Un sistema de evaluación de calidad debe ser periódicamente revisable, pero los criterios deben ser adaptativos y progresivos para garantizar la homologación de lo que se pretende evaluar. Recuerdo los principios de igualdad, mérito y capacidad en el acceso y en la promoción profesional del Estatuto Básico del Empleado Público [1]. El programa ACADEMIA de la ANECA [2] ha sufrido 3 revisiones desde 2008 [3], [4], [5]. Desde 2014 [6], la tendencia a la baja en acreditaciones positivas de CU y TU en el campo de Ciencias, por ejemplo, es notable, llegando por debajo de las 200 por año [7][8][9]. Ciertamente, la producción científica española en los últimos 10 años ha sufrido un crecimiento exponencial en cantidad y calidad, espoleada justamente por el sistema de acreditación, y esa misma tendencia pero inversa es la que parece observarse en las acreditaciones positivas. A finales de 2019, la ANECA revisó los criterios de acreditación [10].

El momento coyuntural puede llevar a aplicar criterios inflacionistas incluso inconsistentes (¿bursátiles?) [11]. Sirvan de ejemplo los criterios específicos de la CNEAI, con carácter orientador, para conceder la evaluación positiva de un sexenio en el campo de Física [12], por ejemplo:

  • En el periodo 1989-1995, se proporcionaron pautas de evaluación genéricas de la actividad investigadora.
  • En 1996 fue la primera vez que se proporcionan criterios por áreas de conocimiento [13] con el siguiente texto “Como norma general, para obtener una evaluación positiva, las cinco aportaciones del curriculum vitae abreviado deberán cumplir lo descrito en los puntos anteriores. No obstante, el número mínimo de aportaciones para obtener una evaluación positiva podrá ser inferior si los trabajos aportados tienen una gran calidad y han tenido una alta repercusión científica.”
  • Estos criterios no se actualizaron hasta 2005 [14], 10 años después. En esa convocatoria se indicaba “como mínimo, necesario para superar la evaluación, dos publicaciones en revistas de alto impacto entre las recogidas bajo cualquiera de los epígrafes del Science Citation Index.” 2 publicaciones de alto impacto (sin indicar qué es alto impacto) bastaban. En 2002 la CNEAI publicó un informe de resultados [15].
  • En 2006 se actualizaron los criterios como sigue “se considerará como mínimo, necesario para superar la evaluación, tres publicaciones en revistas de alto impacto entre las recogidas bajo cualquiera de los epígrafes del «Science Citation Index».” En 1 año, 1 publicación de alto impacto más. Estos criterios se aplicaron en 2007-2009.
  • En 2010 se actualizaron sorprendentemente como sigue “con que las cinco aportaciones sean artículos publicados en revistas de alto impacto entre las recogidas bajo cualquiera de los epígrafes del Science Citation Index.”. En 4 años, 2 publicaciones de alto impacto más. Todas. Estos criterios se aplicaron en 2011 también.
  • En 2012 se actualizaron como sigue “al menos cuatro sean de impacto alto o tres sean de impacto alto y dos de impacto medio”. En 2 años, 1 publicación de alto impacto MENOS. Estos criterios se aplicaron hasta 2013.
  • En 2014 se especificó qué era alto/medio impacto como sigue “al menos cuatro sean de impacto alto (primer tercil) o tres sean de impacto alto (primer tercil) y dos de impacto medio (segundo tercil).” Y estos criterios son los que siguen vigentes.

Más info de resultados de la CNEAI (2002-2005) [16]. Si quiere manejar estadísticas del 2017, visite [17]