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Desmontando a Jaime

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Robert Graves y «Yo Claudio», el poeta que se convirtió en novelista

20 noviembre, 2015 por Jaime Molina Deja un comentario

Si en una anterior entrada de esta bitácora analizaba algunos autores imprescindibles de la novela histórica internacional, hoy me detendré en la figura de Robert Graves, autor de una obra fresca, irreverente e intemporal como es «Yo, Claudio«.

Robert Graves

Robert von Ranke Graves nació en Wimbledon el 24 de julio de 1895, su padre era anglo-irlandés, hijo de un obispo anglicano. Robert nunca disfrutó de Wimbledon a la que solía llamar “ni ciudad ni campo”, aunque disfrutaba de sus viajes a Harlech y Baviera donde visitaba a su abuelo paterno, el historiador Heinrich von Ranke.

Estudió en diversas escuelas preparatorias hasta llegar al internado de Chaterhouse, donde recibiría una beca para estudiar en Oxford. A causa de su apellido alemán tuvo problemas debido al clima antigermánico que reinaba en Europa, se refugió en las letras y comenzó a escribir poesía en la revista de Chaterhouse, The Carthusian. En Chaterhouse se hizo buen amigo de George Mallory, alpinista que desapareció en el Everest en 1924. De él, que era profesor de literatura inglesa, aprendió el amor por las letras.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, Graves se alistó en el Regimiento Real de Fusileros, en parte para escapar de Oxford a la que veía como una cárcel. Durante la guerra se lo declaró muerto por las heridas que sufrió en la batalla del Somme, aunque estaba vivo las lesiones que sufrió le impidieron reincorporarse al frente.

La guerra le dejó secuelas físicas y psicológicas que influyeron en su vida y su obra. Después de casarse se matriculó de nuevo en Oxford, tras acabar la carrera recibió un puesto de profesor en la Universidad de El Cairo. A partir de entonces su vida se convierte en una peregrinación continua. Se marcha de El Cairo para asentarse en Dayá, pero tiene que abandonarla al estallar la Guerra Civil Española y volver a Inglaterra, sin embargo, Graves había encontrado en Mallorca su paraíso personal, al que regresó tras la guerra para quedarse. Su casa, hoy en día es un museo.

Aunque Robert Graves fue un gran poeta, sus trabajos más conocidos son las novelas. Yo, Claudio, es con toda seguridad la más famosa. Sin embargo, Graves es autor de otras obras como la controvertida La Diosa Blanca o su novela autobiográfica Adios a todo eso.

Robert-Graves

Su obra cumbre, «Yo, Claudio»

Pero vamos con su obra más conocida: Yo, Claudio. Basada en las obras clásicas que retratan las vidas de los césares, Graves estudió en profundidad las obras de Suetonio, Plutarco y Tácito antes de embarcarse en esta obra.

Yo, Claudio está escrita en primera persona, en ella su protagonista, el emperador Claudio, creyendo que va a ser asesinado, trata de plasmar y contar al espectador qué tipo de personas lo rodean, cómo son aquellos más cercanos a él y cómo ha sido la historia de su familia. Para eso nos narra la historia de la dinastía Julio-Claudia y del Imperio Romano desde el asesinato de Cayo Julio César hasta el de su sobrino Calígula.

La novela está narrada desde la perspectiva de Claudio, ya convertido en emperador, y cuenta su vida desde su infancia. Claudio sufría muchos problemas físicos, era cojo, tartamudo y tenía muchos tics nerviosos por lo que fue apartado del escenario político por su familia. Graves aprovecha este hecho histórico para presentarnos un personaje simpático que trata de sobrevivir entre la locura de unos parientes asesinos. Claudio sobrevive porque todos creen que es un idiota.

yo-claudio-robert-graves-

Graves juega con la historia; Claudio, en realidad, fue un gran historiador y se sabe que llegó a escribir su propia biografía en ocho tomos que se perdieron. Claudio escribe la historia de los primeros emperadores desde un punto de vista íntimo, tras recibir las profecías de la Sibila en las que le asegura que hablará claro dentro de 1900 años.

