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ALMENARA. Blog de la profesora María José Aznar

Espacio para la lectura, la reflexión y el comentario

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34. La Organización Económica Internacional (III)

20 abril, 2020 por mjaznar 22 comentarios

En las transacciones económicas internacionales, interviene un tipo de mercado que se halla ausente en las operaciones que ocurren a nivel interior.  Me refiero al MERCADO de DIVISAS (moneda extranjera), en el que confluyen la oferta y la demanda de monedas de los diversos países, y en el que estas se intercambian en función de su valor en relación al resto de monedas. De manera que el euro, la corona noruega, el dólar USA, el yen japonés, el dinar jordano, la libra esterlina, el dólar canadiense, el renminbi (o yuan) chino, la rupia india, el dólar australiano, el chelín keniata, el peso mexicano, el dírham marroquí… y así hasta completar la lista de monedas de curso legal que hay en el mundo, se compran y venden en el mercado de divisas. Esta es una operación básica e indispensable en el marco del comercio internacional.

Parémonos a pensar la cantidad de veces que necesitamos recurrir al mercado de divisas: si el gobierno español adquiere un millón de toneladas de petróleo de Nigeria, tendrá que cambiar euros por nairas nigerianos para pagarlo. Si salimos de vacaciones a Turquía, necesitaremos adquirir liras turcas para poder gastarlas allí. Si un fabricante de lavadoras necesita importar componentes electrónicos de Corea del Sur con objeto de incorporarlos en sus procesos productivos, deberá comprar won surcoreanos para poder efectuar el pago. Si sale del puerto de Motril un cargamento de aguacates con destino a Dinamarca, los daneses tendrán que comprar euros con coronas danesas para poder pagar al exportador de la costa tropical granadina. Y si los inmigrantes marroquíes en España envían a sus familias, en Marruecos,  parte de los ingresos que obtienen mediante sus trabajos, se requerirá de igual modo que intervenga el mercado de divisas para el pertinente cambio de euros por dírhams. Y así, innumerables ejemplos.

A la luz de lo anterior, nos es fácil entender la importancia que tienen los mercados de divisas en la economía mundial y la consiguiente necesidad de que estos funcionen lo más fluidamente posible, sin interferencias, ni demoras u obstáculos innecesarios. Y es que en realidad, en la actualidad se puede comprar, vender, viajar… y en definitiva operar en cualquier rincón del planeta con las mínimas restricciones en cuanto a movimiento de divisas, a diferencia de lo que ocurría durante la primera mitad del siglo XX, cuando lo que predominaba eran los controles de cambios y los obstáculos a la convertibilidad de divisas.

La fluidez que existe en la actualidad en los mercados de divisas es atribuible en gran medida a la acción del Fondo Monetario Internacional, una de las grandes organizaciones internacionales que surgió de la conferencia internacional de Bretton Woods (New Hampshire, EEUU), celebrada en 1944. Oficialmente, la fecha de creación fue el 27 de diciembre de 1945, cuando los representantes de 29 países firmaron su Carta Constituyente, en la que se establecían los objetivos del Fondo:

  • Incentivar la cooperación monetaria entre países.
  • Apoyar la expansión y el desarrollo del comercio internacional.
  • Fomentar la estabilidad en los intercambios de divisas.
  • Promover el establecimiento de un sistema multilateral de pagos.
  • Ayudar financieramente a los países miembros con dificultades en sus balanzas de pagos y corregir esos desequilibrios.

Para lograr esos objetivos el FMI desarrolla tres tipos de funciones fundamentales:

  • Supervisión. El FMI examina y evalúa las políticas cambiarias de los países miembros, considerando la situación económica general, y lleva a cabo consultas anuales bilaterales con países concretos.
  • Ayuda financiera. El  FMI acompaña las políticas de ajuste de los miembros con problemas en sus balanzas de pagos, mediante préstamos y créditos.
  • Asistencia técnica. El Fondo lleva a cabo estudios sobre la economía de los miembros; presta asesoramiento en la puesta en marcha de la política monetaria y de la fiscal, en la creación de ciertas instituciones (como bancos centrales) y en la generación y tratamiento de los datos estadísticos. Asimismo, los técnicos del FMI prestan ayuda de cara a la formación de funcionarios y especialistas locales.

Con sede en Washington,  son miembros del FMI 189 países. Actualmente, su presidenta y directora gerente es Kristalina Gueorguieva, una economista búlgara que ha sido con anterioridad vicepresidenta de la Comisión Europea y comisaria europea.

