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ALMENARA. Blog de la profesora María José Aznar

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38. El arancel

27 abril, 2020 por mjaznar 30 comentarios

A lo largo de diversas entradas se ha hecho referencia a los aranceles, como un importante instrumento característico del comercio internacional. En esta ocasión vamos a poner nuestra atención en el arancel, especialmente en su finalidad, su naturaleza, sus clases, sus efectos y en definitiva en su interés para el sistema económico.

Cuando los países tratan de resguardar sus economías de la competencia internacional, recurren a las medidas de protección. Estas son muchas y variadas. Pero sin duda, el instrumento de protección comercial por excelencia es el ARANCEL. Y debido a su importancia, de todos los instrumentos para la limitación del comercio exterior es el que en mayor medida ha sido objeto, y con más motivo que los demás mecanismos proteccionistas, de las negociaciones celebradas en los foros internacionales, entre los diversos países que participan en el comercio mundial.

El arancel (que recibe diversas denominaciones diferentes, como “derechos aduaneros”, “derechos arancelarios” o “tarifa arancelaria”) tiene una doble naturaleza: JURÍDICA y ECONÓMICA:

  • Jurídicamente, el arancel es un instrumento de política fiscal, pues es un impuesto, y como todo impuesto tiene una finalidad recaudatoria. Concretamente, se trata de un impuesto indirecto, al recaer sobre los consumidores (como lo hace, por ejemplo, el IVA). Se trata además de un impuesto muy antiguo, utilizado por egipcios, fenicios, griegos y romanos, entre otras civilizaciones de la antigüedad. En la actualidad, la capacidad recaudatoria de los aranceles se ha reducido mucho, debido a las sucesivas oleadas liberalizadoras promovidas por el sistema GATT-OMC.
  • Desde el punto de vista económico, el arancel es un instrumento de política comercial, con una finalidad proteccionista. Mediante su aplicación, los países pretenden proteger su producción nacional frente a la extranjera. De manera que gravar un producto de importación con un arancel equivale a incrementar artificialmente su precio, restándole de esta forma capacidad competitiva frente a la competencia exterior. Por lo tanto, las medidas que afectan a los aranceles y su negociación constituyen una parcela muy importante de la política comercial exterior.

Al margen de la diferenciación anterior cabe señalar, por otra parte, que el arancel constituye una forma de organización y de clasificación de los productos que recorren las aduanas de los países en su tránsito desde su origen y hasta su destino. De manera que en el arancel se diferencian dos componentes fundamentales:

  • la nomenclatura arancelaria: es la designación o clasificación que se le atribuye a la mercancía de que se trate.
  • la tarifa arancelaria: constituye la carga impositiva a aplicar.

Respecto a la nomenclatura, los países han hecho esfuerzos por armonizar sus distintas formas de designación, pues durante mucho tiempo esas diferencias constituían un claro obstáculo al intercambio de productos. Pensad que una simple bombilla podía clasificarse hasta de 17 maneras diferentes, lo que provocaba los consiguientes retrasos y obstáculos cada vez que llegaba una partida de bombillas a cualquier aduana.

Para evitar este inconveniente, los países, el GATT, las uniones aduaneras y los agentes implicados en el comercio internacional colaboraron para diseñar un sistema de clasificación universal. Y así surgió a finales del decenio de 1980 el “Sistema Armonizado para la Designación y la Clasificación de Mercancías en el Arancel”, denominado abreviadamente “sistema armonizado” (SA), una nomenclatura mundial que clasifica más de cinco mil grupos o categorías de mercancías, lo que permite facilitar los tráficos y la práctica aduanera.

El SA utiliza un sistema de clasificación basado en 6 dígitos. A partir de ahí, cada territorio aduanero incorpora otros dígitos adicionales para ir detallando información acerca del producto de que se trate. En el caso de los países de la Unión Europea, al constituir un todos un único territorio aduanero poseen su propio arancel, el Arancel Aduanero Comunitario Integrado o TARIC, que son las siglas en francés de Tarif Intégré Communautaire, y se aplica al tráfico de mercancías con terceros países, es decir, entre cualquier país miembro de la UE y cualquier otro que no pertenezca a la misma.

