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Campaña de un trato por el buen trato en Santa Cruz, Bolivia. Ricardo Alexander Castro Medina.

17 abril, 2026 por marivimf Deja un comentario

La campaña del Trato por un Buen Trato surge hace varios años en Bolivia, fue impulsada por los diferentes centros educativos católicos que aún están en Bolivia, antes de explicar de qué se trata esta campaña, es importante conocer un poco sobre la situación histórica del Estado Plurinacional de Bolivia. En los últimos años, Bolivia ha experimentado una crisis política y social que lo llevó a vivir un golpe de Estado blando, seguido por la crisis mundial de la COVID-19 que agudizó los problemas estructurales y sociales en el país. 

Bolivia es uno de los países de la Latinoamérica con los indicadores de pobreza más altos, podríamos analizar los diferentes factores que han generado esto, pero en este artículo queremos centrarnos en la Educación, los Infanticidios y las violencias contra las mujeres que son los pilares que busca transformar la campaña del Trato por un buen Trato. La educación es un factor determinante para analizar la calidad de vida en cualquier país, en este caso podemos evidenciar que la calidad de las escuelas no es elevada, la formación del profesorado, personal administrativo e infraestructuras insuficientes ante la demanda requerida, lo que ha causado una brecha entre la educación pública y la privada. 

El país en las últimas décadas ha intensificado los esfuerzos para superar la crisis educativa. Una de las medidas por las que optó el Estado fue emplear la infraestructura privada, principalmente de las instituciones educativas de la iglesia católica, la cual había asumido el compromiso de escolarización en el país desde hace más de tres décadas. Un ejemplo de estas obras es La Fundación Hombre Nuevos, fundada por el obispo Nicolás Castellanos, él lleva más de 30 años en el país y junto a la fundación han fundado más de mil colegios, gracias a los proyectos de cooperación internacional y la donación de privados, han logrado aumentar la infraestructura y acceso a la educación básica a miles de niños, niñas y adolescentes en toda Bolivia.

Con este tipo de iniciativas se logró aumentar la tasa de alfabetización a un 96% UNESCO (2022), sin embargo, aún quedan muchos retos por superar, uno de ellos es la necesidad de crear un modelo educativo intercultural, donde se incluyan los conocimientos de las comunidades originarias y rurales, dado que estas poblaciones requieren de un tipo de educación intercultural, que les permita conservar sus costumbres y a la vez adquirir los elementos educativos modernos.

Otro de los retos que debe superar el sistema educativo boliviano, es la creación de mallas curriculares acordes a las necesidades de sus comunidades, el aumento de la infraestructura escolar sigue siendo una gran carencia del Estado Plurinacional de Bolivia, en la actualidad tan solo se estudia 20 horas a la semana, comparadas con las 30 0 33 horas que se estudian en España, ministerio de educación, formación profesional y deportes (2023). La forma de superar la falta de infraestructura ha sido dividir las jornadas escolares en mañana y tarde, es decir, que en un mismo colegio pueden funcionar dos instituciones educativas, lo que aumenta la burocracia y cada jornada es totalmente independiente una de la otra.

¿Bolivia es un país seguro para los niños y las mujeres? 

Según la fiscalía general del Estado de Bolivia (2022) se presentaron 94 feminicidios en todo el país, siendo La Paz y Santa Cruz las provincias más afectadas, pero este número plantea dudas, si lo comparamos con el número de denuncias de violencia de género que fueron más de 50 mil el mismo año. 

En el caso de los niños, niñas y adolescentes el panorama no es mucho más alentador, según la fiscalía de la nación, se presentaron 38 casos de infanticidios en el país, siendo La Paz y Santa Cruz nuevamente las más afectadas.

¿Qué es la campaña un Trato por el Buen Trato?

Esta campaña educativa busca promover la cultura de paz en las escuelas de la ciudad de Santa Cruz, para ello se involucra a las familias de los y las estudiantes, los docentes, personal administrativo y comunidades educativas en general. Todo ello busca involucrar a las personas desde el ámbito personal, lo cual permite consolidar un relacionamiento institucional con el resto de las unidades educativas, esta sinergia es necesaria, ya que la campaña se realiza con diferentes obras (nombre que se les da a las unidades educativas católicas) en toda la ciudad.

