• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal

Desmontando a Jaime

  • Inicio
  • Políticas de Privacidad
Usted está aquí: Inicio / Archivo de Bitácora

Subsuelo. Marcelo Luján: la perversidad subterránea.

10 junio, 2015 por Jaime Molina Deja un comentario

Hace unos pocos días se celebró en Granada el I Festival de Novela Negra, bautizado como Granada Noir. Allí tuve la fortuna de escuchar a muchos autores actuales de novela negra hablando de sus libros y de los libros de los demás, maestros reconocidos o promesas incipientes. Uno de los que tuve la fortuna de escuchar y de saludar fue a Marcelo Luján, de quien he escrito esta reseña que también he publicado en el blog Cicutadry:

Paul Auster asegura en sus novelas que el azar es algo que determina continuamente nuestras vidas; para otros autores, sin embargo, todo lo que nos sucede es fruto de nuestras propias decisiones. En cualquier caso, ya hablemos de azar, destino o elección, nuestras vidas tienen determinados puntos de inflexión a partir de los cuales ya no existe marcha atrás. Kafka lo expresó de una forma trágica y hermosa: “A partir de cierto punto ya no hay retorno. Ese es el punto que hay que alcanzar”. Dudo mucho que los protagonistas de esta novela estuvieran de acuerdo con la segunda parte de esta afirmación, aunque lo cierto es que la historia que Marcelo Luján narra, de forma impecable, nos muestra la inexorabilidad del destino en cuanto a unos sucesos aterradores que modificarán por completo las vidas de sus protagonistas.

El escenario de esta novela es un lugar muy acotado: una casa en el campo rodeada por un bosque, unas montañas al fondo, un pantano, y una piscina. La novela comienza precisamente ahí, en esa piscina en la que tres adolescentes están sentados en el bordillo, con los pies metidos en el agua. Un chico rubio y su hermana melliza, todavía menores de edad, Fabián y Eva. A su lado un chico moreno, Javier, algo mayor que los mellizos, y que roza disimuladamente su pie con el de Eva, dentro del agua. Mientras tanto, los padres de los muchachos están en la casa, atiborrándose de comida y bebida. En un momento dado, el hielo para las bebidas se agota. Ninguno de los adultos se encuentra lo suficientemente sobrio para acercarse a la gasolinera a por más bolsas de hielo, así que se lo piden a Javier, el chico moreno que se encuentra en la piscina, quien encuentra la oportunidad ideal de acercarse en coche acompañado por Eva, por quien se siente claramente atraído. A ellos se suma finalmente Fabián, que los acompaña, a petición de su madre, hasta la gasolinera. Marcelo Luján nos cuenta la terrible historia de lo que sucede después: el accidente, la culpa, el remordimiento, la pérdida de la inocencia, el castigo, toda la perversión que puede aflorar de la mente humana, la maldad que permanece subrepticiamente fuera de nuestra vista, bajo la superficie, y las inevitables consecuencias que todos esos oscuros recovecos del ser humano hacen aflorar: el dolor, el deseo de venganza, el engaño, el ominoso deseo de no existir, de preferir verse muerto a vivir de forma asfixiante, acuciante, sin redención posible.

Subsuelo está escrita empleando una prosa sobria y precisa, sin adornos innecesarios, dosificando cada párrafo y cada capítulo con la información imprescindible, dejando que el lector intuya, sin saber todo lo que ha ocurrido o, mejor dicho, sin que sepa cómo ha sucedido exactamente. Hay un accidente y, con posterioridad, un regreso a esa misma casa en la que reaparecen algunos personajes, como Ramón, el hermano mayor de Javier, que jugará un papel decisivo en el desenlace de esta trama. Cada uno de los personajes tratan de relegar en el olvido, por diferentes razones, un secreto terrible que se oculta en ese subsuelo metafórico que Marcelo Luján nos presenta de un modo extraordinario: con un enjambre de hormigas que ha comenzado a invadir el terreno que rodea la casa. De algún modo, esa plaga que los dueños del chalé quieren exterminar a toda costa, representa los secretos del pasado que trataron de encubrirse pero que inevitablemente afloran, aunque sea de forma terrible, como montones de hormigas muertas flotando en la piscina.