En cuanto a la tarifa arancelaria, esta representa el gravamen que recae sobre las importaciones. De manera que los derechos aduaneros pueden ser:

a) «Ad-valorem»: son actualmente los más comúnmente empleados y consisten en un porcentaje que se aplica sobre el valor en aduana de la mercancía, por ejemplo: zinc en bruto 25%.

b) Específicos: que consisten en una cierta cantidad a pagar por cada unidad de la magnitud en que venga medida la mercancía (peso, volumen, longitud, etc.). Por ejemplo: 0,2 € por kilo de harina, o 0,08 € por litro de lejía.

c) Mixtos: constan de un tipo ad-valorem y otro específico, aplicados conjuntamente a la misma mercancía. Ejemplo: lentes para equipos fotográficos 10%, más 1 euro unidad.

Como es evidente, aplicar un arancel sobre una mercancía en su importación, desencadena unos efectos muy acusados sobre la economía, que resumidamente son los siguientes:

  • Una disminución del consumo nacional, ya que la protección encarece el producto. Los consumidores son quienes realmente soportan la carga de los aranceles.
  • Unas mayores ganancias para los productores nacionales, quienes son los grandes beneficiarios del proteccionismo, ya que se les asegura la venta de sus productos al eliminarse la competencia exterior.
  • Un efecto redistributivo de las rentas de las economías domésticas hacia el Estado (puesto que el arancel, como impuesto, lo pagan los consumidores finales).
  • Una disminución del comercio internacional (sin arancel, el comercio sería mayor).
  • En definitiva, los aranceles en gran medida son el reflejo de una falta de eficiencia productiva, puesto que los países que los aplican se ven incapaces de competir en precios con los restantes países, y se ven impulsados a incorporar un componente artificial (el propio arancel) al precio de los bienes importados, para hacerlos menos competitivos frente a los productos nacionales.

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37. La mujer en la Primera Guerra Mundial

27 abril, 2020 por mjaznar 13 comentarios

Una de las grandes protagonistas de la Primera Guerra Mundial fue la mujer, sin duda. Su papel en el desarrollo de muchos acontecimientos relacionados con la contienda se tornó fundamental, y gracias a las mujeres el sistema no sucumbió al desastre absoluto.

El número 26 de la revista “Vive la Historia” (a lo largo de las páginas 87 a 92) recoge diversos datos que acreditan esta afirmación, y resultan ampliamente indicadores de la extraordinaria función que asumió la participación del colectivo femenino:

  • El 80% de las armas del ejército británico fueron fabricadas por mujeres.
  • Sobre 1918, más de 200.000 mujeres trabajaban la tierra y lograron que Gran Bretaña no cayera víctima del hambre.
  • En Alemania, el empleo femenino aumentó drásticamente para suministrar la munición necesaria.
  • En Estados Unidos, la Primera Guerra Mundial empleó a 3 millones de mujeres en las industrias alimenticia, textil y armamentística.
  • En Rusia, en 1917 el zar creó unidades específicas femeninas. Esas mujeres soldado se convirtieron en auténticas celebridades en su país.

Por otra parte, en el texto que tenéis en el siguiente enlace se reflexiona en torno a esta cuestión. Dicho texto remite a dos investigadores, autores del estudio completo publicado en la revista “Historia y Comunicación Social”, en el que se basa. El estudio gira en torno a la creencia de que la historia no le ha hecho justicia a la mujer, respecto a la inmensa participación que tuvo en el desarrollo de la guerra. Para más comodidad, lo he copio-pegado seguidamente.

LA HISTORIA DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL IGNORÓ A LA MUJER

 Un estudio revive una parte silenciada de la Primera Guerra Mundial: el papel de la mujer. Investigadores de las universidades Complutense de Madrid y Castilla-La Mancha han consultado fuentes especializadas sobre las mujeres en la línea de guerra, en la retaguardia y en los puestos de trabajo que abandonaron forzosamente los hombres para ir a combatir.

https://www.antrophistoria.com/2014/08/la-historia-de-la-primera-guerra.html

Dos investigadores de las universidades Complutense de Madrid y Castilla-La Mancha han indagado en la documentación sobre la historia de las mujeres en la Primera Gran Guerra. Según el trabajo, publicado en la revista Historia y Comunicación Social, el conflicto bélico paralizó algunos adelantos conseguidos hasta entonces, sobre todo en materia de sufragio universal, pero también desafió el concepto de feminidad existente.