El FMI se financia por medio de las cuotas que aportan los países integrantes, cuotas que son establecidas por el propio Fondo según la riqueza de cada estado miembro y su situación económica, siendo revisadas periódicamente para adaptarlas a la situación. En principio, la cuota será más alta cuanto más rico sea el país en cuestión. Las cuotas se someten a revisión cada cinco años y pueden ser incrementadas o rebajadas en función de las necesidades del FMI y de la mayor o menor bonanza económica del miembro. Este sistema de cuotas tiene varias finalidades:

  • Primera, constituir un fondo de dinero prestable a países miembros que se encuentren atravesando problemas financieros.
  • Segunda: determinar el montante que se puede prestar a un miembro. Cuanto mayor sea la participación financiera de un país miembro, mayor será la cantidad que puede solicitar cuando le sea necesario.
  • Tercera: establecer el poder de voto de cada estado miembro.

En el contexto de las ayudas del FMI, los tipos de interés son nulos o prácticamente nulos (muy bajos), pero el país receptor ha de demostrar un esfuerzo por llevar a cabo una política tendente a equilibrar su balanza de pagos. Eso sí, cuanto mayor sea el crédito, el control impuesto por el Fondo será más estricto y mayores requisitos exigirá.

En el contexto del FMI, las necesidades de liquidez a nivel mundial impulsaron la creación de los Derechos Especiales de Giro (DEG) (Special Drawing Right, SDR) en el año 1969. El DEG es un activo de reserva internacional, en el que están representadas ponderadamente las principales divisas (las más fuertes): el dólar de EE.UU, el euro, el renminbi chino, el yen japonés y la libra esterlina. Los países miembros pueden utilizarlo como divisa de reserva y para pagos internacionales, de manera que pueden tanto comprar DEG como venderlos, con objeto de equilibrar sus reservas de divisas.

La página web del FMI: https://www.imf.org/external/spanish/index.htm, que animo a visitarla, es un extraordinario recurso para comprender mejor sus acciones, estar al día sobre sus actividades y consultar publicaciones económico-estadísticas elaboradas por la propia organización. A este respecto destaco “Perspectivas de la economía mundial”, que publica bienalmente.

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33. La Segunda Revolución Industrial en breves flashes

20 abril, 2020 por mjaznar 1 comentario

En relación a la entrada 32, vamos a insistir en el siguiente texto, mediante el que se sistematizan y resumen las características más significativas de lo que se ha denominado “Segunda Revolución Industrial”:

La Segunda revolución industrial fue un periodo de importantes cambios industriales, sociales y económicos que surgieron tras la primera etapa de la Revolución industrial iniciada en Gran Bretaña. Esta se desarrolló entre los años 1870 y 1914, sin embargo hay quienes enmarcan su comienzo desde 1850.

La segunda etapa de la Revolución industrial se extendió por diversos países y dio lugar a la aparición de grandes potencias industriales y económicas como Alemania, Francia, Estados Unidos y Japón. Estas potencias aplicaron los nuevos procesos de industrialización, producción, crecimiento económico, avances tecnológicos y científicos, así como el uso de fuentes de energía naturales, entre otros.

Cabe destacar que no existió como tal una división de etapas de la Revolución industrial, no obstante sí se hace énfasis en que hubo un segundo momento de crecimiento acelerado de la producción a partir de los avances tecnológicos y científicos. Fue en esta etapa que surgieron las siderúrgicas, se desarrolló aún más la industria automotriz y de transporte, y se crearon las nuevas industrias petroleras, químicas y eléctricas.

Esto desembocó en la competitividad industrial, de mercados y entre países, generando nuevos modelos económicos y de mercado que forman parte del proceso inicial de globalización.

Características de la Segunda revolución industrial

La Segunda revolución industrial dio paso al surgimiento del Capitalismo como un nuevo orden económico y comercial. Entre las principales características de la Segunda revolución industrial se pueden mencionar las siguientes:

  • Como tal no hubo una ruptura o división de etapas de la Revolución industrial, sin embargo, se habla de una segunda parte dado que este proceso industrial, económico y social se expandió de manera acelerada por diversos países y conllevó a múltiples cambios a nivel mundial.
  • Los estudios e investigaciones científicas se comenzaron a aplicar en las industrias.
  • Surgieron importantes avances en el área automotriz y de las comunicaciones.
  • Fueron realizados importantes avances científicos como la Teoría de Darwin y diversos avances médicos.
  • Se comenzaron a utilizar nuevas fuentes de energía a partir de la electricidad, el gas y los derivados del petróleo.
  • Se comenzó a hacer uso de recursos y aleaciones como el acero, el carbón o el aluminio.
  • Aparecieron las máquinas automatizadas utilizadas en las grandes industrias.
  • Aumentó el porcentaje del desempleo.
  • Se aplicó la producción en serie como sistema de trabajo.
  • Surgieron nuevos modelos económicos.
  • Expansión de los mercados.
  • Surgieron nuevas potencias económicas e industriales que rivalizaban por tener el mayor control de los mercados, por ejemplo, Alemania, Estados Unidos y Japón.

