
Las redes sociales son el espacio perfecto para que los ciberdelincuentes roben datos personales. La densificación de identidad, el robo de credenciales de cuentas bancarias, el envío masivo de mensajes en nuestro nombre o el ciberacoso son algunas de las prácticas más habituales que suelen llevar a cabo los atacantes. Del mismo modo que no dejes la puerta de casa abierta o no cuentos intimidados a desconocidos que encuentras por la calle, no compartas nunca datos, contraseñas o archivos personales de manera pública en las redes sociales. Protege tu privacidad también en el entorno digital.
Que puedo hacer
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Es clave prestar atención a cómo uno define su perfil en redes sociales, ya que será la carta de presentación de su identidad en el ciberespacio.
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Comprobar la configuración de privacidad tanto en el perfil como en los contenidos que se comparten.
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Determinar qué contenidos podrán ver los demás usuarios y qué interacción les permites, a través de la configuración de privacidad de cada red social.
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Crear una contraseña segura y que sea diferente para las distintas redes sociales.
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Principio de «prevención ante lo desconocido». No hacer clic en contenidos sobre los que no se tenga claro su origen o propósito y aumentar la cautela ante mensajes de identidades desconocidas.
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Cuidar y proteger las relaciones en el ciberespacio. Mantener en privado la lista de contactos y analizar con atención las solicitudes de amistad de desconocidos.
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Limpiar la redes sociales de perfiles desconocidos para evitar poner en peligro a nuestros amigos y conocidos.
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Incrementar la seguridad en el acceso a la cuenta añadiendo un segundo factor de autenticación (2FA) que impida a un potencial atacante hacerse con la contraseña para acceder al servicio.
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Tapar las cámaras con un dispositivo de bloqueo o cinta adhesiva.
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Revisar la información publicada. Reflexiona sobre todo lo que se publica y emplear un seudónimo. Hay que tener presente que todo lo que se sube en una red social es permanente, aunque elimines la cuenta.
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Prestar atención a los servicios basados en la localización y la información del teléfono móvil.
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Revisa la otografía y la grámatica antes de publicar información.
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Adoptar la conciencia de que la primera línea de defensa para la protección en el ciberespacio es uno mismo.
Protegerme
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No compartir contenidos sensibles sobre la vida personal u otros en redes sociales: documentos identificativos, números de teléfono, direcciones postales, localizaciones exactas, identificadores de vehículos, etc.
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No divulgues datos bancarios u otra información sensible.
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Eludir dar excesiva información sobre uno mismo, como su cumpleaños, su ciudad natal, clase del instituto, etc., para evitar que los ciberdelincuentes puedan entrar en tu cuenta.
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Controlar la geolocalización de perfiles y contenidos en redes sociales. Desactivar la geolocalización por defecto en el menú de configuración de los perfiles y hacer un uso inteligente, pensando en cada caso si interesa que los demás tengan un mapa de tu vida o de parte de ella.
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No difundir información privada sobre otras personas sin su consentimiento y no etiquetar por su nombre a otras personas que no tienen perfil en redes sociales sin solicitar previamente su permiso para hacerlo.
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No difundir ningún contenido ofensivo o hiriente.
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No compartir tus credenciales (nombre de usuario y contraseña) de acceso a la red social ya que te pueden suplantar.
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No te conectes a redes inalámbricas abiertas o con contraseña compartida. Usuarios malintencionados pueden suplantar la red y utilizar técnicas para robarnos información.
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Es importante no compartir la misma contraseña para todas las redes sociales ni para el resto de servicios que se utilizan en Internet.
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No basarse en la configuración por defecto que proporcionan las plataformas.
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Para evitar revelar las direcciones de correo de sus amigos, no permita que los servicios de redes sociales examinen su libreta de direcciones de correo.



