• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal

ALMENARA. Blog de la profesora María José Aznar

Espacio para la lectura, la reflexión y el comentario

  • Inicio
  • Políticas de Privacidad
Usted está aquí: Inicio / 2020 / mayo / Archivo de 14th

48. Unión aduanera y Convenio CITES

14 mayo, 2020 por mjaznar 16 comentarios

En la entrada 14 se trató la Integración Económica Internacional. Como se vio, la integración es un proceso que contempla diferentes fases. Una de ellas, la unión aduanera, constituye un eslabón primordial en la cadena integracionista. Consiste en una agrupación de países que han suprimido cualquier tipo de obstáculo comercial en sus relaciones comerciales recíprocas  (es decir, aranceles y otros mecanismos como los que se han visto en entradas anteriores), permitiendo la libre circulación de productos entre ellos. Pero además, esa agrupación ha armonizado sus decisiones de política comercial como un todo, de manera que aplican la misma normativa en sus relaciones con terceros países (es decir, los que no pertenecen a la unión aduanera). Por lo tanto, la formación de una unión aduanera requiere dos requisitos:

  1. Un desarme proteccionista entre los miembros del área,
  2. Una armonización arancelaria y comercial conjunta frente al resto.

La Unión Europea es una unión económica y monetaria, es decir, ha alcanzado el mayor nivel de integración que se puede dar entre países. Sin embargo, desde el punto de vista estrictamente comercial, es decir, el que afecta al intercambio de mercancías, el elemento más relevante de la Unión Europea es el hecho de tratarse ante todo de una unión aduanera.

Por eso, además de permitir la libre circulación de mercancías entre sus miembros, aplica un arancel único para toda el área (el TARIC) y las mimas regulaciones comerciales frente al exterior, recogidas en el Código Aduanero Comunitario.

La propia UE se expresa en estos términos respecto a su condición de unión aduanera:

La unión aduanera de la UE en acción

Creada en 1968, la unión aduanera de la UE facilita el comercio a las empresas de la UE, armoniza los derechos de aduana sobre las mercancías procedentes de fuera de la UE y ayuda a proteger a los ciudadanos, los animales y el medio ambiente de Europa.

En la práctica, la unión aduanera implica que las autoridades aduaneras de los 27 países de la UE trabajan juntas como si fueran una sola. Aplican las mismas tarifas a las mercancías importadas en su territorio procedentes del resto del mundo y no aplican tarifas internas.

En el caso de la UE, esto significa que no hay que abonar derechos de aduana cuando los bienes se transportan de un país de la UE a otro. Los derechos de aduana de las mercancías importadas en la UE representan en torno al 14% del presupuesto total de la UE y forman parte de sus «recursos propios tradicionales».

Los controles aduaneros en las fronteras exteriores de la UE protegen a los consumidores frente a mercancías y productos que podrían ser peligrosos o perjudiciales para su salud. Protegen a los animales y el medio ambiente mediante la lucha contra el comercio ilícito de especies amenazadas y previniendo las enfermedades animales y vegetales.

Las autoridades aduaneras colaboran con la política y los servicios de inmigración en su lucha contra la delincuencia organizada y el terrorismo. Luchan contra el tráfico de personas, drogas, armas y mercancías falsificadas, y comprueban que los viajeros que transportan grandes cantidades de efectivo no estén blanqueando dinero, evadiendo impuestos o incluso financiando a organizaciones delictivas.

Las aduanas de la UE combaten también el fraude fiscal por parte de empresas y particulares, que priva a los gobiernos nacionales de unos ingresos vitales para el gasto público.

Como se ha dicho, una de las funciones de la unión aduanera es reprimir el tráfico ilícito de especies amenazadas. Respecto a esta cuestión, existe una convención internacional que tiene precisamente ese objetivo: se trata del Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre, o convenio CITES (Convention on International Trade in Endangered Species of Wild Fauna and Flora). Dicho convenio, según su web (http://www.cites.es/es-ES/elconveniocites/Paginas/Aplicación-en-la-UE.aspx):

Busca preservar la conservación de las especies amenazadas de fauna y flora silvestres mediante el control de su comercio.

 Fue firmado en Washington el 3 de marzo de 1973 por 21 países entrando en vigor en 1975. En la actualidad se han adherido 183 Partes, es decir, casi todos los países del mundo forman parte de la Convención. La adhesión de España al Convenio CITES se efectuó el 16 de mayo de 1986.