 

Causas de la Segunda revolución industrial

La clase obrera estaba compuesta en gran medida por los campesinos que llegaban a las grandes urbes en búsqueda de una mejor calidad de vida, sin embargo vivían en condiciones de precariedad dados los bajos salarios que recibían.

Las causas de esta segunda etapa de la Revolución industrial derivan del continuo desarrollo tecnológico y científico iniciado en la primera etapa de esta revolución.

Crecimiento demográfico

Durante esta etapa la población mundial comenzó a crecer de manera acelerada, además vino acompañada con una decreciente tasa de mortalidad debido al control de las epidemias y diversas enfermedades.

Revolución agraria

Aunque la producción agraria aumentó, muchos campesinos se mudaron para las grandes ciudades en la búsqueda de mejores trabajos y calidad de vida, lo que generó mayor desempleo y la reorganización de las urbes.

Industria

A medida que se fueron descubriendo nuevas fuentes de energía y su utilidad, como el petróleo, el gas y la electricidad, también surgieron nuevos tipos de industrias. Incluso, se desarrolló la industria química destinada a las aleaciones que permitieron el uso del aluminio, el acero, el níquel, entre otros.

Economía

El desarrollo industrial fue rápido y generó nuevos modelos de trabajo, económicos y de mercado a fin de obtener mayores riquezas y control comercial. Sin embargo, esta situación provocó la creación de monopolios, el descontento de los obreros, tomó fuerza el concepto de capitalismo y, por consiguiente, iniciaron diversas luchas de carácter social y laboral.

Consolidación de la clase burguesa

Durante esta época la clase burguesa estaba en crecimiento y apoyó en gran medida la creación de nuevas leyes y reglamentos económicos y políticos para incentivar la producción industrial.

Consecuencias de la Segunda revolución industrial

En la Segunda revolución industrial se desarrolló el proceso de producción en serie, lo que permitía producir de manera más rápida y económica. Las consecuencias de este proceso industrial fueron tanto de tipo positivas como negativas y repercutieron en la vida de los ciudadanos en general, a continuación se presentan las más importantes.

De orden social

Hubo un importante crecimiento demográfico, los campesinos se trasladaron a las grandes ciudades y crecieron las urbes, en especial aquellas donde había mayor posibilidad de conseguir trabajo, de allí que se hable de un éxodo social. En consecuencia, surgió la clase obrera o proletariado, que propició la creación de las organizaciones sindicales que dieron inicio a las luchas sociales en la búsqueda de una mejoría laboral y social de los empleados. Para entonces, existían marcadas diferencias entre las clases sociales. Por otra parte, la mujer comenzó a realizar trabajos fuera del hogar y a reclamar la igualdad de derechos con el hombre.

De orden económico

Se estableció un nuevo orden industrial que implementó la producción en serie, de allí que los procesos industriales eran más rápidos y a menor costo que la mano obrera, por tanto conllevó al despido de gran cantidad de empleados. La producción en serie generó el aumento de las ganancias económicas. Así nació el capitalismo, sistema económico que permitió la creación de nuevas empresas, propició la competencia comercial, estableció nuevos códigos de comercio, desplazó la producción artesanal y conllevó a la acumulación de grandes riquezas.

De orden político

Se estableció un nuevo orden político para crear leyes en función de los nuevos sistemas industrializados, mecanismos comerciales, el nuevo orden social y los derechos de los trabajadores. En este sentido, la clase burguesa dominó buena parte de la actividad política y se tuvo que enfrentar al descontento de la clase obrera que vivía en condiciones de pobreza. También aparecieron los primeros ideales socialistas que proclamaban mejoras laborales y de condiciones de vida.

Inventos y avances de la Segunda revolución industrial

Uno de los inventos más destacados durante la Segunda revolución industrial fue el teléfono, que facilitó la comunicación entre las personas. Durante la Segunda revolución industrial se llevaron a cabo importantes investigaciones sociales, políticas, económicas, científicas y tecnológicas a fin de mejorar la vida de las personas.

Fuentes de energía

A través de diversas investigaciones científicas se hallaron nuevas fuentes de energía que propiciaron un importante desarrollo en diversas áreas. Fue así que se comenzó a hacer uso del gas, el petróleo y la electricidad. En el área de la electricidad destacan los inventores Nikola Tesla y Thomas Alva Edison, este último creó la bombilla eléctrica. Asimismo con el descubrimiento del petróleo y sus derivados se dio origen a los motores de combustión, entre los investigadores destacó el ingeniero alemán Rudolf Diesel.

