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Equipos docentes

La praxis docente mejora considerablemente si se interactúa dentro un equipo docente, donde además de discutir las cuestiones organizativas de cada curso (guía docente, puesta en común de exámenes, coordinación dentro del grado), se reflexione sobre conceptos, metodologías, problemas enriquecidos… A diferencia de un equipo investigador, encorsetado por la ejecución de un proyecto limitado en el tiempo y con un marcado líder, un equipo docente favorece la participación y la acción contemplativa del Slow Professor [1], que redunda con seguridad en un aumento de la calidad docente (que no tiene por qué correlacionarse con tasa de éxito). La indolencia, inercia, costumbrismo o ser el único docente de asignatura van en contra de esta mejora.

Por otro lado, como ocurre con la gestión, resulta más “higiénico”, plural y transversal que los equipos docentes no estén formados por docentes que investiguen juntos. Esto promueve el debate sin condicionantes y permite acceder a otras realidades académicas.

Formación docente

El PDI debería formarse/reciclarse como docente universitario, con independencia de su categoría y antigüedad, para la mejora y actualización de su función docente. Esto, junto con la propia práctica docente y el compromiso en su desempeño, si bien no aseguran una enseñanza de calidad, aumentan la probabilidad de conseguirla y beneficiará a su Dpto a través del contrato PROGRAMA. En este enlace [1] encontrará los programas que oferta la UGR. Fuera de estos programas existen otras muchas iniciativas. Infórmese.

¿Dualidad docente-investigador del PDI?

En cualquier estatuto de universidad y en la legislación preceptiva se especifica que el PDI tiene dos funciones: la docente y la investigadora. Sin embargo es bien conocido que, de facto, la única actividad del PDI permanente realmente supervisada y regulada es la docente. La actividad investigadora se incentiva con complementos a la nómina y descuentos docentes, participación en dirección de tesis y en comisiones de selección, pero en última instancia recae en la voluntad del propio PDI. La laxitud en los controles de la actividad del PDI ha sido advertida por la Cámara de Cuentas [1], admitiendo que la UGR “no cuenta con los procedimientos necesarios que permitan discriminar los gastos imputables a la actividad docentes de los devengados por su actividad investigadora, en particular respecto a cuáles son las retribuciones devengadas por el tiempo dedicado a las funciones de investigación”.

Existe el cuerpo docente universitario, que desarrolla su actividad en la enseñanza universitaria aunque tiene plena capacidad docente e investigadora. Para el acceso a este cuerpo de funcionarios de carrera se requiere “no padecer enfermedad ni estar afectado por limitación física o psíquica que sea incompatible con el desempeño de las funciones correspondientes al cuerpo docente de que se trate”. Las revisiones médicas para ello se centran en problemas de voz, de cuello y espalda. Por otro lado, en la normativa se menciona que la especificación de una actividad docente e investigadora en una convocatoria de plaza en ningún caso supondrá para quien obtenga la plaza un derecho de vinculación exclusiva a esta actividad docente e investigadora, ni limitará la competencia de la Universidad para asignarle distintas obligaciones docentes (nada sobre obligaciones investigadoras).

La inspección de servicios atiende prácticamente asuntos relacionados con el desempeño docente. El PDI con 60 o más años puede solicitar reducción de carga docente en algunas universidades pero no existe un equivalente de reducción de actividad investigadora. Los sexenios de investigación y transferencia tienen más reconocimiento que los quinquenios docentes porque están auditados y evaluados externamente, y porque son discriminatorios. En 2021 se preveía un sexenio docente [2] para discriminar la labor docente entre el PDI.

Buenas prácticas en docencia

La evaluación de la actividad docente para conceder los correspondientes tramos (quiquenios) no disfruta de una estricta baremación y escrutinio como sí los tramos de investigación y transferencia (sexenios) que evalúa la CNEAI (ANECA). Aunque la actual evaluación docente de la UGR se basa en parte en la evaluación de la actividad docente del profesorado en opinión de los estudiantes, no hay indicadores de praxis docente. Sin embargo en la UGR existen códigos de Buenas Prácticas de Investigación y de Buenas Prácticas para la Dirección de Tesis Doctorales. Usted deberá inspirarse en códigos de otros centros (si los encuentra) o en el borrador del ESTATUTO DEL PERSONAL DOCENTE E INVESTIGADOR. La CRUE está cerrando un Código de buenas prácticas académicas y gobernanza universitaria donde se hace mención a las buenas prácticas docentes. Como detalle, menos de 25 universidades españolas (ninguna andaluza), tienen actualizada la Certificación de los Modelos de Evaluación de la Actividad Docente del Profesorado Universitario [1], lo que se conoce como el programa DOCENTIA de la ANECA. En 2019, la UGR aprobó su modelo de evaluación para renovar la certificación con un sistema homologable al de otras universidades españolas, y que servirá para conceder los quinquenios [2]. En 2021 se preveía la convocatoria nacional de un sexenio docente [3] y la LOSU (Ley Orgánica del Sistema Universitario) “introduce en todos los concursos la equiparación entre los méritos de docencia y los de investigación.”

La capacitación docente de investigadores

El sistema de captación de talento, en sus diferentes convocatorias, es altamente competitivo y exigente, y es actualmente la principal forma de acceder a la carrera académica. Sin embargo, en ese proceso selectivo no se consideran los méritos que acrediten la capacitación docente para el desempeño de la enseñanza de cualquier asignatura adscrita al Departamento al que se vincula el investigador. En principio, un investigador con un competitivo CV puede ser un buen comunicador (que no divulgador) y un especialista de su disciplina. Esto lo avala como profesor de asignaturas relacionadas con su línea de investigación, optativas de último curso o de posgrado (grupos reducidos), pero no para la enseñanza de fundamentos en grupos amplios. Para ello, por homologación con los concursos de méritos de las figuras de PDI laboral, el Departamento, que es el que asigna la docencia, debería usar criterios basados en la capacitación docente del PDI de nueva incorporación según su perfil formativo, aplicando si fuera necesario la afinidad de áreas de conocimiento [1], y su experiencia docente.

La acreditación nacional a cuerpos docentes es exigente con el currículum docente del solicitante, aunque éste demuestre una destacada actividad investigadora. Existe una calificación “E”: Circunstancia especial (solo aplicable a la dimensión de docencia) para los solicitantes que hayan desarrollado su carrera principalmente en una institución no universitaria o en una universidad no española donde el cómputo y los instrumentos de medición de calidad de la actividad docente resulten difíciles de trasladar al sistema español. Sin embargo, recientemente, la prensa se ha hecho eco de algunos casos de investigadores que no se han acreditado por falta de méritos docentes (años de ejercicio y horas de clase)[2],[3]. Esto ha vuelto a poner en cuestión el sistema de acreditación [4],[5]. La práctica docente de un futuro profesor titular o catedrático de universidad se acredita con años y horas, como en otras profesiones. Otra cuestión es la calidad de esa práctica docente. Para esto último el PDI debe formarse [6], los departamentos velar por ello y la universidad aplicar el plan DOCENTIA [7].