Sin duda alguna, Marcelo Luján consigue con esta impactante narración contar una historia redonda, sin fisuras, muy dura y cruel, pero con una voz personalísima que, en ciertos momentos, sobre todo al inicio de algunos capítulos, me traía el sonido o la cadencia de ciertos ritmos poéticos, algo que contrasta fuertemente con la negrura de la narración pero que logra un efecto impecable, rotundo, con un ritmo narrativo muy potente que absorbe por completo al lector. Por momentos, su lectura también me ha traído a la memoria la prosa de Cortázar y, tal vez por analogía, su extraordinario relato (pero, ¿qué relato de Cortázar no lo es?) titulado Los venenos, en el que también hay dos hermanos y una plaga de hormigas. Pero volviendo a Subsuelo, no se puede contar mucho más de esta historia sin desvelar parte de las claves. Únicamente me queda recomendar muy sinceramente su lectura y, para finalizar, citaré una frase que aparece en distintos momentos de esta novela, una frase que pronuncia recurrentemente Mabel, la madre de Eva y Fabián y que viene a ser, junto a las hormigas, algo así como el leitmotiv de esta historia, unas palabras que lo expresan todo sin decirnos nada, aunque en seguida comprendamos lo que tienen de terribles: “A nadie le importa dónde aparecen los muertos”. Sin duda, una frase implacable, oscura, inquietante, misteriosa y envenenada como esa noche fatídica que Marcelo Luján nos ha regalado. Una frase que nos anuncia que no podemos elegir, que es imposible escapar de nuestros fantasmas, del destino, de los monstruos de la razón y, en definitiva, de nosotros mismos.

Subsuelo. Marcelo Luján. Salto de página

Publicado en: Bitácora Etiquetado como: novela, reseña

El camino. Miguel Delibes

3 junio, 2015 por Jaime Molina Deja un comentario

Recuerdo perfectamente que El camino fue la primera novela que lei de Miguel Delibes, cuando tenía catorce o quince años. Se trata de una de las novelas más emblemáticas de este genial escritor, un libro que retrata de forma magistral la España rural de los años cincuenta en el siglo XX, y que  comienza así:

Las cosas podían haber acaecido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así. Daniel, el Mochuelo, desde el fondo de sus once años, lamentaba el curso de los acontecimientos, aunque lo acatara como una realidad inevitable y fatal. Después de todo, que su padre aspirara a hacer de él algo más que un quesero era un hecho que honraba a su padre. Pero por lo que a él afectaba…
Su padre entendía que esto era progresar; Daniel, el Mochuelo, no lo sabía exactamente.
 

elcamino

El argumento

El Camino es una de mis novelas favoritas del gran Maestro Miguel Delibes. La narración está contada en tercera persona y nos refiere los recuerdos de Daniel, El Mochuelo. La noche antes de su partida hacia la ciudad, incapaz de conciliar el sueño acostado en su cama, Daniel, El Mochuelo rememora los acontecimientos más importantes ocurridos a lo largo de sus 11 años de vida. Hijo del quesero del pueblo donde siempre ha vivido, su padre quiere que vaya a la capital para estudiar el bachillerato y así convertirse en un hombre “de provecho”. El chico, desde la tranquilidad y la seguridad de su vida en el pueblo y la añoranza que ya es capaz de anticipar, no llega a comprender muy bien cuál es el significado de ese concepto. Sin embargo, acata dócilmente la voluntad de su progenitor.

De la mano de Daniel, el Mochuelo, Delibes traslada al lector, con la sencillez y naturalidad que caracterizaban su inconfundible estilo narrativo, a la cotidianidad de la vida rural en las tierras húmedas, verdes y montañosas del norte de la Castilla de la posguerra española. Con sus vívidas descripciones, el genial autor invita a aguzar los sentidos para captar en toda su intensidad los aromas, sonidos y colores de la exuberante naturaleza.

Los personajes

Cada uno de los personajes que pueblan el pequeño gran valle que Delibes nos descubre en El Camino retrata a la perfección la vida, la moral y las costumbres de la época. Son moradores anónimos y cotidianos que se repiten en la mayoría de los pueblos y aldeas de la España de mitad del siglo XX. Habitantes que pasan desapercibidos y viven una existencia tranquila, rutinaria y apacible, alterada de vez en cuando por algún hecho puntual que les permite abstraerse de su rutina diaria.

Una novela intimista

La lectura de este relato brinda al lector la oportunidad de colarse como un indiscreto voyeur en las vivencias más íntimas de cada uno de los protagonistas que pueblan la escena rural de una época concreta. Tiene la capacidad de hacerle partícipe de las correrías de Daniel, el Mochuelo y sus inseparables amigos: Roque, el Moñigo y Germán, el Tiñoso; le inunda de la omnipresente caridad y bondad de don José, el Cura y de la tierna inocencia y dulzura de la Mariuca-Uca-Uca; le inmiscuye en los devaneos de las cotillas del pueblo, las Guindillas. Y así con todos y cada uno de los personajes que integran la novela.

