Errar es de sabios. Y es de sabios aprender de los errores. Eso es lo que hemos hecho en algunos estudios recientemente publicados de nuestro grupo. Nuestro objetivo era explorar cuándo se producen errores perceptuales y qué ocurre en el cerebro cuando nos equivocamos. Para ello usamos una tarea de ordenador en la que se presentaban una L (el estímulo que se debe discriminar), rodeada de distractores, entre ellos una O. Tanto la L como la O podían ser rojas, verdes o azules. Los estímulos se presentaban rápido y seguidos por otros estímulos, lo que facilitaba la comisión de errores. Comportamentalmente encontramos que la atención dividida (haciendo otra tarea al mismo tiempo) no afectaba al número de errores cometidos cuando los participantes debían discriminar el color de la L. Sin embargo, la atención espacial sí ayudaba a realizar la tarea, pues se cometían menos errores si los estímulos se presentaban en el lugar atendido. A nivel cerebral, encontramos que los errores se caracterizaban por una menor activación del lóbulo parietal y una menor conectividad funcional de esta región con regiones occipitales. Estos estudios nos han ayudado a comprender mejor qué ocurre cuando nos equivocamos comportamentalmente y a nivel cerebral.

Cobos M. I. & Chica A. B. (2022). Attention does not always help: the role of expectancy, divided, and spatial attention on illusory conjunctions. Quarterly Journal of Experimental Psychology.  doi: 10.1177/17470218221089625

Rodríguez-San Esteban, P., Chica, A. B., & Paz-Alonso, P. M. (2022). Functional characterization of correct and incorrect feature integration. Cerebral Cortex. doi: 10.1093/cercor/bhac147

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