El relacionamiento con cada una de las instituciones es de suma importancia, puesto que van a representar a su obra en los diferentes actos que se tienen planificados con las instituciones de poder local, como lo son las alcaldías locales, iglesias, centros de formación, etc. Esta campaña intenta abordar la problemática del maltrato a la infancia y adolescencia desde una mirada propositiva, el buen trato. Dirigiendo las miradas hacia proponer mejores formas de relacionarnos antes que enfocarnos en las situaciones de malos tratos y abusos.

También abre una oportunidad para que padres, madres, líderes de la comunidad, autoridades y personajes públicos puedan reflexionar en cuánto se viene haciendo en sus respectivos espacios y jurisdicciones para que las buenas prácticas de relación sana con niños, niñas y adolescentes se incrementen. 

Nuestra experiencia como voluntarios de la Fundación Hombres Nuevos en Bolivia, se basó principalmente en el desarrollo de cuatro de las cinco etapas que tiene planificada la campaña, al formar parte del equipo pedagógico, actuamos en los 24 colegios que tiene bajo su responsabilidad la obra Hombres Nuevos en Santa Cruz. El desarrollo de esta campaña se llevó a cabo en cada una de las instituciones educativas, en las jornadas de mañana y tarde, donde participaron los estudiantes de primaria y secundaria, esta labor buscaba que la comunidad educativa en general logra interiorizar los objetivos de la campaña, para que pudieran salir a manifestarse junto al resto de obras en la ciudad. 

Etapa 1. 

Sensibilización, Capacitación, Información. 

En esta etapa tuvimos una capacitación previa con las personas que habían liderado la campaña en años anteriores, se iba a retomar la experiencia luego de casi 4 años por diferentes motivos y sumado a la pausa que se tuvo, gracias a la pandemia del COVID-19. En estas reuniones de capacitación se buscaba dar a conocer la realidad de los niños, niñas y adolescentes de Santa Cruz, para así poder planificar estrategias pedagógicas que lograran transmitir eficazmente la campaña.

Por lo tanto, se optó en realizar sesiones grupales por grado, esto implicó que al día se realizarán aproximadamente 12 charlas sobre el Buen Trato, luego de esta fase se trabajó con los profesores, para que estos lograran replicar lo aprendido en cada una de sus clases, también se buscó la participación de los padres de familia, pero en este caso se dificulta la participación del grueso de las familias, por falta de tiempo o interés. 

Todo esto estuvo acompañado de una campaña de difusión y sensibilización a través de los medios de comunicación escrita y audiovisual e inclusive fuimos invitados a una entrevista en uno de los programas de radio más escuchados de la ciudad, esta fue una oportunidad para poder hablar de la importancia de la campaña, lo ambiciosa que era, pero lo necesario y relativamente sencillo que puede tener una convivencia en paz en Santa Cruz. 

De igual manera se fueron realizando reuniones con las diferentes autoridades locales, se logró hablar con la alcaldía, con la gobernación y con representantes del Estado, que apoyaron en diferentes áreas, principalmente en lo comunicativo, sin embargo, el compromiso no fue suficiente, su participación estuvo marcada en los intereses políticos e intereses particulares de los representantes de las instituciones gubernamentales, en muchas oportunidades se evidenció la rivalidad política, lo que dificulto el pleno desarrollo de la campaña. 

También se evidenció la crisis política que experimenta la burocracia boliviana, pues no fue posible actuar conjuntamente en muchas oportunidades. La experiencia más significativa de participación que se tuvo fue el lanzamiento de la campaña a los medios de comunicación, en la plaza principal de la ciudad, donde asistieron la mayoría de las obras y los representantes políticos de la ciudad.  

Etapa 2.

Capacitación metodología del Buen Trato

En esta etapa se busca formar a los promotores del Buen Trato, niños, niñas, adolescentes y jóvenes sobre las diferentes temáticas que les afectan a ellos directamente, en muchos casos han sido ellos mismos lo que nos hablan sobre los problemas que les aquejan, esto nos ha llamado la atención, pues en la propuesta inicial solo contempla el acoso escolar y algunos casos de violencia, todos ellos desde una mirada adultocentrista y superficial. Al ser los promotores personas que han experimentado estas problemáticas, es posible crear dinámicas mucho más asertivas para prever que se sigan reproduciendo. 