“Las consecuencias sociales y políticas de la guerra modificaron los estereotipos tradicionales de género y dieron paso a una nueva mujer moderna, que no se limitaba a vivir en el ámbito privado del hogar. Pero, cuando se volvieron a rehacer las ciudades, al finalizar el conflicto fue como si esto nunca hubiera pasado”, explica a Sinc [Agencia SINC: https://www.agenciasinc.es/] Graciela Padilla Castillo, coautora del trabajo y miembro del Instituto de Investigaciones Feministas en la Universidad Complutense de Madrid.  

Según los investigadores, la mayoría de los tratados obviaron la figura y las tareas de la mujer durante la Primera Guerra Mundial, que quedó en la retaguardia, “pero ni mucho menos en segundo plano”, añade Javier Rodríguez Torres, de la Universidad de Castilla-La Mancha y coautor también del estudio.

El paso decisivo para los derechos de las mujeres no llegaría hasta 1947, cuando la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer de Naciones Unidas creó un borrador que pretendía ser instrumento legal para articular los derechos de hombres y mujeres.

“Muchas mujeres quedaron oscurecidas por sus parejas en este período, porque incluso les tenían que regalar sus obras y sus avances para que los publicaran ellos en vez de ellas”, apunta Rodríguez.

La investigación se centra en los países de la contienda: Alemania, Gran Bretaña y Francia, por ser los que más sufrieron la guerra.

“Hasta el momento de la guerra se había avanzado hacia nuevos derechos la mujer, como el sufragio universal y la educación. Con la contienda todo se paraliza. Curiosamente, se rompen las costumbres patriarcales pero, al acabar, lo primordial fue reconstruir las ciudades, atender a los heridos y a los mutilados, y esto supuso un freno para muchas cosas, también para la situación de la mujer”, subraya Padilla.

Las mujeres en las trincheras.

Los datos del Instituto Henry Dunant indican que durante 5.000 años de historia, se han producido más de 14.000 guerras, que han causado la muerte de 5.000 millones de seres humanos.         

“La mujer, como parte de la población civil y obviada en cualquier toma de decisión, resulta ser, sobre todo, víctima y, por lo general, son ellas las que calladamente, en periodos de guerra, han garantizado la supervivencia de su familia e incluso, de su comunidad”, explican en el estudio.

Esta guerra movilizó a unos 65 millones de soldados entre todos los contendientes, provocó que la retaguardia quedara huérfana de mano de obra y hubo que recurrir a la mujer para mantener la producción.

Como ejemplo, la investigación recalca que 430.000 francesas y 800.000 británicas pasaron de ser amas de casa a obreras asalariadas e incluso, muchas de ellas forman parte de la propia guerra.

“En Alemania, sin participar directamente en las unidades de combate, contribuyeron en las actividades de la guerra, trabajando en las fábricas de armamentos y desarrollando diversas tareas cerca del frente de batalla: avituallamiento, depósito de municiones, etc. Poco antes de terminar la guerra, casi 68.000 mujeres reemplazaron a los hombres que estaban en el frente”, aseguran.

Según Padilla, “las mujeres demostraron que podían tener roles totalmente nuevos. Antes de esta gran guerra se hablaba de que las mujeres no podían desenvolver los mismos trabajos por diferencias físicas y psicológicas, y eso afortunadamente se rompió”.

En Inglaterra, las mujeres también participaron en el conflicto bélico como civiles, con o sin remuneración. De hecho, 80.000 mujeres se enrolaron como auxiliares en las unidades femeninas de las fuerzas armadas. Otras tantas prestaron servicio como enfermeras.

En Rusia se formó la primera unidad de combate exclusivamente femenina, el Batallón de la Muerte de Mujeres, compuesto por 2.000 voluntarias que fueron entrenadas por Maria Leontievna Bochkareva, más conocida por su apodo, Yashka.

En España hubo también avances, pero muy alejados de los países de la contienda. “Si quisiéramos compararlo con nuestra guerra civil –comenta la experta– no existe prácticamente relación. Se produjeron casos semejantes únicamente en educación, pero en la I Guerra Mundial estábamos bastante por detrás de otros países. Tampoco hubo comandos o unidades de soldados mujeres. O, si existieron, no le han dado visibilidad hasta donde hemos averiguado”.

Los españoles habían perdido ya en este momento los últimos territorios del Imperio colonial y, por tanto, estaban al margen de los asuntos continentales que ocupaban las claves diplomáticas de esta época. “Era una pequeña potencia con intereses reducidos al norte de África, a la sombra de los intereses coloniales de las potencias europeas”, exponen.

Cambio del estereotipo femenino.