Claudio escribe su historia en griego ya que asegura que será el idioma literario del mundo, lo que proporciona a Graves la oportunidad de explicar algunas de las palabras latinas y su etimología (Livia, Cesar…), lo que no sería posible si Claudio lo hubiese escrito en latín.

Claudio no habla sobre su reinado en Yo, Claudio, solo se dedica a repasar las vidas y los reinados de sus familiares, es en Claudio, el dios, la segunda parte de la novela, donde Graves nos cuenta cómo fue su reinado y lo cuenta hasta el momento de su fallecimiento.

En ambos libros Graves retrata a las mujeres como personajes fuertes y poderosos que ejercen su influencia desde las sombras. Mesalina, la esposa de Claudio o Livia, son imágenes arquetípicas de Graves que retrata a la mujer como una entidad poderosa capaz de manipular al hombre y dirigir, en secreto, el imperio.

Yo, Claudio tenía que ser adaptada al cine en 1937, Josef von Sternberg iba a ser el director de la película, incluso se habían repartido los principales papeles; Merle Oberon, esposa del productor Alexander Korda, sería Messalina la mujer de Claudio, Emylin Williams debía ser Calígula y Charles Laughton, Claudio. Sin embargo el proyecto se abandonó cuando Oberon sufrió un grave accidente de tráfico.

Años más tarde, en 1976 fue adaptada y llevada a la televisión por la BBC. Yo, Claudio es una miniserie que comprende las dos obras de Graves sobre el emperador, narrando así la historia de los Julios, pero también la del mismo emperador hasta su muerte. Jack Pullman escribió el guión de los trece capítulos en los que se retrata la vida de los emperadores desde Octavio hasta los últimos días de Claudio. La serie fue grabada con un peculiar estilo teatral, por actores de teatro y sin exteriores.

Tienda Jaime Molina

Publicado en: Bitácora Etiquetado como: Alexander Korda, Charles Laughton, Claudio, Emylin Williams, Josef von Sternberg, Merle Oberon, reseña, Robert Graves, Yo, Yo Claudio

Subsuelo. Marcelo Luján: la perversidad subterránea.

10 junio, 2015 por Jaime Molina Deja un comentario

Hace unos pocos días se celebró en Granada el I Festival de Novela Negra, bautizado como Granada Noir. Allí tuve la fortuna de escuchar a muchos autores actuales de novela negra hablando de sus libros y de los libros de los demás, maestros reconocidos o promesas incipientes. Uno de los que tuve la fortuna de escuchar y de saludar fue a Marcelo Luján, de quien he escrito esta reseña que también he publicado en el blog Cicutadry:

Paul Auster asegura en sus novelas que el azar es algo que determina continuamente nuestras vidas; para otros autores, sin embargo, todo lo que nos sucede es fruto de nuestras propias decisiones. En cualquier caso, ya hablemos de azar, destino o elección, nuestras vidas tienen determinados puntos de inflexión a partir de los cuales ya no existe marcha atrás. Kafka lo expresó de una forma trágica y hermosa: “A partir de cierto punto ya no hay retorno. Ese es el punto que hay que alcanzar”. Dudo mucho que los protagonistas de esta novela estuvieran de acuerdo con la segunda parte de esta afirmación, aunque lo cierto es que la historia que Marcelo Luján narra, de forma impecable, nos muestra la inexorabilidad del destino en cuanto a unos sucesos aterradores que modificarán por completo las vidas de sus protagonistas.

El escenario de esta novela es un lugar muy acotado: una casa en el campo rodeada por un bosque, unas montañas al fondo, un pantano, y una piscina. La novela comienza precisamente ahí, en esa piscina en la que tres adolescentes están sentados en el bordillo, con los pies metidos en el agua. Un chico rubio y su hermana melliza, todavía menores de edad, Fabián y Eva. A su lado un chico moreno, Javier, algo mayor que los mellizos, y que roza disimuladamente su pie con el de Eva, dentro del agua. Mientras tanto, los padres de los muchachos están en la casa, atiborrándose de comida y bebida. En un momento dado, el hielo para las bebidas se agota. Ninguno de los adultos se encuentra lo suficientemente sobrio para acercarse a la gasolinera a por más bolsas de hielo, así que se lo piden a Javier, el chico moreno que se encuentra en la piscina, quien encuentra la oportunidad ideal de acercarse en coche acompañado por Eva, por quien se siente claramente atraído. A ellos se suma finalmente Fabián, que los acompaña, a petición de su madre, hasta la gasolinera. Marcelo Luján nos cuenta la terrible historia de lo que sucede después: el accidente, la culpa, el remordimiento, la pérdida de la inocencia, el castigo, toda la perversión que puede aflorar de la mente humana, la maldad que permanece subrepticiamente fuera de nuestra vista, bajo la superficie, y las inevitables consecuencias que todos esos oscuros recovecos del ser humano hacen aflorar: el dolor, el deseo de venganza, el engaño, el ominoso deseo de no existir, de preferir verse muerto a vivir de forma asfixiante, acuciante, sin redención posible.

