Por Laura Dolores Vizcaíno Palau

 

El movimiento LGTBIQ+ forma parte de la lucha diaria de una población que pretende reivindicar los derechos que no ha podido gozar (y en ocasiones sigue sin poder hacerlo) el colectivo LGTBIQ+. Toda reivindicación y cambio que suponga una alteración de la «normatividad» político-social, trae intrínseco respuestas y actos contrarios, ataques, acusaciones… Es de esta forma como, a partir del acrecentamiento en las últimas décadas del siglo XX del movimiento LGTBIQ+, salen a la luz los conceptos lobby gay, mafia rosa o magia gay. ¿Y a qué nos referimos cuando se habla de la existencia de un lobby gay? Este término acuña la creación de grupos pro derechos político-sociales gais. Los conceptos han sido incluidos por críticos, revistas y periódicos de renombre que han alegado la existencia de grupos radicales gais estereotipados. Así, el concepto lobby gay se ha extrapolado a multitud de disciplinas, entre ellas, la música.

En junio de 2019, el crítico Gonzalo Alonso publicó para La Razón su artículo «Así impone su poder el lobby lírico gay». En el mismo aseguraba la existencia del lobby gay en la ópera, a lo que se refiere como lobby lírico gay. A partir de declaraciones de otros críticos y teóricos, advierte del “pésimo” estado en el que se encuentra la ópera actual. Según Alonso, el teatro lírico de hoy en día se ha convertido en un elemento poco serio, informal y abstracto; y las grandes escenografías del pasado (que respetaban fielmente las intenciones del libretista y compositor) están siendo distorsionadas. Para el autor, las intenciones de los escenógrafos actuales de incluir escenas cambiadas en las que se muestre inclusión homosexual son obra del lobby lírico gay y lo único que se consigue con ellas es entorpecer el espíritu musical y textual original.

No es de extrañar que dicho artículo y la forma tan explícita de atacar al teatro lírico actual recibiese una crítica no muy positiva. Destacamos, así, la opinión publicada por Daniel Martín Sáez para Nueva Tribuna. En su artículo «¿Existe el “lobby lírico gay”? Respuesta a un periodista español», no solo juzga los argumentos aportados por Alonso, sino que cuestiona y, de hecho, niega la existencia de un lobby lírico gay. Para Martínez, el mostrar ejemplos de óperas o escenas cambiadas donde la temática de esos cambios está relacionada con la homosexualidad no demuestra que exista un grupo organizado que se reúna y decida realizar esas innovaciones. Además, hace referencia al aprovechamiento de Alonso con su artículo. No es casualidad que el mismo se publique en el momento en el que el orgullo gay está en todo su apogeo. Además, aprovecha la aparición del partido VOX, que politiza la crítica del matrimonio homosexual. De hecho, las referencias son de páginas y diarios católicos. Por tanto, opina que el artículo es, en cierta manera, oportunista.

Tras la lectura de ambos artículos y reiterando lo citado por Martínez, es difícil asumir la existencia de un lobby lírico gay solo por encontrar óperas con temáticas homosexuales. Actualmente es común encontrar versiones de obras de arte que aportan otras perspectivas. Se puede ver un ballet en el que Cenicienta llegue al baile en moto en vez de en carroza y no por ello tiene que existir un lobby lírico motociclista ¿no suena absurdo? Por otro lado, es normal que la ópera sea un género musical en el que el colectivo LGTBIQ+ se sienta más identificado que en el resto, porque siempre se ha jugado con la dualidad sexual y siempre han aparecido cantantes mujeres vestidas de hombres y viceversa.

Es normal que actualmente queramos dar a conocer otros valores. La ópera que se representa compuesta hace siglos sigue presentando cánones machistas y racistas, anticuados, propios de épocas anteriores. No es de extrañar que a veces se pretenda dar a conocer otros mensajes. Para concluir nuestra entrada es importante citar que el tachar de herejes o de formar grupos blasfemos a colectivos que se salían de lo “aceptado socialmente” es un hecho histórico y, por tanto, insistir y normalizar es la mejor forma de avanzar, siempre y cuando se respete la obra de arte. De esta forma es importante preguntarnos: ¿cuánto podemos modificar una obra sin alterar su esencia artística?

 

Bibliografía

Alonso, Gonzalo, «Así impone su poder el lobby lírico gay» [en línea], La Razón, 28 de junio de 2019 [consultado el 19 de octubre de 2021]. https://www.larazon.es/cultura/el-poder-del-lobby-lirico-gay-PP23974128/

Martín Sáez, Daniel, «¿Existe el “lobby lírico gay”? Respuesta a un periodista español» [en línea], Nueva Tribuna, 23 de julio de 2019 [consultado el 19 de octubre de 2021]. https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura—ocio/existe-%C2%ABlobby-lirico-gay%C2%BB-respuesta-periodista-espanol/20190723135229164721.html

Alonso, Gonzalo, «Respuesta a una crítica gay injusta» [en línea], Beckmesser, 3 de julio de 2019 [consultado el 20 de octubre de 2021]. https://www.beckmesser.com/respuesta-a-una-critica-injusta/

Martí, Emilio, «Homosexualidad, infancia y animación: Del nacimiento de Pebbles Picapiedra a la adopción de Ling Bouvier» [en línea], Con A de animación, 1, 97-118 [consultado el 27 de octubre de 2021]. file:///C:/Users/WIN/AppData/Local/Temp/Dialnet-HomosexualidadInfanciaYAnimacionDelNacimientoDePeb-4029513.pdf

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