La Primera Guerra Mundial trajo consigo los primeros conceptos modernos sobre la mujer y la sociedad: la aparición, por primera vez en la historia de Europa, de una sociedad mixta.

Las féminas ocuparon los sillones de los varones y pudieron mantener una vida pública y privada que favoreció su desarrollo personal y profesional. Asimismo, rompió con las costumbres de la época, provocó cambios sustanciales en las relaciones familiares y maritales, y hasta cambios estéticos que siguieron impulsando su emancipación.

“El mejor ejemplo de este cambio político es Gran Bretaña. Allí, las sufragistas perdieron, catorce veces, pugnas parlamentarias para conseguir el derecho al voto. Sin embargo, su empoderamiento como consecuencia de su contribución a la Gran Guerra fue decisivo para su obtención”, señalan los investigadores. Lo consiguieron, finalmente, en 1928.

España seguiría el ejemplo con la Constitución de 1931, durante la Segunda República. Las mujeres españolas ejercieron su derecho al voto, por vez primera, en las elecciones de 1933. Esto también sustenta la idea de que el país no participó en la Gran Guerra directamente pero se vio involucrado ideológicamente, con sus consecuencias negativas y positivas, como en el caso del sufragio femenino. La dictadura de Franco lo anularía de nuevo hasta 1975.

Referencia bibliográfica:

Graciela Padilla Castillo  y Javier Rodríguez Torres. “La I Guerra Mundial en la retaguardia: la mujer protagonista”, Historia y Comunicación Social 18: 191-206, 2013.

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36. La economía en la Primera Guerra Mundial

23 abril, 2020 por mjaznar 3 comentarios

 

“La Primera Guerra Mundial interrumpió un proceso de globalización y crecimiento iniciado en Occidente después del fin de las Guerras Napoleónicas. Durante el largo siglo XIX, la intensidad del comercio había crecido y también los intercambios de factores productivos, capital y trabajo, entre continentes.”

Con esta cita comienza el capítulo dedicado a la Primera Guerra Mundial en el manual: Camps. E. (2013), Historia Económica Mundial. La formación de la economía internacional (siglos XVI-XX), McGraw-Hill, Madrid, en la página 79.

Nada más contundente para emprender la temática que nos ocupa en esta ocasión. En efecto, el crecimiento vigoroso que arrastraba la economía mundial, apoyado en buena medida en el comercio internacional, se dio de bruces contra el estallido de la Gran Guerra. Se la llamó así por lo devastadora que resultó, en términos de víctimas personales y pérdidas económicas. Ninguna destrucción similar era conocida hasta el momento, por lo que el término “gran” reflejaba la intensidad de la destrucción. El caso es que se desconocía que aún estaba por llegar otro conflicto bélico de proporciones destructivas superiores, la Segunda Guerra Mundial.

En este texto que os traslado a continuación, se recogen una serie de datos y argumentos muy interesantes relacionados con la cuestión:

Economía y empleo en la Primera Guerra Mundial

Eduardo Montagut

https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura—ocio/economia-y-empleo-primera-guerra-mundial/20140507163924103261.html

La Primera Guerra Mundial provocó importantes transformaciones en la economía y en el mundo laboral europeos. En este artículo analizamos estos cambios.

La magnitud de la Gran Guerra fue tal que todos los aspectos de la economía mundial se trastocaron. La constatación de que la contienda iba a ser muy larga, al fracasar los planes iniciales de la guerra de movimientos, hizo que los gobiernos europeos fueran conscientes de que la economía debía ponerse al servicio de la causa militar y que, por lo tanto, se hacía necesario introducir profundos cambios en las relaciones de producción. La guerra impuso que el Estado interviniese en la economía. Sin lugar a dudas, esta guerra fue un factor decisivo para que surgiera en la historia la economía planificada, aunque hay otras fenómenos que explican esta intervención en el siglo XX, con distintas motivaciones, como son la planificación comunista en Rusia, la planificación fascista y la relacionada con el posterior estado del bienestar en las sociedades democráticas occidentales de después de la Segunda Guerra Mundial.

El capitalismo había cambiado en la Segunda Revolución Industrial, abandonando el liberalismo económico radical a favor de los monopolios y con claras tendencias proteccionistas, especialmente tras la crisis de 1873, pero la Gran Guerra introdujo en la economía dos principios nuevos: racionalización y coordinación porque se supeditaba a un objetivo que no era otro que vencer, aunque se respetase la propiedad privada de los medios de producción, con alguna excepción. El Plan Rathenau alemán es el ejemplo más evidente de planificación económica en este momento, pero todos los gobiernos hicieron algo parecido, creando ministerios y oficinas para coordinar la tarea económica.