Subsuelo está escrita empleando una prosa sobria y precisa, sin adornos innecesarios, dosificando cada párrafo y cada capítulo con la información imprescindible, dejando que el lector intuya, sin saber todo lo que ha ocurrido o, mejor dicho, sin que sepa cómo ha sucedido exactamente. Hay un accidente y, con posterioridad, un regreso a esa misma casa en la que reaparecen algunos personajes, como Ramón, el hermano mayor de Javier, que jugará un papel decisivo en el desenlace de esta trama. Cada uno de los personajes tratan de relegar en el olvido, por diferentes razones, un secreto terrible que se oculta en ese subsuelo metafórico que Marcelo Luján nos presenta de un modo extraordinario: con un enjambre de hormigas que ha comenzado a invadir el terreno que rodea la casa. De algún modo, esa plaga que los dueños del chalé quieren exterminar a toda costa, representa los secretos del pasado que trataron de encubrirse pero que inevitablemente afloran, aunque sea de forma terrible, como montones de hormigas muertas flotando en la piscina.

Sin duda alguna, Marcelo Luján consigue con esta impactante narración contar una historia redonda, sin fisuras, muy dura y cruel, pero con una voz personalísima que, en ciertos momentos, sobre todo al inicio de algunos capítulos, me traía el sonido o la cadencia de ciertos ritmos poéticos, algo que contrasta fuertemente con la negrura de la narración pero que logra un efecto impecable, rotundo, con un ritmo narrativo muy potente que absorbe por completo al lector. Por momentos, su lectura también me ha traído a la memoria la prosa de Cortázar y, tal vez por analogía, su extraordinario relato (pero, ¿qué relato de Cortázar no lo es?) titulado Los venenos, en el que también hay dos hermanos y una plaga de hormigas. Pero volviendo a Subsuelo, no se puede contar mucho más de esta historia sin desvelar parte de las claves. Únicamente me queda recomendar muy sinceramente su lectura y, para finalizar, citaré una frase que aparece en distintos momentos de esta novela, una frase que pronuncia recurrentemente Mabel, la madre de Eva y Fabián y que viene a ser, junto a las hormigas, algo así como el leitmotiv de esta historia, unas palabras que lo expresan todo sin decirnos nada, aunque en seguida comprendamos lo que tienen de terribles: “A nadie le importa dónde aparecen los muertos”. Sin duda, una frase implacable, oscura, inquietante, misteriosa y envenenada como esa noche fatídica que Marcelo Luján nos ha regalado. Una frase que nos anuncia que no podemos elegir, que es imposible escapar de nuestros fantasmas, del destino, de los monstruos de la razón y, en definitiva, de nosotros mismos.

Subsuelo. Marcelo Luján. Salto de página

Publicado en: Bitácora Etiquetado como: novela, reseña

Nikola Tesla o las biografías que ayudan a olvidar a los genios olvidados

13 marzo, 2015 por Jaime Molina Deja un comentario

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La biografía es un género literario que cuenta con grandes detractores pero también reúne a un público capaz de devorar en cuestión de horas cualquier novela de este tipo. Se trata por tanto de un género con el que no todos los lectores se sentirán identificados, pero cuya función de desvelar personajes olvidados por la historia es innegable.