Avances e invenciones tecnológicas

Los avances tecnológicos incluyeron nuevos sistemas de transporte como el aeroplano creado por los hermanos Wright (utilizado en la Primera Guerra Mundial), el automóvil, el ferrocarril eléctrico y los barcos con motor a caldera. En cuanto a la comunicación se destaca la creación del telégrafo por Samuel Morse, del teléfono por Alexander Graham Bell, de la cinematografía desarrollada por los hermanos Lumiere (se transmitían imágenes sin sonido), y la radio.

Avances e invenciones científicas

En el área científica también hubo importantes avances, entre los que destacan la Teoría de la evolución de Charles Darwin, los procesos de pasteurización y conservación de alimentos de Luis Pasteur, y el descubrimiento de la tuberculosis por Robert Cosme. Asimismo, los científicos descubrieron cómo hacer uso de ciertos metales como el aluminio, el zinc o el cobre, así como diversos materiales químicos utilizados en las grandes industrias para elaborar fertilizantes, incluso, explosivos.

«Segunda revolución industrial». En: Significados.com. Disponible en: https://www.significados.com/segunda-revolucion-industrial/

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32. Tras la revolución Industrial: La Belle Époque

16 abril, 2020 por mjaznar 4 comentarios

Tras la Revolución Industrial británica, dio comienzo una larga etapa de dinamismo económico, que llegó hasta 1914, cuando comenzó la Primera Guerra Mundial. A lo largo de ese extenso periodo, los diversos países fueron creciendo, adoptando modelos de industrialización diversos.

En líneas generales, estamos hablando de una era de crecimiento del comercio mundial, de desarrollo industrial y de avances en la innovación tecnológica, en la sanidad, en los transportes, en las infraestructuras de todo tipo, y de descubrimiento de nuevas fuentes de energía (como el petróleo), coincidiendo con lo que se ha llamado la “Segunda Revolución Industrial”.

El nombre de “Belle Époque” es sumamente ilustrativo del significado de este periodo de la historia económica y social.

Mediante este enlace: https://www.lacrisisdelahistoria.com/belle-epoque/, que se transcribe a continuación, podéis leer algunas pinceladas interesantes en lo concerniente a esta etapa:

La Belle Époque

La Belle Époque fue el nombre que se dio un periodo de expansión del desarrollo, mejora de las condiciones de vida y creciente integración de la economía internacional. Este periodo fue el que transcurrió entre 1871, tras la guerra franco-prusiana y 1914, el  inicio de la Primera Guerra Mundial. Ese periodo se vio como un momento de paz en Europa, aunque realmente no fue tal, ya que existían conflictos a causa del imperialismo colonial.

La expansión industrial y económica en la Belle Époque

Durante la Belle Époque hubo un avance significativo de la industrialización. En este artículo analizaremos los principales países que existían en aquella época. Podrás conocer de forma resumida la situación industrial y económica de Gran Bretaña, Bélgica, Suiza, Francia, Alemania, Suecia, Estados Unidos, Japón y los países del sur de Europa.

En resumen, el desarrollo industrial trajo consigo mejora del nivel de vida de la población. No solo en el campo, sino también en las grandes ciudades, en las cuales mejoraron las condiciones de vida. Estas mejoras se complementaron con los progresos en la medicina, donde destacan las vacunas y las mejoras de higiene en hospitales. En general, la vida de los europeos mejoró, lo que confirma la “belleza” de aquella época.

Gran Bretaña

Gran Bretaña fue la primera potencia en industrializarse, pero a partir de 1871 otros países avanzarán significativamente en el proceso de industrialización y en la aplicación de las nuevas tecnologías que se fueron descubriendo, principalmente las derivadas de la industria petrolífera. La industrialización llegó a diversos países, casi todos ellos europeos excepto Japón y EEUU.

Bélgica

La industrialización de Bélgica llevó ventajas gracias a su cercanía a las islas británicas, a las buenas condiciones del transporte y a su cercanía a zonas con fuerte minería de carbón y hierro, así como también gracias al sector financiero apoyado por el estado.

Suiza

Suiza fue otro país que se industrializó; sus mayores ventajas eran la de ser encrucijada comercial, sus abundantes recursos hídricos y el alto nivel educativo de sus ciudadanos. Suiza renunció al proteccionismo, y junto a la mano de obra altamente productiva y barata supo desarrollar diversos sectores, como la industria relojera, la industria alimentaria o el sector bancario, que ayudó a su desarrollo económico.