La cuestión de los abastecimientos fue un grave problema para todos los contendientes. La producción agrícola descendió por la falta de mano de obra, de animales y de abonos; además la guerra dificultaba de forma evidente la importación de alimentos. Las carencias de comida, vestido y combustible se hicieron patentes muy pronto. Afectaban al frente pero, sobre todo, a la retaguardia. Se impuso el racionamiento, que se fue extendiendo a más y más productos a medida que la guerra se alargaba. Alemania fue la primera que lo impuso, ya que por su situación geográfica, entre dos frentes, le era muy difícil compensar sus carencias con importaciones. Los aliados tenían la ventaja de contar con imperios coloniales inmensos y podían importar más fácilmente alimentos. Franceses y británicos pasaron menos hambre que los alemanes. Aun así, tuvieron que implantar también medidas de racionamiento.

La guerra trajo otras consecuencias económicas. Los precios aumentaron y, a pesar de que también lo hicieron los salarios, el poder adquisitivo en los países contendientes disminuyó considerablemente, mientras el mercado negro se extendía. La destrucción de muchas infraestructuras productivas y la necesidad de más productos y materias primas hicieron que las compras al extranjero se dispararan de tal forma que superaron, en muchos casos, las posibilidades de pago. Eso provocó que se multiplicasen los empréstitos y se disparase la deuda pública. El fantasma de la bancarrota sobrevoló por encima de Europa.

La Gran Guerra también transformó el ámbito laboral. La necesidad de aumentar la producción de la industria bélica y de atender a los servicios hizo que se tuvieran que buscar trabajadores que reemplazaran a los que se habían tenido que marchar al frente. Alemania impuso el trabajo obligatorio. Los aliados recurrieron a trabajadores procedentes de sus colonias. Cuando se hacían muy necesarios se reclamaban del frente a los obreros más especializados y cualificados con la advertencia de que si protestaban en el trabajo regresarían a la guerra. También se recurrió a los adolescentes pero, sobre todo, la gran protagonista del mundo del trabajo en esta época fue la mujer. En Francia el aumento del empleo femenino fue evidente. Si en las fábricas metalúrgicas no llegaban a las dieciocho mil mujeres empleadas antes de la guerra, en 1917 eran unas trescientas mil, para pasar a ser unas cuatrocientas veinticinco mil al año siguiente. Alemania casi duplicó el número de trabajadoras en la guerra. Las trabajadoras se hicieron cargo del transporte público (los tranvías), del servicio postal, la atención de heridos y mutilados, y entraron masivamente en las fábricas de armamento. Este protagonismo femenino fue un factor importante a favor de la lucha de la emancipación de la mujer en Europa. Las sociedades empezaron a comprender la importancia del trabajo femenino fuera del hogar y constataron que el esfuerzo de las mujeres había sido fundamental para la guerra y, en el caso aliado, para el triunfo. No podía pasar mucho tiempo sin que se les reconociesen sus derechos políticos como ciudadanas.

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35. La Organización Económica Internacional (IV)

23 abril, 2020 por mjaznar 19 comentarios

Mediante esta entrada completaremos, por lo pronto, este ciclo dedicado a la organización económica internacional, que ha supuesto cuatro textos con objeto de comprender cómo los países se organizan en un contexto multilateral, para ordenar sus decisiones en diversos ámbitos socioeconómicos.

Tras el sistema GATT-OMC y el Fondo Monetario Internacional, corresponde ahora dedicarse al “tercer vértice del triángulo”: el GRUPO BANCO MUNDIAL.

El Banco Mundial (BM) es una organización financiera de las Naciones Unidas que surgió de la conferencia de Bretton Woods, en 1944, al igual que su “hermano” el FMI, y tiene por objetivo primordial combatir la pobreza en los países en desarrollo. Para ello está especializado en la concesión de “créditos blandos” (largos plazos de amortización y bajos tipos de interés). Integrado por 189 países y con sede en Washington, es presidido en la actualidad por David Malpass, un economista estadounidense, ex asesor de Donald Trump. A este respecto, os aconsejo este enlace: https://www.bbc.com/mundo/noticias-47835223

En un principio, el objetivo del BM era el de reconstruir los países que habían quedado fuertemente dañados como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. Pero una vez que este objetivo había sido alcanzado, la institución puso sus miras en el objetivo de cooperación al desarrollo, y en la actualidad, en palabras de la propia entidad, sus dos objetivos son “poner fin a la pobreza extrema y promover la prosperidad compartida de manera sostenible”.