A la hora de leer una biografía es primordial saber que el autor encargado de la misma ha realizado un trabajo de investigación exquisito. Hay muchas biografías, y muchos escritores especializados en este género, que prefieren centrarse en la parte más narrativa de la historia y dejar de lado los datos fidedignos. Son estos casos biografías noveladas que, aunque suelen ser las que más lectores arrastran, también son las que tienen más riesgo de ofrecer una visión de ese personaje bastante alejada de la realidad.

Margaret Cheney y El genio al que le robaron la luz

La última biografía que ha caído en mis manos: “Nikola Tesla: El genio al que le robaron la luz” responde a una autora de biografías de gran prestigio: Margaret Cheney. Esta autora norteamericana, nacida en Oregón en 1921, destaca por ser una de las escritoras más reconocidas en este género, habiendo escrito también trabajos en colaboración con otros autores e historiadores.

nikola tesla libroQueda confirmado así que Margaret Cheney, a diferencia de otras autoras que se explayan con los amoríos o rumores que persiguieron a los personajes de los que intenta escribir, su objetivo principal es el de ofrecer una visión completa y lo más fiel posible de la vida de su protagonista. Una misión que, con los personajes que hasta hace muy poco eran casi desconocidos, como es el caso de Nikola Tesla, se convierte en una gran labor para desentrañar esa parte de la Historia que durante años ha estado escondida.

Nikola Tesla fue un inventor e ingeniero de origen austríaco que falleció a mediados del siglo XX, que en los últimos años ha visto como su nombre volvía a ser pronunciado en todo el mundo. Son muchas las exposiciones y biografías que existen actualmente en torno a su figura, así como biografías como son “Yo y la energía” o “Nikola Tesla” de Massimo Teodoroni, novelas ficticias como “Tesla y la conspiración de la luz”, e incluso películas y videojuegos de éxito.

 Una vida rodeada de intrigas

Parte de esta repentina fama, tratándose de un hombre que murió prácticamente en la miseria, se debe al misterio que rodeó siempre a su figura, donde a sus inventos tan poco comunes se le unían rumores sobre conspiraciones del gobierno de los Estados Unidos, que no querían que sus estudios salieran a la luz. Unos rumores que cobran fuerza cuando se descubre que parte de la investigación de Tesla, en concreto la que hace referencia a la electricidad y su deseo por crear una fuente de energía gratuita, siguen estando bajo secreto de sumario por parte del Gobierno Norteamericano, arguyendo motivos de seguridad.

Pero si a este misterio le añadimos la personalidad de Nikola Tesla, un atractivo austriaco de casi dos metros que nunca llegó a casarse para dedicar su vida íntegramente a su trabajo, y que en muchas ocasiones pecaba de soberbia con frases como “En realidad no me preocupa que quieran robar mis ideas, me preocupa que ellos no las tengan” o “Mío es el futuro”, está claro que se reúnen los ingredientes perfectos para crear una biografía intrigante y fidedigna a partes iguales.

Lo bueno de Margaret Cheney es que no se recrea en la tragedia que supuso para Tesla que Edison o Marconi y tantos otros robaran sus ideas. Ella prefiere mostrar los datos de un modo ameno para que sea el propio lector quien decida cómo cree que fue en realidad este hombre tan adelantado de su tiempo, y que solo años después de su muerte empieza a descubrirse.

Publicado en: Bitácora Etiquetado como: Biografía, inventos, Libros, Nikola Tesla, reseña

Purga de Sofi Oksanen

3 abril, 2014 por Jaime Molina Deja un comentario

Como es de costumbre, os quiero comentar mi entrada semanal en la plataforma literaria Cicutadry. En esta ocasión la novela elegida para reseñar ha sido «Purga» de la escritora finesa Sofi Oksanen.

Puede que me equivoque, pero creo que Purga es una de esas novelas que perdurarán y que en el futuro terminará formando parte de las antologías de narrativa universal. Si tuviera que definir con un solo término a esta obra, usaría la palabra intensidad. Y no es sólo por la temática de la propia narración, que llega a sobrecoger en más de un momento, sino por la estructura y el ritmo que esta escritora sabe imprimir en sus páginas y que logra absorber la atención del lector.

Podéis leer el resto de la entrada en:

http://www.cicutadry.es/purga-sofi-oksanen/

Publicado en: Bitácora Etiquetado como: cicutadry, Jaime Molina, literatura, novela, reseña

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