Sin duda, cuando se habla de mercado de trabajo nos hallamos ante una de las parcelas más importantes del sistema económico. Concretamente, la política económica deposita en este ámbito una parte muy destacada de sus medios y objetivos.
El mercado de trabajo es el área en donde coinciden las voluntades de quienes desean trabajar (oferta de trabajo o trabajadores) y quienes necesitan cubrir puestos de trabajo (demanda laboral, que ejercen las empresas).
Los gobiernos, los representantes de la fuerza de trabajo (los sindicatos), los representantes de las empresas (la patronal), la población activa, y en definitiva todos los participantes en este universo, necesitan conocer cuál es el comportamiento de la población en este sentido. Para ello, en España se cuenta con la Encuesta de Población Activa (EPA), que elabora y publica periódicamente el Instituto Nacional de Estadística, reflejando lo que ocurre respecto a la población ocupada y la población parada.
Los ocupados no preocupan ni mucho menos como los parados, como es evidente. Sin embargo, quienes se encuentran desempleados constituyen el centro de atención, dado que es un objetivo prioritario terminar con la situación de desempleo e insertarse cuanto antes en el mercado laboral.
En efecto, continuamente escuchamos hablar del paro o desempleo como preocupación y como objeto contra el que luchar. Es, probablemente, el asunto que en mayor medida toca la fibra sensible de la opinión pública. Pero, ¿qué causas son las que lo motivan?
Hay un tipo de paro que es generado por la simple actividad vital, tanto de personas como empresas. Si me cambio de lugar de residencia por algún motivo personal, tendré que encontrar un empleo allí donde me he trasladado, por lo que estaré engrosando las listas del paro mientras que no encuentre un puesto en el que trabajar. Si la empresa en la que trabajo me despide, por cualquier motivo, iré al paro. Si viene una crisis económica y la empresa que me da empleo se ve obligada a cerrar, del mismo modo me convertiré en parada. Si acabo de terminar mis estudios y me pongo manos a la obra para encontrar un empleo, mientras que no lo consiga tendré la condición de parada. Y así, muchos ejemplos.
Este es un tipo de paro que surge, en definitiva, porque el acoplamiento entre demandantes y oferentes de puestos de trabajo no es inmediato, sino que hay una brecha que hay que salvar, que no es otra que la propia situación de desempleo. Ante este problema, la política económica debe actuar para combatirlo, mediante diversas medidas. En España, el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE, http://www.sepe.es/HomeSepe) se ocupa de esta cuestión, conjuntamente con los Servicios Públicos de Empleo de las Comunidades Autónomas, con los que conjuntamente forma el Sistema Nacional de Empleo. El objetivo fundamental que tiene es impulsar el empleo y el emprendimiento, aportando y difundiendo información sobre el mercado de trabajo, para así lograr la inserción de las personas en el mercado laboral y la mejora del capital humano de las empresas.
Como en todo, con cierta frecuencia se cuestiona la labor de la Administración en sus competencias en esta materia. Hay quienes la valoran negativamente, al considerar que sus acciones no son eficientes de cara a su objetivo primordial, que no es otro que la lucha contra el desempleo. Por lo tanto, no es raro encontrar críticas contra el SEPE (antiguo INEM) por parte de usuarios que se han sentido poco o nada beneficiados por sus actuaciones.
La política laboral, como una parcela crucial de la política económica general, depende de las destrezas de quienes llevan las riendas en sus manos, por lo que la ciudadanía tiene todo el derecho de exigirle a los gobernantes un mejor funcionamiento del sistema. Lo que sí es cierto es que no debemos tirar piedras sobre una institución que tiene un fin tan importante como el que sabemos, pues flaco favor haríamos a la población activa parada. Habría que criticar para mejorar, para conseguir una mayor eficacia.
Por lo tanto, respetemos el SEPE y contribuyamos a mejorarlo. Es un recurso para todos/as.
El derecho al trabajo es un derecho que poseemos todos los españoles según la constitución española del año 1978, en el siguiente artículo:
«Artículo 35. Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.»
Por lo tanto, el hecho de que en nuestro país el sistema esté estructurado de una manera en la que el empleo y su calidad no están al alcance de todos, es digno, cuanto menos, de análisis y de reflexión. Con esto tendremos una base teórica para así poder establecer una serie de medidas prevencionistas e intervencionistas para que, como educadores sociales, podamos en primer lugar encontrar un empleo digno y remunerado justamente y, por otro lado, ya insertos en nuestros empleos, realicemos proyectos de intervención y planes de acción en los que aportemos nuestras capacidades en particular y las del Estado en general para cubrir las necesidades de búsqueda de empleo de las personas que integran el conjunto de nuestra sociedad.
Centrándonos en la situación actual, la emergencia sanitaria del coronavirus ha generado un profundo impacto económico provocando un ascenso en el paro de nuestra sociedad a nivel general.
Todo ello indica que las cosas no se han hecho de manera correcta, como es preciso por aquellos encargados del tema a tratar.
El paro tan amplio, sin las ayudas necesarias, condiciona de manera muy severa la vida de gran parte de los ciudadanos de nuestro país.
El paro es el gran reto de la economía española. En este post, es importante reflexionar respecto a las distintas herramientas que tenemos para visibilizar esta desafortunada situación. No obstante, debemos tener fé en que en un futuro próximo puedan emerger esoss «brotes verdes» que tanto ansiamos.
El mercado de trabajo constituye una de las parcelas más importantes de la economía. La situación del paro, es un tema de discusión y debate cadente en nuestra sociedad que preocupa a cualquier persona, independientemente de qué ideología sea partidario.
Existe el paro de la actividad vital, que afecta tanto a personas como empresas, que es aquel que se define como la situación de desempleo entre demandantes y oferentes de puestos de trabajo no es inmediato, y eso crea la situación de desempleo. Esta situación la intenta saldar el SEPE, cuyo objetivo fundamental es impulsar el empleo y el emprendimiento, aportando y difundiendo información sobre el mercado de trabajo y así lograr la inserción de las personas en el mercado laboral y la mejora del capital humano de las empresas.
El mercado de trabajo constituye una de las parcelas más importantes de la economía. La situación del paro, es un tema de discusión y debate cadente en nuestra sociedad que preocupa a cualquier persona, independientemente de qué ideología sea partidario.
Existe el paro de la actividad vital, que afecta tanto a personas como empresas, que es aquel que se define como la situación de desempleo entre demandantes y oferentes de puestos de trabajo no es inmediato, y eso crea la situación de desempleo. Esta situación la intenta saldar el SEPE, cuyo objetivo fundamental es impulsar el empleo y el emprendimiento, aportando y difundiendo información sobre el mercado de trabajo y así lograr la inserción de las personas en el mercado laboral y la mejora del capital humano de las empresas.