p>Para saber m\u00e1s (entre otros):<\/p>\n<p>Kramer, J, Thesing, J &amp; Meunier, J (2015). Negative association between parental care and sibling cooperation in earwigs: a new perspective on the early evolution of family life?\u00a0<em>Journal of Evolutionary Biology<\/em>, 28, 1299\u20131308.<\/p>\n<p>Kramer, J &amp; Meunier, J (2016). Maternal condition determines offspring behavior toward family members in the European earwig. <em>Behavioral Ecology<\/em>, 27, 494\u2013500.<\/p>\n<p>Meunier, J. (2024) The Biology and Social Life of Earwigs (Dermaptera) Annu. Rev. Entomol. 69:259\u201376.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy he encontrado un cortapichas debajo de una de las macetas del patio. Aunque no es nada excepcional, al verlo he recordado lo interesantes que son estos animales, por diversos motivos. 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