Para ello cada curso contó con un pequeño grupo de promotores, que hablaban con sus compañeros de clases, maestros, familiares y sus amistades por fuera de la unidad educativa. Al darles este rol de protagonistas, se evidenció un mayor compromiso ante la campaña, fueron conscientes, en algunos casos, que ellos mismos pueden afectar a sus compañeros, con comentarios, chistes o cierto tipo de juegos que han aprendido de sus hermanos mayores e incluso de sus propios padres. Estos promotores serán los que se encarguen de vacunar a las autoridades contra el maltrato. 

Etapa 3.

La Vacunación

La vacunación es un acto simbólico donde los promotores de cada obra van a vacunar a una autoridad, compañero, maestro y familias contra el maltrato, para ello se ofrece un caramelo o sticker que busca que la autoridad se comprometa ante el resto de la sociedad a no gritar a los niños, a respetar, a no golpear a los demás, etc.; el acto se finaliza cuando el promotor diga usted ha sido vacunado contra el mal trato y ahora hemos hecho un Trato por el Buen Trato. Este acto se realizó en las unidades educativas y fue el evento de cierre de la gran marcha por el Buen Trato el 3 de septiembre del 2023. 

Etapa 4:

Marcha por el Buen Trato

La gran marcha por el Buen Trato es el cierre de todas las actividades previas y busca manifestarse contra la violencia hacia los menores de edad, los casos de abuso, de violencias contra las mujeres, los casos de feminicidios e infanticidios en Santa Cruz, fue la oportunidad de decirle a las autoridades que deben actuar sobre estos casos, que los niños, niñas y jóvenes de la ciudad quieren vivir en paz, tener una convivencia pacífica, que tienen sueños y metas por las que luchas, pero que necesitan que ellos hagan un trato para transformar las condiciones de injusticia e inseguridad que viven a diario. 

Etapa 5:

Evaluación

Es muy importante evaluar y compartir el trabajo realizado en cuanto a estrategias utilizadas, impacto social, número de vacunados, registro fotográfico de todo lo vivido

Conclusiones

  • El estado plurinacional de Bolivia es un país extremadamente complejo, con problemas estructurales y culturales, que marcan la vida de cada uno de sus ciudadanos, dependiendo de su lugar de origen.
  • La falta de inversión pública en educación ha generado una brecha de desigualdad en el acceso educativo.
  • El racismo y violencia están muy presentes en el diario vivir de los bolivianos, los casos de xenofobia hacia la población indígena, genera conflictos políticos y sociales, que en ocasiones derivan en violencia directa.
  • La violencia contra las mujeres y niños está muy presente en el diario vivir de las bolivianas, están son acosadas en las calles, colegios, empresas públicas y privadas, lo que ha llevado a una normalización del acoso.
  • El esfuerzo de las instituciones de educación pertenecientes a la iglesia católica, han contribuido a cerrar la brecha de acceso a la educación en menores de edad, sin embargo, este esfuerzo es insuficiente teniendo en cuenta la alta demanda.
  • La campaña de un Trato por el Buen Trato es un esfuerzo por la sociedad en general de Santa Cruz en prevenir los casos de infanticidio y feminicidio a los cuales se han ido a costumbrando, esta campaña conto con el apoyo popular e institucional.
  • La participación de la Fundación Hombres Nuevos, con el acompañamiento de monseñor Nicolas Castellanos es un referente para invocar y demostrar que es posible hacer transformaciones sociales, desde el cooperativismo y apoyo internacional.
  • Es necesario seguir realizando esfuerzos de cooperación e internacionalización con los jóvenes, para que recuperen el optimismo, las ganas de soñar con un mejor futuro y trabajar en ello.

Bibliografía

https://www.fiscalia.gob.bo/estadistica/delitos-de-la-ley-348/delitos-de-la-ley-348-31-12-2022
https://www.fiscalia.gob.bo/estadistica/feminicidios/feminicidios-reporte-31-12-2022
https://www.fiscalia.gob.bo/estadistica/infanticidios/infanticidios-reporte-31-12-2022
https://www.defensoria.gob.bo/uploads/files/cartilla-ley-348-en-43-preguntas-y-respuestas.pdf

Publicado en: Bolivia, Voluntariado internacional Etiquetado como: Derechos de la infancia, Educación, equidad de género

Historias desde Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Carla Vivar Martínez.