Se trata de una obra entrañable, que no pasa de moda y es capaz de adaptarse a todos los públicos.

 

Publicado en: Bitácora Etiquetado como: Miguel Delibes, novela

La senda del perdedor: Charles Bukowski

26 mayo, 2015 por Jaime Molina Deja un comentario

Una obra de perfil autobiográfico, que Bukowski convierte en un alegato a la desnudez social del ser humano, realizando un recorrido honesto y sarcástico por el sórdido mundo de las pasiones más inconfesables, esas de las que depende en gran medida, estar “normalizado”, dentro de los cánones y, en consonancia con los modelos imperantes en la sociedad en cada momento.

De forma directa y contundente, Bukowski nos muestra en La senda del perdedor una visión del “sueño americano” que no tiene nada que ver con la idílica perspectiva con que se suele plantear; una panorámica que parte de la visión de los que miran desde las posiciones más desfavorecidas de la sociedad, humillados y arrinconados por la crudeza de una estructura en la que no tienen cabida.

La senda del perdedor-portada-Charles Bukowski

Traumas vitales

La infancia, adolescencia y juventud del personaje protagonista, transcurre en Los Ángeles durante el periodo histórico en que EEUU vivió La Gran depresión y La Segunda Guerra Mundial. El joven Chinaski, con un panorama familiar desolador y desestructurado, tiene que asimilar las implacables reglas que le impone el entorno, para poder sobrevivir a su dura realidad.

Las palizas paternas que comparte con su madre, maltratados por un padre que finge ir al trabajo cada día para que los vecinos no sepan que está en paro, van forjando una personalidad en la que van haciendo mella, de forma traumática, las distorsiones sociales que le rodean y acosan de forma implacable, empujándole hacia un abismo vital que marcará el resto de su vida.

Marginación y alcohol

Las huellas indelebles de su dura juventud, inmerso en un mundo en el que se siente marginado y rechazado por los círculos más cercanos, con el único apoyo de su maltratada madre, van forjando a un Chineski escéptico, sarcástico y con una escala de valores que le van empujando cada vez con más fuerza, hacia un desagradable y apático abismo vital.

Con el tiempo, las duras realidades a que se enfrenta le van allanando el camino hacia dos vías de escape, alcohol y sexo, en las que se sumerge por completo en un alarde suicida, que sólo es minimizado por sus otras dos vías de escape de signo contrario, su pasión por la lectura y la escritura, gracias a las cuales mantiene un cierto equilibrio que le ayuda a no caer de forma definitiva.

La senda del perdedor es una crítica social descarnada, escrita con total transparencia, sin proyectar ilusiones, en una especie de determinismo fatal que se entremezcla con una solidaridad estoica, para con todos los Chinaskis marginados que viven la realidad de la otra cara de la sociedad norteamericana.

Publicado en: Bitácora Etiquetado como: Charles Bukowski

Cristo se paró en Eboli, de Carlo Levi

20 mayo, 2015 por Jaime Molina Deja un comentario

Cristo se paró en Eboli está considerada la mejor obra de Carlo Levi, que nos describe en ella una sociedad campesina extemporánea que, a pesar de haber sido abordada por sucesivas civilizaciones, se mantuvo impenetrable a ellas sometiéndose sólo a las fuerzas naturales. La primera versión en castellano de esta novela autobiográfica fue publicada por Editorial Losada en 1951.

Carlo Levi, nació en Turín en 1902 y aunque curso estudios de Medicina, su inclinación por la Literatura y la pintura eran manifiestas. Al mismo tiempo que comienza a moverse en círculos artísticos, empieza también a frecuentar círculos socialistas, hecho este que provoca, cuando el fascismo llega al poder en Italia, su confinamiento en la región de Lucania.

Durante su destierro, paso una larga temporada en el pueblo de Aliano, impregnándose de la realidad de esa tierra y sus gentes. Tras el destierro y después de una larga temporada en Francia, Levi escribe Cristo se paró en Eboli, novela en la que evoca su estancia en Aliano, al que llama Gagliano en su libro, con el objetivo de adaptar por medio de la imitación la pronunciación local.

Argumento

Tras su primera etapa de confinamiento en Grassano, Levi es trasladado, triste por tener que abandonar esa tierra y acompañado por dos representantes del estado, al pueblo de Gagliano, siendo puesto a su llegada, bajo la custodia del secretario municipal. Al quedarse sólo, Levi toma consciencia de que los tres años de confinamiento que le esperan serán largos y ociosos.