En palabras de la propia institución: “Nuestro objetivo es ayudar a los países en desarrollo a encontrar soluciones a los desafíos más difíciles a nivel mundial, desde la adaptación al cambio climático hasta la seguridad alimentaria o el aumento del acceso a la energía”.

Su ámbito espacial de actuación engloba la totalidad de áreas geográficas del mundo: África, Asia oriental y Pacífico, Europa y Asia central, América Latina y el Caribe, Oriente Medio y Norte de África, y Asia meridional. Respecto a los proyectos que pueden ser objeto de financiación, abarcan un espectro muy amplio de temas: política económica (por ejemplo: política de gasto público, política tributaria, políticas monetarias y crediticias, etc.), gestión del medio ambiente y de los recursos naturales (cambio climático, salud ambiental y gestión de la contaminación, gestión de las zonas costeras…) finanzas (estabilidad financiera, financiamiento agrícola, financiamiento para la vivienda, etc.), desarrollo humano y género (control de enfermedades, sistemas y políticas de salud, demografía y envejecimiento, educación, nutrición y seguridad alimentaria, etc.), desarrollo del sector privado (empleo, alianzas público-privadas, desarrollo empresarial, YIC…), gestión del sector público (gestión de la deuda, bienes públicos y gestión de inversiones, fortalecimiento de instituciones municipales, etc.), desarrollo y protección social (inclusión social, redes de protección social, seguro social y pensiones, discapacidad, prevención de conflictos…) y desarrollo urbano y rural (transporte público, financiamiento municipal, mercados rurales, patrimonio cultural, seguridad vial, gestión de riesgos y desastres, etc.).

En realidad, el Banco Mundial es una agrupación que engloba cinco entidades de naturaleza financiera:

  1. El Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, BIRF (International Bank for Reconstruction and Development, IBRD). Creado atendiendo al acuerdo adoptado en Bretton Woods, comenzó a funcionar en 1946. Se trata de una cooperativa internacional, cuyos propietarios son los países que lo integran. Su principal misión al comienzo de su actividad fue la reconstrucción de los países que habían soportado el impacto de la guerra, pero a partir de 1961 se empleó con carácter exclusivo en ofrecer préstamos y ayudas al desarrollo a países de renta media y baja, pero que tienen capacidad crediticia.
  2. La Asociación Internacional de Fomento, AIF (International Development Association, IDA).  Fue fundada en 1960, y está especializada en ofrecer ayuda a los países más pobres del mundo, que no tienen posibilidad de endeudarse en condiciones normales debido al elevado riesgo que entrañarían las operaciones. Ofrece préstamos con interés muy bajo o nulo y a plazos muy largos, entre 25 y 40 años, con hasta diez de carencia, priorizándose los proyectos que impulsen el desarrollo: infraestructuras, educación, sanidad, acceso a agua potable y responsabilidad medioambiental.

El banco Mundial, propiamente dicho, es la conjunción de las dos entidades anteriores: el BIRF y la AIF. Pero también forman parte del grupo las siguientes:

  1. La Corporación Financiera Internacional, CFI (International Finance Coorporation, IFC). Esta entidad perteneciente al grupo Banco Mundial está especializada en apoyar al sector privado en los países en desarrollo, con objeto de impulsar su crecimiento.
  2. El Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones, OMGI (Multilateral Investment Guarantee Agency, MIGA). Se creó en 1985, con la finalidad de impulsar la inversión extranjera en los países en desarrollo, ofreciendo garantías a los inversores frente a las pérdidas generadas por riesgos no comerciales (como pueden ser los disturbios o las guerras civiles). Al mismo tiempo asesora a gobiernos que pretendan atraer inversiones privadas y da publicidad a las oportunidades de inversión en los países en desarrollo.
  3. El Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones, CIADI (International Centre for Settlement of Investment Disputes, ICSID). Creado en 1966, promueve la inversión internacional ofreciendo servicio de conciliación y arbitraje respecto a los pleitos y conflictos internacionales que puedan surgir entre inversores extranjeros y los países de acogida.