Francia

Habría que incidir en el tardío desarrollo industrial de Francia provocado por inestabilidades políticas, factores geográficos y excesivo peso del sector agrícola, entre otros. A pesar de los avances en materia política y legal surgidos de la revolución francesa y de sus años posteriores, Francia solamente consiguió despegar a finales de siglo.

Alemania

Alemania fue otro país en el que la industrialización llegó más tarde, pero cuando llegó lo hizo con enorme fuerza. Antes de su unificación en 1871 se había creado el Zollverein, la Unión Aduanera Alemana, que junto al incremento de la red de transportes (ferrocarril sobre todo) consiguió un alto grado de integración que facilitó su posterior unificación.

Tras su unificación, la política alemana hizo posible el desarrollo industrial, ayudado por el predominio de la industria pesada, la creación de grandes unidades industriales, la fuerte interconexión banca-industria y el alto grado de proteccionismo.

Suecia

El otro país europeo que se industrializó durante el siglo XIX fue Suecia, gracias a su política librecambista, a su alto grado de alfabetización y a sus recursos naturales, como madera y hierro.

Estados Unidos

Fuera de Europa, en EEUU el desarrollo económico y la industrialización tuvo dos factores fundamentales: tierra y trabajo. La gran abundancia de recursos, la política de economía de frontera y el enorme flujo migratorio permitió el desarrollo industrial, a pesar de algunos conflictos como la Guerra de Secesión. EEUU fue el pionero de la segunda revolución industrial, gracias al desarrollo de la industria petrolífera y de la eléctrica.

Japón

Japón fue el primer país asiático que se industrializó. Al iniciarse la Era Meiji, Japón se transformó, pasando de un sistema feudal a un país industrializado. Su enorme crecimiento, su enorme productividad y el apoyo estatal, hizo que Japón se convirtiera en la gran potencia asiática, tanto en lo económico como en lo militar. Posteriormente, todos estos países fueron acompañados por varios miembros del Imperio Británico, como Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

El Sur de Europa

Los países del sur de Europa se quedaron estancados. Portugal, España, Italia y Grecia perdieron la carrera de la industrialización y el avance económico. Solamente en algunas regiones de estos países, como el País Vasco y Cataluña en España o el valle del Po en Italia eran regiones donde llegó la industrialización. Por otro lado, Grecia aún estaba en un proceso de consolidación de país frente al imperio otomano, que se encontraba en decadencia.

Sombras en la Belle Époque

Aunque también hubo sombras en la Belle Époque. La grave derrota de Francia contra Prusia en 1870 provocó una revuelta en París con el nombre de Comuna. Ésta, aunque fracasó, se convirtió en el modelo de Estado revolucionario para los marxistas y para los bolcheviques rusos.

Por otro lado, Alemania utilizaría el dinero de la reparación francesa de la guerra franco-prusiana de 1870 para fundar el Banco Imperial y emitir una nueva moneda, el marco.

La depresión económica de 1873

Y a partir de 1873 comenzó un largo periodo de baja de precios internacionales que para muchos revestiría caracteres de la Gran Depresión. Aunque hay autores, como Gabriel Tortella, que no están de acuerdo con esta expresión de gran depresión, por lo que se define como crisis finisecular, caracterizada principalmente por una crisis agraria. Por contra, los precios industriales bajaron, pero no provocó una crisis industrial.

Para Tortella, realmente no hubo “gran depresión”, sino gran expansión, mejora de los niveles de vida y mejora de salarios reales gracias a la bajada de precios.

Proteccionismo e imperialismo

Para solventar la crisis económica los gobiernos emplearon medidas proteccionistas. Esto, para el economista Tortella, elevó precios y acabó con la crisis. Pero toda esta crisis de fin de siglo tuvo consecuencias. Las más destacadas fueron una exacerbación del nacionalismo y el imperialismo. Factores que llevarían, entre otras cosas, a Europa y al resto del mundo hacia la Primera Guerra Mundial.

Estos nacionalismos europeos habrían tenido un trasfondo económico basado para disminuir la competencia y justificar el proteccionismo frente a terceros. Por otro lado, el imperialismo fue consecuencia de los deseos de expansión comercial de las potencias europeas y por razones de prestigio y estrategia.

Avances democráticos en la Belle Époque

También hubieron avances en el ámbito democrático. Por un lado estuvieron las lentas mejoras en las condiciones del trabajo. En el plano político, aunque implantándose de forma lenta, destaca el sufragio universal, primero masculino y posteriormente femenino. Esta bella época es el primer ensayo pacífico de integración internacional, que desde un punto de vista económico constituye un gran éxito, pero que desde el punto de vista político es un fracaso, ya que las tensiones, el nacionalismo y el proteccionismo trajo consigo una cruenta guerra en 1914.

