La edad ordinaria de jubilación forzosa en España es a los 65 años. En los cuerpos docentes universitarios, esa edad de jubilación forzosa es a los 70 años [1], pudiendo optar por jubilarse a la finalización del curso académico en que se hubiera cumplido dicha edad. Es posible solicitar la jubilación voluntaria a los 65 años [2], [3]. Sin embargo, en el BOE núm. 61, de 12 de marzo de 2011, páginas 27743 a 27751[4], se publicó una Disposición adicional segunda sobre “Prolongación voluntaria del servicio activo de los funcionarios pertenecientes a los cuerpos docentes universitarios y profesores de investigación del CSIC una vez alcanzada la edad de jubilación forzosa”. El decreto que regulaba esta disposición nunca se publicó [5].

La disposición adicional vigésima tercera de la Ley Orgánica 4/2007, de 12 de abril, que modifica la Ley Orgánica de Universidades 6/2001, de 21 de diciembre, establece que <<el Gobierno, las Comunidades Autónomas y las Universidades promoverán, en el marco del estudio que el Gobierno realice y envíe al Congreso de los Diputados sobre el acceso a la jubilación voluntaria anticipada de determinados colectivos, el establecimiento de acuerdos que faciliten la reducción paulatina de actividad, una vez alcanzados los sesenta años, y la jubilación voluntaria anticipada del personal de las universidades.>> Las universidades articulan diferentes incentivos orientados a la jubilación voluntaria anticipada del personal de las universidades: como la reducción de 3 créditos al profesorado con dedicación a tiempo completo que alcance o supere la edad de 60 años o el ilegal premio de jubilación [6], [7], [8]. Actualmente, es posible la jubilación voluntaria de un funcionario de carrera en la UGR [9] si ha cumplido los sesenta años de edad y tiene reconocidos treinta años de servicios efectivos al Estado, según lo regulado en el artículo 28.b del Real Decreto Legislativo 670/1987, de 30 abril por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Clases Pasivas del Estado. Pero desde 2011, los nuevos funcionarios no pertenecen a las clases pasivas.

Habitualmente los cuerpos docentes universitarios alcanzan el máximo en complementos de productividad a los 36 años de ejercicio (no desde la condición de funcionario). Esto quiere decir que la máxima retribución de un funcionario del cuerpo docente universitario, que ha llegado a CU con todos los complementos posibles, se alcanza de media a los 60 años. Esto implica que ese funcionario cuando se jubile (70 años) habrá recibido durante 10 años el máximo de retribución que le corresponde. En 2022, el cálculo de la pensión se hará a partir de las cotizaciones de los últimos 25 años. Actualmente se usan los últimos 15 años. Si quiere conocer la pensión que le quedaría, use los simuladores: [10] y [11]. Como orientación, la pensión máxima en el año 2020 es de 2.683,34€. Esta cantidad se alcanza con 32 años de cotización en régimen de clases pasivas con nivel A1 [12]. Pero estos indicadores no sirven para los funcionarios adscritos al Régimen General de la Seguridad Social, cuyo acceso se produjo posterior al 1 de enero de 2011.

La plantilla de refresco universitaria tiene una edad media de 35 años y la plantilla total, una media de 50 años [13]. Esto redunda en un menor número de profesorado joven (menor de 35 años) [14], [15], pues las plantillas apenas aumentan en neto. El grueso de la plantilla son personas que se han estabilizado entorno a los 40, para lo que han tenido que conciliar su vida familiar/personal con su etapa más productiva (tenure track) y tienden a bajar el rendimiento a partir de la estabilización. Sacrificando normalmente la actividad investigadora. Un desafío [16].