Entre otros informes y estudios, el BM publica anualmente, desde 1978, el “Informe sobre el desarrollo mundial” (World Development Report), que constituye un diagnóstico exhaustivo sobre la situación de la economía mundial por áreas geográficas.

Su web: https://www.bancomundial.org/, constituye una espléndida cantera de información para profundizar y documentarse sobre los medios y las acciones de esta organización económica internacional.

 

 

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34. La Organización Económica Internacional (III)

20 abril, 2020 por mjaznar 22 comentarios

En las transacciones económicas internacionales, interviene un tipo de mercado que se halla ausente en las operaciones que ocurren a nivel interior.  Me refiero al MERCADO de DIVISAS (moneda extranjera), en el que confluyen la oferta y la demanda de monedas de los diversos países, y en el que estas se intercambian en función de su valor en relación al resto de monedas. De manera que el euro, la corona noruega, el dólar USA, el yen japonés, el dinar jordano, la libra esterlina, el dólar canadiense, el renminbi (o yuan) chino, la rupia india, el dólar australiano, el chelín keniata, el peso mexicano, el dírham marroquí… y así hasta completar la lista de monedas de curso legal que hay en el mundo, se compran y venden en el mercado de divisas. Esta es una operación básica e indispensable en el marco del comercio internacional.

Parémonos a pensar la cantidad de veces que necesitamos recurrir al mercado de divisas: si el gobierno español adquiere un millón de toneladas de petróleo de Nigeria, tendrá que cambiar euros por nairas nigerianos para pagarlo. Si salimos de vacaciones a Turquía, necesitaremos adquirir liras turcas para poder gastarlas allí. Si un fabricante de lavadoras necesita importar componentes electrónicos de Corea del Sur con objeto de incorporarlos en sus procesos productivos, deberá comprar won surcoreanos para poder efectuar el pago. Si sale del puerto de Motril un cargamento de aguacates con destino a Dinamarca, los daneses tendrán que comprar euros con coronas danesas para poder pagar al exportador de la costa tropical granadina. Y si los inmigrantes marroquíes en España envían a sus familias, en Marruecos,  parte de los ingresos que obtienen mediante sus trabajos, se requerirá de igual modo que intervenga el mercado de divisas para el pertinente cambio de euros por dírhams. Y así, innumerables ejemplos.

A la luz de lo anterior, nos es fácil entender la importancia que tienen los mercados de divisas en la economía mundial y la consiguiente necesidad de que estos funcionen lo más fluidamente posible, sin interferencias, ni demoras u obstáculos innecesarios. Y es que en realidad, en la actualidad se puede comprar, vender, viajar… y en definitiva operar en cualquier rincón del planeta con las mínimas restricciones en cuanto a movimiento de divisas, a diferencia de lo que ocurría durante la primera mitad del siglo XX, cuando lo que predominaba eran los controles de cambios y los obstáculos a la convertibilidad de divisas.

La fluidez que existe en la actualidad en los mercados de divisas es atribuible en gran medida a la acción del Fondo Monetario Internacional, una de las grandes organizaciones internacionales que surgió de la conferencia internacional de Bretton Woods (New Hampshire, EEUU), celebrada en 1944. Oficialmente, la fecha de creación fue el 27 de diciembre de 1945, cuando los representantes de 29 países firmaron su Carta Constituyente, en la que se establecían los objetivos del Fondo:

  • Incentivar la cooperación monetaria entre países.
  • Apoyar la expansión y el desarrollo del comercio internacional.
  • Fomentar la estabilidad en los intercambios de divisas.
  • Promover el establecimiento de un sistema multilateral de pagos.
  • Ayudar financieramente a los países miembros con dificultades en sus balanzas de pagos y corregir esos desequilibrios.

Para lograr esos objetivos el FMI desarrolla tres tipos de funciones fundamentales:

  • Supervisión. El FMI examina y evalúa las políticas cambiarias de los países miembros, considerando la situación económica general, y lleva a cabo consultas anuales bilaterales con países concretos.
  • Ayuda financiera. El  FMI acompaña las políticas de ajuste de los miembros con problemas en sus balanzas de pagos, mediante préstamos y créditos.
  • Asistencia técnica. El Fondo lleva a cabo estudios sobre la economía de los miembros; presta asesoramiento en la puesta en marcha de la política monetaria y de la fiscal, en la creación de ciertas instituciones (como bancos centrales) y en la generación y tratamiento de los datos estadísticos. Asimismo, los técnicos del FMI prestan ayuda de cara a la formación de funcionarios y especialistas locales.