La Belle Époque también se reflejó en otros campos de la actividad humana. Puedo destacar la existencia de las Exposiciones Universales, como la de París de 1900, los primeros Juegos Olímpicos modernos en Atenas en 1896, la expansión del ocio y de los deportes, como el ciclismo o el fútbol, un gran desarrollo en el arte y en la literatura, con el nacimiento de personajes como Sherlock Holmes, grandes descubrimientos científicos, que conducirían hacia el nacimiento de la mecánica cuántica y la teoría de la relatividad, etc. En definitiva, que la expansión económica y el periodo de paz existente facilitó el desarrollo en otros ámbitos de la sociedad.

 

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31. La Organización Económica Internacional (II)

30 marzo, 2020 por mjaznar 20 comentarios

Como continuación de la entrada anterior, vemos que el GATT se encontraba ante una encrucijada, ya que no estaba en condiciones de aportar soluciones al sistema internacional del comercio eficazmente, de la manera en que lo había hecho en sus etapas anteriores.  Por tanto, a raíz de la crisis en la que había entrado, los países debían tomar una decisión de gran importancia. En otras palabras, estaban pidiendo a gritos la celebración de una nueva ronda de negociación que pusiera las cosas en orden. Y esa fue la razón de ser y el cometido de la Ronda Uruguay, la última que se celebró en el contexto del GATT.

Había muchas circunstancias que justificaban la celebración de este nuevo foro de conversaciones: el avance del proceso de globalización económica, los problemas relacionados con el comercio de productos agrícolas, los problemas medioambientales, la fuerza que había adquirido el comercio internacional de servicios, la proliferación de nuevas barreras proteccionistas… En definitiva fueron muchos los factores que desencadenaron la apertura de la Ronda Uruguay, última de las celebradas en el GATT antes de su desaparición. Fueron tantos los temas a tratar y tan densos, que esta ronda duró 7 años y medio, prácticamente el doble de lo planeado.

Los 125 países que participaron negociaron temas muy diversos relacionados con la práctica totalidad de las transacciones internacionales, abarcando productos industriales (destacando los textiles), tratamientos médicos y medicamentos, producciones agrícolas, servicios financieros, software, asuntos relacionados con la propiedad intelectual, movimientos de capital, y en definitiva cubriendo todo el elenco de productos y cuestiones relacionadas con el comercio mundial, incluidos los problemas medioambientales. Se trató de la negociación comercial más amplia, profunda y ambiciosa jamás conocida en la historia del mundo.

El 15 de abril de 1994, la mayoría de los países participantes firmaron el Acta Final en Marrakech, creando la Organización Mundial del Comercio, institución internacional que se ocupa de las normas que rigen el comercio entre los 164 países que la conforman. Con sede en Ginebra, su eje central está constituido por los Acuerdos de la OMC, negociados y firmados por sus miembros, con el objetivo de facilitar sus actividades a los agentes que intervienen en el comercio mundial (productores, exportadores…).

Los Acuerdos de la OMC son profundos y complicados, ya que consisten en textos jurídicos que tocan una gama variadísima de cuestiones: normativa industrial, agro-ganadería, textiles y confección, servicios bancarios y financieros, telecomunicaciones, cuestiones sanitarias y fitosanitarias, aspectos relacionados con la propiedad intelectual, entre otros muchos temas. Ahora bien, todos estos documentos se hallan fundamentados en una serie de principios, que se corresponden con la base inspiradora del sistema multilateral de comercio.

Estos son los PRINCIPIOS DEL COMERCIO INTERNACIONAL:

    • El comercio mundial ha de ser NO DISCRIMINATORIO: cualquier trato de favor que se extienda a un país, automáticamente debe ampliarse al resto de países, para respetar la condición de «nación más favorecida», e igualmente no hay que discriminar con respecto a toda ventaja otorgada a cualquier producto o servicio, nacional o extranjero. Es decir, todos (países y productos) tienen derecho a participar en el comercio mundial lealmente.
    • El comercio mundial ha de ser LIBRE: los acuerdos comerciales deben promover la liberalización de los intercambios, haciendo que estén sujetos a las menores restricciones comerciales posibles (aranceles, cuotas y cualquier otra medida proteccionista). Precisamente, este es el principal leitmotiv de la OMC, el hacer que las exportaciones e importaciones fluyan de la forma más diáfana posible, sin obstáculos innecesarios.
    • El comercio mundial ha de ser PREVISIBLE: los diferentes agentes que intervienen en el comercio mundial (gobiernos, empresas, inversores…) saben a qué atenerse, ya que los acuerdos se conocen y por lo tanto las reglas del juego. Con lo cual, deben esperar que no se adopten mecanismos de protección con carácter arbitrario y por sorpresa. En ocasiones este principio es quebrantado, lo que se puede ver claramente en el ejemplo de Donald Trump, que actuó elevando los aranceles a muchos productos de importación de manera arbitraria, saltándose así los acuerdos de la OMC.
    • El comercio mundial ha de ser MÁS COMPETITIVO: los países y los productos deben pugnar en igualdad de condiciones, evitando las prácticas desleales, como el dumping o las ayudas o subvenciones en origen dañinas para el resto competidores. Los agentes participantes deben hacerlo, concretamente, de manera leal, y nunca deslealmente.
    • El comercio mundial ha de ser MÁS VENTAJOSO PARA LOS PAÍSES MENOS ADELANTADOS: los países menos favorecidos deben ver su comercio exterior facilitado por las grandes potencias comerciales. Esto incluye darles un trato de favor asimétrico en las relaciones comerciales, otorgándoles unos mayores plazos de adaptación, así como ciertas concesiones arancelarias y otros tipos de beneficios.

La CONFERENCIA MINISTERIAL, que con carácter general se reúne cada dos años en lugares dispersos del mundo, es el máximo órgano del que se sirve la OMC para la adopción de las decisiones más importantes, en muy variados ámbitos relacionados con el sistema de comercio multilateral. En las conferencias ministeriales están representados todos los países y uniones aduaneras que son miembros de la organización.

Hasta ahora se han celebrado 12 Conferencias Ministeriales:

                   CONFERENCIAS MINISTERIALES DE LA OMC

Lugar Fecha Lugar Fecha
Singapur 1996 Ginebra 2009
Ginebra 1998 Ginebra 2011
Seattle 1999 Bali 2013
Doha 2001 Nairobi 2015
Cancún, 2003 Buenos Aires 2017
Hong Kong 2005 Ginebra 2021

 

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30. La organización económica internacional (I)

23 marzo, 2020 por mjaznar 26 comentarios

A lo largo de una serie de entradas se van a abordar las diversas instituciones y organismos en los que se agrupan los países del mundo, para tomar decisiones y organizar el funcionamiento de las distintas relaciones económicas que les conciernen.

Los países, en un contexto multilateral, muestran una voluntad de cooperación para ordenar los distintos procesos económicos que les interesan. Los ejemplos más claros de ese carácter cooperativo son las organizaciones económicas internacionales: La Organización Mundial del Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), como bien es sabido.

Pero, a pesar de que las anteriores son las más conocidas y citadas, no están solas. Junto a las organizaciones señaladas existen otros organismos, igualmente importantes, entre los que podemos destacar:

– La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)

– La Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD)

– El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)

– Las Comisiones económicas regionales de la ONU:

  • Comisión Económica y Social para Asia y el Pacífico. Sede: Bangkok (Tailandia)
  • Comisión Económica y Social para Asia Occidental. Sede: Beirut (Líbano)
  • Comisión Económica para África. Sede: Addis Abeba (Etiopía)
  • Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Sede: Santiago de Chile
  • Comisión Económica para Europa. Sede: Ginebra (Suiza)

– El Foro Económico Mundial (Foro de DAVOS)

– El Grupo de los 8 (G 8)

– El Grupo de los 20 (G 20)

Por medio de estas organizaciones y entidades económicas los países organizan el sistema económico internacional, adoptando decisiones y estableciendo los términos y los plazos para lograr los distintos objetivos marcados.

Fundamentalmente son tres los ámbitos en los que los países se organizan y ordenan sus actuaciones conjuntamente: el ámbito COMERCIAL, el ámbito de La COOPERACIÓN AL DESARROLLO y el ámbito MONETARIO Y FINANCIERO.

En esta entrada nos centraremos en el ámbito u ORDEN COMERCIAL INTERNACIONAL, y en concreto en el  SISTEMA GATT.

Referirnos al sistema multilateral de relaciones comerciales nos remite al final de la Segunda Guerra Mundial. A su término, los países decidieron establecer un nuevo marco para las relaciones exteriores. En efecto, las economías se hallaban fuertemente desestructuradas y las relaciones exteriores habían abandonado el multilateralismo que predominó con anterioridad. Con ese objetivo surgieron dos grandes organizaciones: el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, para cubrir respectivamente los ámbitos de la cooperación monetaria y financiera y del desarrollo económico. De igual modo, los países, reunidos en 1944 en Bretton Woods (New Hampshire, EE.UU), habían previsto la constitución de un tercer organismo económico mundial, la Organización Internacional de Comercio (OIC). No obstante, dicho proyecto no se haría realidad hasta medio siglo después, como vamos a ver.

