Hace poco tuve el enorme placer de leer la novela “El asesinato de Platón” de Marcos Chicot con la que aprendí y disfruté a partes iguales. En ella, el autor nos cuenta que en la entrada de la Academia que fundó Platón en Atenas alrededor del año 387 a.C., había grabada una inscripción donde podía leerse: “No entre quien no sepa geometría”. Según lxs historiadorxs, esta institución es la precursora de la Universidad y fue tan revolucionaria que en ella tenían cabida las mujeres (siempre y cuando supieran geometría 😊) La importancia de la geometría por los griegos queda patente por ejemplo en la arquitectura del Partenón, la cual exhibe Geometría Áurea entre numerosos elementos que la componen. Conviene aclarar que el número áureo (también conocido como número de Dios), es el número irracional 1,61803398… que se representa con la letra ϕ (Phi) en honor a Fidias, el famoso escultor griego que además de supervisar las obras del Partenón, esculpió la colosal estatua de Atenea en su interior. Relacionado la geometría áurea estaría también la famosa sucesión del matemático italiano Leonardo de Pisa (alias Fibonacci), en donde cada número es la suma de los dos anteriores (0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89… ). Concretamente, el cociente de dos números consecutivos de la serie tiende al número áureo a medida que los elementos de la serie van creciendo.
Ahora bien, ¿qué relación puede tener Platón, la Geometría, Fibonacci con el Rock? Pues la respuesta a esta pregunta me la dio el matemático Juan Manuel Melchor Rodríguez en su charla «This maths sound familiar» durante la presentación del proyecto europeo Erasmus+ Rock Your Research (RYR). En esa charla, Melchor nos contó, entre otras cosas, como en la canción Lateralus de la banda de culto californiana Tool, los músicos integraron la sucesión de Fibonacci (y la proporción áurea) en múltiples niveles de su estructura, desde la letra hasta el ritmo. En este sentido, el batería de la banda, Danny Carey, ha admitido que la complejidad rítmica de sus composiciones está basada en proporciones geométricas, con objeto de emular patrones naturales que van desde el crecimiento de la concha de un caracol hasta geometrías de las galaxias.
Así pues, si Platón levantara la cabeza, no me cabe duda que sería un gran fan de Tool, cuyos miembros tendrían el gran privilegio de poder entrar en su prestigiosa academia.