 El Convenio CITES establece una red mundial de controles del comercio internacional de especies silvestres amenazadas y de sus productos, exigiendo la utilización de permisos oficiales para autorizar su comercio. Por tanto, la protección se extiende a los animales y plantas, vivos o muertos, sus partes, derivados o productos que los contengan; es decir, también se protegen las pieles, marfiles, caparazones, instrumentos musicales, semillas, extractos para perfumería, etc. elaborados a partir de especímenes de especies incluidas en el Convenio.

 El objetivo es asegurar que el comercio internacional de especímenes de animales y plantas de origen silvestre sea sostenible y no ponga en peligro su supervivencia. Esto supone esencialmente prohibir el comercio de las especies en peligro de extinción y regular el comercio de las especies amenazadas o en peligro de estarlo.

 Para el funcionamiento del Convenio, existen dos órganos:

  • La Conferencia de las Partes, órgano superior del Convenio. Reúne a todos los Estados Contratantes del Convenio (países Parte o Partes) por lo menos una vez cada 2 o 3 años en sesión ordinaria. (…)
  • La Secretaría del Convenio CITES, administrada por las Naciones Unidas, tiene su sede en Ginebra (Suiza) y está financiada por las aportaciones de las Partes. (…)

 

El Convenio establece la necesidad de obtener permisos de exportación en el país de origen y de importación en el de destino previos al intercambio de los ejemplares. También contempla la emisión de certificaciones para las excepciones previstas en el Convenio. Además, el Convenio permite la posibilidad de aplicar legislaciones nacionales más estrictas, como es el caso aplicado por la Unión Europea.

 El objetivo final del Convenio CITES es contribuir a garantizar que el comercio internacional de animales y plantas silvestres sea legal, sostenible y trazable. El sistema de permisos y certificados establecido permite que toda mercancía CITES se encuentre perfectamente documentada y se conozca su origen, destino y motivo por el que se comercializa.

 En relación a esta temática, os recomiendo que leáis el siguiente enlace, en el que se afirma que “miles de animales son asesinados para convertirse en alimentos, accesorios, ingredientes de medicina tradicional o en mascotas de colecciones privadas, un rubro comercial que amenaza a cinco mil 579 especies actualmente a nivel mundial”:

“Amenazadas, una de cada cinco especies por el comercio de animales”:

https://aristeguinoticias.com/1311/lomasdestacado/amenazadas-una-de-cada-cinco-especies-por-el-comercio-de-animales/

Asimismo, para concienciaros de la magnitud del problema, leed también:

“El coronavirus y el comercio ilegal de fauna”:

https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/coronavirus-y-comercio-ilegal-fauna_15366

Publicado en: Sin categoría

47. Unas pinceladas socioeconómicas relacionadas con la Segunda Guerra Mundial

14 mayo, 2020 por mjaznar Deja un comentario

Varios países recordaron el 8 de mayo de 2020, en plena crisis del coronavirus, el 75 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial. Discretamente y a la sombra, por las circunstancias de la pandemia, conmemoraron la rendición de la Alemania nazi ante los países aliados.

Como bien nos recuerda E. Camps en el manual “Historia económica mundial…”, “la Segunda Guerra Mundial fue la más costosa de la humanidad tanto en términos financieros como humanos, como de costes indirectos y en pérdidas de potencial productivo” (p. 102).

En estos mismos términos se expresa A. Cerreras, quien nos traslada la realidad de esta guerra del siguiente modo:

La segunda guerra mundial fue mucho más destructiva que la primera. El armamento más moderno utilizado segó muchas más vidas (unos 16 millones de militares). Pero, además, el enconamiento entre los adversarios fue mucho más profundo, lo que puso en marcha políticas de aniquilación sistemática de las poblaciones civiles, que acabaron con la vida de otros 26 millones de personas. La más conocida consistió en los campos de concentración, trabajo forzoso y exterminio ideados por los nazis. Pero no fue la única. Los mismos nazis realizaron operaciones de exterminio in situ en múltiples ocasiones. La ferocidad de la guerra involucró por completo a los no combatientes. Ahí donde la guerra fue más cruenta las pérdidas de vidas fueron millonarias y afectaron hasta un diez por 100 de toda la población (así fue en la URSS, Polonia, Alemania y Yugoslavia).

La guerra constituyó un esfuerzo económico centralizado, repitiendo las pautas de la primera, pero a una escala mucho mayor. Los grandes contendientes —entre los que no estaba Francia, que fue ocupada fulminantemente por las tropas alemanas—: Alemania, el Reino Unido, Italia y la URSS, más Estados Unidos y Japón fuera de Europa, trataron de centralizar férreamente todas sus operaciones y destinaron al esfuerzo bélico una proporción de los recursos nacionales (del PIB) netamente superior a la que habían dedicado durante la primera gran guerra. La fuerte movilización militar y económica tensó al máximo las capacidades productivas de todos los países implicados. De hecho, el paro, que aún coleaba como una herencia de la gran depresión, desapareció por completo por efecto de la movilización bélica. El PIB no aumentó en el conjunto de Europa, aunque sí en los países beligerantes que no sufrieron la ocupación militar. El caso más extremo es el de Estados Unidos.