Aconsejado por el secretario municipal, se dirige hacia su primer alojamiento, una habitación que la cuñada del propio secretario le alquiló en su casa. Después conoció a los dos médicos del pueblo, Gibilisco y Milillo y al párroco del pueblo, un sacerdote que resignado, ha dejado de intentar cambiar las actitudes supersticiosas y paganas de sus conciudadanos.

En busca de la ansiada soledad

El único lugar del pueblo en el que Levi encuentra la buscada soledad, es el cementerio que está situado fuera de la población, aunque a corta distancia y que, es el único lugar en el que la monotonía de paisaje se rompe, incitándolo a poner en práctica su rememorada inclinación por la pintura, si bien a la hora de pintar suele contar con la compañía vigilante, de un guardia enviado por el alcalde.

Carlo Levi, en Cristo se paró en Eboli, retrata de forma realista la vida de las gentes que habitan en la Lucania, una de las regiones más pobres de Italia y, con el título expresa de forma metafórica el que la civilización “se detenga en Eboli”, dejando al resto de la región fuera del progreso.

Publicado en: Bitácora

El mar de las lentejas. Antonio Benítez Rojo

11 mayo, 2015 por Jaime Molina Deja un comentario

Con la novela El mar de las lentejas, Antonio Benítez Rojo aborda la ardua tarea de desmitificar la Historia de la aventura colonizadora de los españoles en tierras americanas, y lo hace con la puesta en juego de la gran riqueza de recursos que siempre han sido característica ineludible y seña de identidad de la larga trayectoria artística de este escritor cubano.

Antonio Benítez Rojo nació en La Habana (Cuba) en 1931, cursando estudios en la Universidad de La Habana y en la American University de Washintong. Durante su dilatada trayectoria profesional ocupo el cargo de director en el Departamento de Estadística del Ministerio del Trabajo y en La Casa del Teatro del Consejo Nacional de Cultura de Cuba.

Gran viajero, Antonio Benítez Rojo realizó numerosos viajes por Europa y Centroamérica, antes de fijar su residencia en Estados Unidos donde falleció en 2005, en el estado de Massachusetts. En su larga y dilatada carrera como escritor, ha colaborado en numerosas revistas, entre ellas Les Lettres Nouvelles, Cuaderno del Ruedo Ibérico e Ínsula.

el-mar-de-las-lentejas-antonio-benitez-rojo

Vocación ¿tardía?

La obra de Antonio Benítez Rojo, novelista, ensayista y escritor de relatos cortos, ha sido traducida en nueve idiomas y recopilada en más de cincuenta antologías. Está considerado como el escritor cubano más relevante de su generación; generación que cuenta con una amplía y rica nómina de escritores cubanos que hicieron su aparición en el panorama literario de Cuba con posterioridad a la revolución.

Con Tute de Reyes, Antonio Benítez Rojo, gano en 1967 el premio “Casad de la Américas” y, un año después, con El escudo de hojas secas, el premio “Luis Felipe Rodríguez de la UNEAC. Otras obras destacadas de este autor son, La recopilación de textos de Juan Rulfo (1969), Quince relatos de la América Latina (1970), Los inquilinos (1976) o Heroica (1977).

Algunas curiosidades

La traducción inglesa de El mar de las lentejas ( The Sea of Lentils ) fue seleccionada por el New York Times para formar parte de la lista de los mejores libros de 1992. Uno de los cuentos de Tute de Reyes, Los sobrevivientes, fue llevado al cine por el representativo cineasta cubano Tomás Gutiérrez Alea (Titon), con guion del propio Antonio Benítez Rojo.

El esfuerzo documental y de investigación histórica que aborda Antonio Benítez Rojo con El mar de las lentejas, roza la precisión histórica con una gran fidelidad que solo se diluye al abordar el proceso de novelar los hechos, recopilados en tan ingente y ardua tarea de investigación.

Publicado en: Bitácora Etiquetado como: Antonio Benítez Rojo, Historia

  • « Ir a la página anterior
  • Página 1
  • Páginas intermedias omitidas …
  • Página 11
  • Página 12
  • Página 13
  • Página 14
  • Página 15
  • Páginas intermedias omitidas …
  • Página 22
  • Ir a la página siguiente »

Barra lateral principal

Entradas recientes

  • Primera entrada para estrenar el nuevo blog 6 marzo, 2018
  • Katherine Mansfield. Neozelandesa de nacimiento y europea de adopción 29 noviembre, 2016
  • Manuel Machado. Una fatal poesía lo condenó al olvido 25 noviembre, 2016
  • Berna González Harbour. La novela negra tiene rostro de mujer 22 noviembre, 2016
  • Saul Bellow, el judío que rompió con su destino 18 noviembre, 2016

Categorías

  • Bitácora (108)
  • Opinión (1)
junio 2026
L M X J V S D
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
2930  
« Mar    

Meta

  • Acceder
  • Feed de entradas
  • Feed de comentarios
  • WordPress.org

Universidad de Granada
blogsUgr
C.S.I.R.C. · Plataformas webs corporativas
Acceder

En BlogsUGR utilizamos cookies propias con finalidad técnica y para personalizar su experiencia de usuario. Algunos blogs de BlogsUGR pueden utilizar cookies de terceros para fines analíticos.