En 1948 se había aprobado en Cuba la «Carta de la Habana», el documento que debía constituir formalmente esa OIC y que debían ratificar los distintos gobiernos. Pero la firma por parte de EEUU finalmente no se produjo, ante el temor de que la organización pusiera trabas a su libertad comercial. Por lo tanto, si el país con mayor peso en el comercio mundial no suscribía el tratado fundacional de la OIC, era de esperar lo que finalmente pasó: que no llegó a ver la luz mientras que sí lo hacían sus “primos-hermanos”, el FMI y el BM. Fue necesario esperar cincuenta años, hasta 1995, para asistir a la creación de un organismo similar, la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE COMERCIO, OMC.

Sin embargo, los estados no quedaron desprovistos de un foro para organizar sus decisiones comerciales: desde 1948 el intercambio mundial de mercancías se rigió por un conjunto de normas comerciales acordadas entre un grupo de países, en el marco del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, General Agreement on Tariffs and Trade).

A lo largo de todo ese tiempo, la secretaría general del GATT, con sede en Ginebra, promovió una serie de rondas de negociaciones, en las que se alcanzaron acuerdos plurilaterales que hicieron posible una caída muy acusada de los aranceles mundiales. Las distintas rondas que se celebraron a lo largo de la vigencia del GATT, aparecen recogidas en la siguiente tabla:

RONDAS DEL GATT
Nombre Sede Fecha
1ª Ronda Ginebra (Suiza) 1947
2ª Ronda Annecy (Francia) 1949
3ª Ronda Torquay (Reino Unido) 1950-1951
4ª Ronda Ginebra (Suiza) 1955-1956
5ª Ronda Dillon Ginebra (Suiza) 1960-1961
6ª Ronda Kennedy Ginebra (Suiza) 1964-1967
7ª Ronda Tokio Tokio (Japón) 1973-1979
8ª Ronda Uruguay Punta del Este (Uruguay) 1986-1994

El GATT había surgido con carácter provisional, a la espera de la llegada de la fallida OIC. Y a lo largo de su vigencia se puede afirmar que logró un indiscutible éxito en cuanto a su objetivo nº 1: impulsar la liberalización de los intercambios comerciales internacionales. Las progresivas rebajas de los aranceles lograron expandir el comercio mundial a lo largo de las décadas de 1950 y 1960. Y es que, hasta la Ronda Kennedy, los esfuerzos se centraron en la búsqueda de una mayor liberalización del comercio mundial, mediante la progresiva rebaja de los aranceles sobre productos industriales.

Con todo ello, durante gran parte de la vigencia del GATT,  el comercio mundial alcanzó unas tasas de crecimiento muy altas (de en torno al 8% anual), superando siempre el ritmo de crecimiento de la producción. Y en su momento, la incorporación de nuevos países de la órbita soviética al GATT, tras la caída del telón de acero, vino a reforzar la importancia del sistema multilateral de negociaciones comerciales.

Ahora bien, a lo largo del decenio de 1970, las cosas cambiaron en el contexto del comercio internacional. La crisis económica que afectó a la economía mundial durante esos años hizo que muchos países sustituyeran los aranceles (cuya protección, como se ha dicho, se había reducido notablemente) por otros mecanismos proteccionistas más opacos y más dañinos que el arancel. En efecto, los cierres de industrias, el crecimiento del desempleo y la caída de la demanda mundial provocaron que los distintos países recurrieran a nuevos métodos de protección de sus economías. Fue así como el mundo occidental empezó a diseñar las llamadas barreras no arancelarias, de más difícil control y seguimiento que el arancel tradicional, con el fin de proteger los sectores económicos que se enfrentaban a la mayor competencia que representaban los mercados exteriores.

Por otra parte, cada vez emergía con más fuerza un comercio de servicios que no estaba regulado por las normas del GATT, pues este cubría el intercambio de manufacturas o productos industriales. Y junto a ello, el tema agrícola necesitaba ordenar muchas cuestiones a nivel mundial, y el GATT del momento no daba respuesta a esa necesidad.

No es difícil entender que se hiciese necesario, por lo tanto, dar un nuevo enfoque al sistema multilateral del comercio mundial, y con esas miras se propuso la celebración de la Ronda Uruguay. Dicha Ronda adoptó el nombre del lugar en la que dio comienzo, la localidad uruguaya de Punta del Este, y supuso la última de las rondas del GATT, dando paso a la OMC.

Mediante otras entradas iremos ampliando esta temática.

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