A. Carreras, “El siglo XX entre rupturas y prosperidad (1914-2000)” en Historia Económica de Europa, siglos XV-XX, pp. 381-385.

—

Continuando con el tema que nos ocupa, en el siguiente texto se resumen algunos de los hechos más relevantes ligados a las etapas bélica y post-bélica:

“Cómo se recuperó la economía mundial liberal tras la IIGM”

https://segundaguerramundial.es/recuperacion-economica-final-guerra/

Desde una perspectiva geopolítica y socioeconómica, el final de la Segunda Guerra Mundial marcó el inicio de una nueva era en la que la comunidad internacional del bloque capitalista mostró una gran resolución a la hora de trabajar codo con codo para recuperar la economía internacional de mercado.

Esto quedó patente mediante las instituciones internacionales que fueron desarrollándose durante el periodo de 1944 a 1947, con objetivos claros de reconstruir Europa, eliminar las barreras al comercio y garantizar una cierta estabilidad en materia de tipos de cambio de divisas. Estas iniciativas tuvieron diversos grados de éxito, pero todas ellas fueron eficaces a la hora de consolidar una cierta confianza en el sistema de mercado, frente al incipiente expansionismo comunista oriental.

Ya durante la Segunda Guerra Mundial se habían celebrado negociaciones entre Gran Bretaña y EEUU en materia económica. El resultado más inmediato fue la firma del Mutual Aid Agreement (Acuerdo de Asistencia Mutua) de 1941, que se centró en acuerdos de préstamos financieros y en el intercambio de ideas sobre cómo colaborarían las naciones una vez que la paz fuese restaurada, de cara a construir una economía que funcionase de la mejor manera posible.

En abril de 1944, delegados de 44 naciones se reunieron en Bretton Woods (New Hampshire, EE. UU.), para dibujar políticas económicas encaminadas a conseguir una consolidación económica de posguerra. Fruto de dichas reuniones nacería el FMI (Fondo Monetario Internacional) y el BIRD (Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento).

El objetivo de las reuniones de los delegados de las economías mundiales punteras de la época era facilitar una política monetaria de estabilidad mediante la fijación de tasas de cambio respaldadas por el oro o por el dólar.

También se buscaba acordar préstamos para reconstruir Europa tras el fin de las hostilidades de la Segunda Guerra Mundial y, posteriormente, desarrollar iniciativas de estímulo encaminadas al crecimiento económico de los países destruidos. Nacía así lo que actualmente se conoce como “Sistema de Bretton Woods”.

En 1947, ya con la Segunda Guerra Mundial terminada y con la victoria aliada, se desarrollaron otras dos instituciones para estimular el comercio y las inversiones internacionales: el GATT (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio) y el ERP (European Recovery Program, conocido popularmente como Plan Marshall). Veintitrés naciones se reunieron en Ginebra (Suiza) para esbozar el GATT (desde 1995, la OMC -Organización Mundial del Comercio-) y negociar la reducción de aranceles en casi el 50 % de las mercancías sujetas a comercio mundial. En 1949, ya eran 34 las naciones firmantes del GATT (el equivalente al 80 % del comercio mundial).

El Plan Marshall, por su parte, destinó 13.000 millones de dólares a las regiones más arrasadas por la Segunda Guerra Mundial. A pesar de ser un programa limitado a nivel de recursos, la ayuda fue bastante eficaz, ya que un 60 % de los fondos estaba destinado a productos primarios (alimentos y equipamiento industrial), lo que contribuyó a la productividad laboral y al nivel de inversiones, lográndose así la ansiada recuperación de la confianza de los consumidores.

El periodo entre 1950 y 1973, clasificado por muchos economistas como “los años dorados”, fue bastante espectacular en Europa. La productividad laboral media se encuadró en un 4,5 % anual, mientras que el PIB real creció a un 4,8 % en los 16 países líderes de la OCDE.

