Nutrición y dolor crónico

El dolor crónico es una patología de origen multifactorial, y una de las principales causas, en determinadas personas, podría ser el excesivo consumo de alimentos ultra procesados. Estos productos son muy calóricos e inflamatorios, y son unos de los principales responsables de la alta prevalencia de inflamación crónica de bajo grado. Esta alteración se produce a nivel sistémico, y la liberación de citocinas proinflamatorias puede unirse a los nociceptores, lo cual, incrementa la aparición de dolor. Por ello, uno de los principales objetivos de personas con dolor crónico, a nivel nutricional, es la reducción o eliminación de alimentos ultra procesados. Además, existe otro tipo de alimentos con gran poder antiinflamatorio, como las verduras de hoja verde, el aguacate, las nueces, las semillas o los cereales integrales, que deben formar parte de la base alimentaria de personas con dolor. Por último, en casos más específicos, y tras una adecuada valoración, se podrían añadir determinados suplementos (vitamina D, omega 3, vitamina B12, vitamina C, magnesio, cúrcuma, jengibre) dentro de la dieta de personas con dolor crónico

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