 

Puede aprender más sobre qué cookies utilizamos o desactivarlas en los .

Desmontando a Jaime
Powered by  GDPR Cookie Compliance
Resumen de privacidad

BlogsUGR utiliza cookies propias para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a BlogsUGR, haces algún comentario o seleccionas el idioma de un blog. Rechazar las cookies propias podría suponer la imposibilidad de acceder como usuario a BlogsUGR.

Algunos blogs de BlogsUGR utilizan cookies de terceros con fines analíticos para recabar estadísticas sobre la actividad del usuario en dicho blog y la actividad general del  mismo.

Cookies estrictamente necesarias

Las cookies estrictamente necesarias tiene que activarse siempre para que podamos guardar tus preferencias de ajustes de cookies.

Cookies de terceros

Algunos blogs de BlogsUGR utilizan Google Analytics para recopilar información anónima tal como el número de visitantes del sitio, o las páginas más populares.

Dejar esta cookie activa nos permite mejorar nuestra web.

También algunos blogs de BlogsUGR utilizan cookies de twitter.com que se utilizan para la visualización de esta red social en el blog.

Política de cookies

La presente política de cookies tiene por finalidad informarle de manera clara y precisa sobre las cookies que se utilizan en los blogs del servicio BlogsUGR de la Universidad de Granada.

¿Qué son las cookies?

Una cookie es un pequeño fragmento de texto que los sitios web que visita envían al navegador y que permite que el sitio web recuerde información sobre su visita, como su idioma preferido y otras opciones, con el fin de facilitar su próxima visita y hacer que el sitio le resulte más útil. Las cookies desempeñan un papel muy importante y contribuyen a tener una mejor experiencia de navegación para el usuario.

Tipos de cookies

Según quién sea la entidad que gestione el dominio desde dónde se envían las cookies y se traten los datos que se obtengan, se pueden distinguir dos tipos: cookies propias y cookies de terceros.

Existe también una segunda clasificación según el plazo de tiempo que permanecen almacenadas en el navegador del cliente, pudiendo tratarse de cookies de sesión o cookies persistentes.

Por último, existe otra clasificación con cinco tipos de cookies según la finalidad para la que se traten los datos obtenidos: cookies técnicas, cookies de personalización, cookies de análisis, cookies publicitarias y cookies de publicidad comportamental.

Para más información a este respecto puede consultar la Guía sobre el uso de las cookies de la Agencia Española de Protección de Datos.

Cookies utilizadas en la web

A continuación se identifican las cookies que están siendo utilizadas en este portal así como su tipología y función:

Todos los blogs de BlogsUGR utilizan cookies técnicas y propias, necesarias para la personalización de su experiencia de usuario y para el mantenimiento de sesión.

Algunos blogs de BlogsUGR pueden utilizar cookies de Twitter para personalizar la visualización de dicha red social en el blog.

Algunos blogs de BlogsUGR pueden utilizar Google Analytics, un servicio de analítica web desarrollada por Google, que permite la medición y análisis de la navegación en las páginas web. En su navegador podrá observar cookies de este servicio. Según la tipología anterior se trata de cookies  de terceros, de sesión y de análisis.

A través de esta analítica web se obtiene información relativa al número de usuarios que acceden a la web, el número de páginas vistas, la frecuencia y repetición de las visitas, su duración, el navegador utilizado, el operador que presta el servicio, el idioma, el terminal que utiliza y la ciudad a la que está asignada su dirección IP. Información que posibilita un mejor y más apropiado servicio por parte de este portal.

Para garantizar el anonimato, Google convertirá su información en anónima truncando la dirección IP antes de almacenarla, de forma que Google Analytics no se usa para localizar o recabar información personal identificable de los visitantes del sitio. Google solo podrá enviar la información recabada por Google Analytics a terceros cuanto esté legalmente obligado a ello. Con arreglo a las condiciones de prestación del servicio de Google Analytics, Google no asociará su dirección IP a ningún otro dato conservado por Google.