Con sede en Washington,  son miembros del FMI 189 países. Actualmente, su presidenta y directora gerente es Kristalina Gueorguieva, una economista búlgara que ha sido con anterioridad vicepresidenta de la Comisión Europea y comisaria europea.

El FMI se financia por medio de las cuotas que aportan los países integrantes, cuotas que son establecidas por el propio Fondo según la riqueza de cada estado miembro y su situación económica, siendo revisadas periódicamente para adaptarlas a la situación. En principio, la cuota será más alta cuanto más rico sea el país en cuestión. Las cuotas se someten a revisión cada cinco años y pueden ser incrementadas o rebajadas en función de las necesidades del FMI y de la mayor o menor bonanza económica del miembro. Este sistema de cuotas tiene varias finalidades:

  • Primera, constituir un fondo de dinero prestable a países miembros que se encuentren atravesando problemas financieros.
  • Segunda: determinar el montante que se puede prestar a un miembro. Cuanto mayor sea la participación financiera de un país miembro, mayor será la cantidad que puede solicitar cuando le sea necesario.
  • Tercera: establecer el poder de voto de cada estado miembro.

En el contexto de las ayudas del FMI, los tipos de interés son nulos o prácticamente nulos (muy bajos), pero el país receptor ha de demostrar un esfuerzo por llevar a cabo una política tendente a equilibrar su balanza de pagos. Eso sí, cuanto mayor sea el crédito, el control impuesto por el Fondo será más estricto y mayores requisitos exigirá.

En el contexto del FMI, las necesidades de liquidez a nivel mundial impulsaron la creación de los Derechos Especiales de Giro (DEG) (Special Drawing Right, SDR) en el año 1969. El DEG es un activo de reserva internacional, en el que están representadas ponderadamente las principales divisas (las más fuertes): el dólar de EE.UU, el euro, el renminbi chino, el yen japonés y la libra esterlina. Los países miembros pueden utilizarlo como divisa de reserva y para pagos internacionales, de manera que pueden tanto comprar DEG como venderlos, con objeto de equilibrar sus reservas de divisas.

La página web del FMI: https://www.imf.org/external/spanish/index.htm, que animo a visitarla, es un extraordinario recurso para comprender mejor sus acciones, estar al día sobre sus actividades y consultar publicaciones económico-estadísticas elaboradas por la propia organización. A este respecto destaco “Perspectivas de la economía mundial”, que publica bienalmente.

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¿Qué son las cookies?

Una cookie es un pequeño fragmento de texto que los sitios web que visita envían al navegador y que permite que el sitio web recuerde información sobre su visita, como su idioma preferido y otras opciones, con el fin de facilitar su próxima visita y hacer que el sitio le resulte más útil. Las cookies desempeñan un papel muy importante y contribuyen a tener una mejor experiencia de navegación para el usuario.

Tipos de cookies

Según quién sea la entidad que gestione el dominio desde dónde se envían las cookies y se traten los datos que se obtengan, se pueden distinguir dos tipos: cookies propias y cookies de terceros.

Existe también una segunda clasificación según el plazo de tiempo que permanecen almacenadas en el navegador del cliente, pudiendo tratarse de cookies de sesión o cookies persistentes.

Por último, existe otra clasificación con cinco tipos de cookies según la finalidad para la que se traten los datos obtenidos: cookies técnicas, cookies de personalización, cookies de análisis, cookies publicitarias y cookies de publicidad comportamental.

Para más información a este respecto puede consultar la Guía sobre el uso de las cookies de la Agencia Española de Protección de Datos.

Cookies utilizadas en la web

A continuación se identifican las cookies que están siendo utilizadas en este portal así como su tipología y función:

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Algunos blogs de BlogsUGR pueden utilizar Google Analytics, un servicio de analítica web desarrollada por Google, que permite la medición y análisis de la navegación en las páginas web. En su navegador podrá observar cookies de este servicio. Según la tipología anterior se trata de cookies  de terceros, de sesión y de análisis.

A través de esta analítica web se obtiene información relativa al número de usuarios que acceden a la web, el número de páginas vistas, la frecuencia y repetición de las visitas, su duración, el navegador utilizado, el operador que presta el servicio, el idioma, el terminal que utiliza y la ciudad a la que está asignada su dirección IP. Información que posibilita un mejor y más apropiado servicio por parte de este portal.

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