Exposición fotográfica

Autor del proyecto: Antoni Coll Tort.

Apoyo: Coordinadora por la Recuperación de la Memoria Histórica de Burgos (CRMHB), Espacio Tangente y Foro Arte y Territorio. Comisariada por EUROM (Fundación Solidaridad de la Universidad de Barcelona) en el marco de la conmemoración de los 50 años de España en Libertad, con el apoyo del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática.

Lugar: Burgos, España

 

Este proyecto nace de la incapacidad de separar la mirada del paisaje de la percepción humana. El paisaje existe, pero se construye a través de quien lo observa: alguien que selecciona, interpreta y da significado a lo que ve. En este caso, esa mirada requiere algo más — la voluntad de no olvidar, de recordar, de dignificar a las víctimas.

Es una iniciativa personal, sí, pero con una vocación colectiva. Desde su concepción la entendí como una herramienta en diálogo con los colectivos y asociaciones que llevan años sosteniendo la lucha por la memoria en Burgos, y con el tejido de personas que han reconstruido pacientemente una historia enterrada. Este trabajo les pertenece.

El punto de partida fue una lista: el censo de fosas comunes de la guerra civil y el franquismo en Castilla y León. Me centré en una categoría concreta — las fosas documentadas pero no intervenidas en la provincia de Burgos. Unos cuarenta parajes. Lugares donde se sabe que hay cuerpos enterrados. Lugares donde la memoria sigue atrapada bajo tierra. Lugares donde el paisaje calla, pero guarda.

Esa lista —fría, técnica, aséptica, casi burocrática— me planteó un reto esencial: ¿cómo darle vida, emoción, corazón, belleza? ¿Cómo dignificar el contenido del dato? Así nació la idea de mirar estos paisajes sin intervenirlos, sin señalarlos, permitiendo que la orografía, la arquitectura y el territorio hablen por sí mismos. Cada imagen muestra uno de esos parajes con la única información que se desprende del listado: una localización, una fecha, una aproximación al número de víctimas.

El elocuente silencio del paisaje. Solo hace falta detenerse y escucharlo con la mirada.