Por Paula Zúñiga Soriano

 

Cuesta pensar cómo en una sociedad civilizada y avanzada como es la nuestra, actualmente seguimos viendo casos de desigualdad de género, discriminación por cuestiones de raza y religión o casos machistas, los cuales no permiten la igualdad de oportunidades entre todos como pertenecientes a una misma sociedad.

Entre los innumerables casos a los que me podría referir, me dirijo en especial a la Orquesta Filarmónica de Viena, concretamente a la inclusión de la mujer en el conjunto de instrumentistas. Esta grandiosa orquesta no admitió a mujeres reconociblemente en su plantilla hasta 1997. Las excusas, o razones como bien dijo el director, fueron más absurdas y descabelladas de lo que se podría imaginar. La razón principal descrita por Werner Resell, el director de la Orquesta del momento, era ‘el problema de los permisos de maternidad’, y que debido a eso no veían lógica la inclusión del género. Pero esto no es lo peor; una declaración explica detalladamente que ‘no admitían mujeres en su plantilla porque en la sede de la Filarmónica no había aseos para las damas, porque como todo el mundo sabe mear de pie y lucir un cromosoma ‘y’ es esencial para dominar una partitura’. Parecen una broma estas declaraciones, pero lo triste es que son totalmente reales.

Desde su nacimiento en 1842, la Orquesta Filarmónica de Viena sólo admitía a miembros masculinos en su plantilla instrumentista. Sin embargo, debido a los enérgicos movimientos y reivindicaciones a favor de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres que caracteriza en parte la segunda mitad del siglo XX, la Orquesta se vio presionada y tuvo que plantearse cambiar sus normas. En primer lugar, el mismo Gobierno austríaco amenazó con la disolución de la orquesta, ya que éste se veía intimidado por colectivos y asociaciones feministas europeas y americanas. Además, también fue amenazada con la caída en ventas de sus discos. Así, los cerca de 150 músicos que formaban la orquesta se reunieron en asamblea y decidieron aceptar a mujeres en su plantilla instrumental, rompiendo con una tradición de más de 150 años en la que la orquesta había sido únicamente masculina.

La primera mujer admitida fue en la sección de cuerda, en el arpa concretamente. Ella fue Anna Lelkes, quien fue sustituida al poco tiempo por Charlotte Balzereit. Sin embargo, lo más interesante de este dato es que Anna ya pertenecía a la Filarmónica y llevaba 20 años interpretando como no miembro de pleno derecho, por lo que no fue hasta 1997 cuando se la reconoció como música dentro de la orquesta y pasó a ser un miembro oficialmente.

Por otro lado, también se ha visto mucho machismo y discriminación de la mujer en el puesto de director de orquesta y a Simone Young, no le permitieron dirigir esta significativa orquesta hasta el año 2005, cuando se convirtió así en la primera mujer directora de orquesta de la Filarmónica de Viena.

En respuesta a todo esto, en el año 2012 se publicó un artículo que denunciaba estas precarias actuaciones y mentalidades, ensalzando el machismo existente en la Filarmónica. Para reforzar esta teoría, en ese mismo año se vieron únicamente dos mujeres en el Concierto de Año Nuevo, cuando el año anterior se habían visto seis. Además, como dato más reciente vemos que en el Concierto de 2020 aparecieron cinco mujeres nada más, aunque son realmente 15 las mujeres que forman parte de la Orquesta.

Desde finales de la década de los 90 destacan importantes protestas en contra de la mentalidad de esta orquesta, entre las que podemos resaltar Alianza Internacional para la Mujer en la Música. Sin embargo, no podemos descartar lo poco que hemos avanzado en los últimos años en la defensa de la mujer como compositora, instrumentista o directora de orquesta y esto se puede comprobar con datos estadísticos como el que demuestra que el 10% de los directores de orquesta del mundo son mujeres.

Por último, en febrero de 2019, se produjo un hecho importante para esta lucha; mujeres músicas y compositoras se reunieron en Naciones Unidas para afrontar el tema de la desigualdad de género.

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