—

Para terminar esta entrada, os remito a este interesantísimo artículo, en el que se hace una semblanza sobre ocho mujeres que asumieron un rol muy relevante en tiempos de la segunda Guerra Mundial:

“8 heroínas de la Segunda Guerra Mundial que deberías conocer:”

https://es.noticias.yahoo.com/guerra-mundial-lady-muerte-princesa-053257247.HTML

 

Publicado en: Sin categoría

Barra lateral principal

Categorías

  • Sin categoría
mayo 2020
L M X J V S D
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031
« Abr   Nov »

Meta

  • Acceder
  • Feed de entradas
  • Feed de comentarios
  • WordPress.org

Universidad de Granada
blogsUgr
C.S.I.R.C. · Plataformas webs corporativas
Acceder

En BlogsUGR utilizamos cookies propias con finalidad técnica y para personalizar su experiencia de usuario. Algunos blogs de BlogsUGR pueden utilizar cookies de terceros para fines analíticos.

 

Puede aprender más sobre qué cookies utilizamos o desactivarlas en los .

ALMENARA. Blog de la profesora María José Aznar
Powered by  GDPR Cookie Compliance
Resumen de privacidad

BlogsUGR utiliza cookies propias para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a BlogsUGR, haces algún comentario o seleccionas el idioma de un blog. Rechazar las cookies propias podría suponer la imposibilidad de acceder como usuario a BlogsUGR.

Algunos blogs de BlogsUGR utilizan cookies de terceros con fines analíticos para recabar estadísticas sobre la actividad del usuario en dicho blog y la actividad general del  mismo.

Cookies estrictamente necesarias

Las cookies estrictamente necesarias tiene que activarse siempre para que podamos guardar tus preferencias de ajustes de cookies.

Cookies de terceros

Algunos blogs de BlogsUGR utilizan Google Analytics para recopilar información anónima tal como el número de visitantes del sitio, o las páginas más populares.

Dejar esta cookie activa nos permite mejorar nuestra web.

También algunos blogs de BlogsUGR utilizan cookies de twitter.com que se utilizan para la visualización de esta red social en el blog.

Política de cookies

La presente política de cookies tiene por finalidad informarle de manera clara y precisa sobre las cookies que se utilizan en los blogs del servicio BlogsUGR de la Universidad de Granada.

¿Qué son las cookies?

Una cookie es un pequeño fragmento de texto que los sitios web que visita envían al navegador y que permite que el sitio web recuerde información sobre su visita, como su idioma preferido y otras opciones, con el fin de facilitar su próxima visita y hacer que el sitio le resulte más útil. Las cookies desempeñan un papel muy importante y contribuyen a tener una mejor experiencia de navegación para el usuario.

Tipos de cookies

Según quién sea la entidad que gestione el dominio desde dónde se envían las cookies y se traten los datos que se obtengan, se pueden distinguir dos tipos: cookies propias y cookies de terceros.

Existe también una segunda clasificación según el plazo de tiempo que permanecen almacenadas en el navegador del cliente, pudiendo tratarse de cookies de sesión o cookies persistentes.

Por último, existe otra clasificación con cinco tipos de cookies según la finalidad para la que se traten los datos obtenidos: cookies técnicas, cookies de personalización, cookies de análisis, cookies publicitarias y cookies de publicidad comportamental.

Para más información a este respecto puede consultar la Guía sobre el uso de las cookies de la Agencia Española de Protección de Datos.

Cookies utilizadas en la web

A continuación se identifican las cookies que están siendo utilizadas en este portal así como su tipología y función:

Todos los blogs de BlogsUGR utilizan cookies técnicas y propias, necesarias para la personalización de su experiencia de usuario y para el mantenimiento de sesión.

Algunos blogs de BlogsUGR pueden utilizar cookies de Twitter para personalizar la visualización de dicha red social en el blog.

Algunos blogs de BlogsUGR pueden utilizar Google Analytics, un servicio de analítica web desarrollada por Google, que permite la medición y análisis de la navegación en las páginas web. En su navegador podrá observar cookies de este servicio. Según la tipología anterior se trata de cookies  de terceros, de sesión y de análisis.

A través de esta analítica web se obtiene información relativa al número de usuarios que acceden a la web, el número de páginas vistas, la frecuencia y repetición de las visitas, su duración, el navegador utilizado, el operador que presta el servicio, el idioma, el terminal que utiliza y la ciudad a la que está asignada su dirección IP. Información que posibilita un mejor y más apropiado servicio por parte de este portal.

Para garantizar el anonimato, Google convertirá su información en anónima truncando la dirección IP antes de almacenarla, de forma que Google Analytics no se usa para localizar o recabar información personal identificable de los visitantes del sitio. Google solo podrá enviar la información recabada por Google Analytics a terceros cuanto esté legalmente obligado a ello. Con arreglo a las condiciones de prestación del servicio de Google Analytics, Google no asociará su dirección IP a ningún otro dato conservado por Google.