8 abril, 2026 por marivimf Deja un comentario

Primer contacto con Santa Cruz de la Sierra (Bolivia)

Había tenido la oportunidad de viajar a Latinoamérica anteriormente, participando en un programa de voluntariado con la Universidad de Salamanca, lo cual despertó en mí muchas preguntas, sobre todo pensando si sería similar o completamente diferente lo que iba a vivir esta vez en Bolivia. Decidí no hacerme demasiadas expectativas y dejar que la experiencia me sorprendiera, permitiendo que el camino se andara solo a medida que conociera a nuevas personas y entornos.

El 21 de agosto de 2024 aterricé en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, en un barrio conocido como el Plan 3000. Esa misma noche, conocí a la familia que me acogería durante toda mi estancia. Santa Cruz de la Sierra, una ciudad que me parece inmensa en comparación con mi lugar de origen, me recibió con un calor sofocante y muchos mosquitos. Y también lo hizo con la calidez y la amabilidad que ya recordaba haber vivido antes en esta parte del mundo.

Mi estancia en la fundación se centra en acompañar a personas mayores en un centro de día. Desde el primer día, el coordinador del centro me dio la bienvenida y me mostró todas las instalaciones. También tuve la oportunidad de conocer a los adultos mayores que pasan allí sus mañanas y parte del mediodía. Mi primera impresión fue muy positiva, sus miradas reflejaban una gran cantidad de historias y un deseo sincero de compartirlas. Cada uno de ellos proviene de lugares diferentes y tiene una historia valiosa, lo que despertó en mí una curiosidad profunda, que ellos también compartieron. Por eso, desde el primer día comenzamos a intercambiar nuestras historias.

Desde el principio, me he sentido muy acogida, tanto en el centro de día como en otros espacios de la fundación. La vida aquí, por ahora, es tranquila y me permite detenerme a entender y a escuchar, que creo que es la única expectativa que se puede tener.

El centro de día es un lugar de encuentro donde no solo se comparte la compañía, sino también las conversaciones y las historias de vida de cada uno. María Galindo, activista boliviana, dice que “las calles de Bolivia son un patio común compartido que han creado las mujeres que trabajan en ellas”. El centro de día es un poco así también: un espacio donde todos aportan algo, ya sea tiempo, experiencias, una voz o ternura.

Desde que comencé mi voluntariado aquí, he tenido la oportunidad de trabajar con un grupo de personas que tienen mucho interés por la costura, la creatividad y hacer cosas juntos. Así que hace poco decidimos aprovechar esta habilidad para iniciar una nueva actividad: confeccionar carteras a mano.

La idea surgió un día en el que las usuarias me mostraron, con mucho orgullo, las cortinas y los manteles que habían hecho con retales de tela. El centro es casi tan colorido como Bolivia gracias a estas creaciones, y ahora las carteras que confeccionemos también reflejarán una parte de la comunidad que han creado en el centro.

Las carteras son sencillas, pero todos han aportado y se han ayudado unos a otros para poder hacerlas. El plan es vender las carteras para conseguir fondos y así organizar algún paseo al cine, alguna excursión o traer a alguien para que toque música porque lo que más les gusta hacer es bailar.

Además de trabajar en la confección de carteras, también estoy colaborando con la orquesta de la fundación, realizando fichas sociales de las familias para que puedan tener toda la información necesaria sobre ellas, lo que me permite acercarme más a la gente de aquí.

En los fines de semana, he aprovechado la oportunidad para explorar más a fondo el resto del país y salir un poco de Santa Cruz. Cada lugar tiene su propio encanto, características únicas, y paisajes muy diferentes, lo que hace que tenga muchas ganas de seguir conociendo Bolivia.

Recordaré Bolivia en femenino, como una mujer; bueno, en este caso, muchas.

El centro de día se convirtió en un refugio donde mi principal labor fue escuchar y aprender, nunca de lecciones, sino de experiencias. De todo aquello que no se escribe pero se habla. Que ha guiado a generaciones y, de alguna manera, sirve de manual intangible sobre cómo saber vivir. Un conocimiento tan abstracto que nos ha protegido y ha sido una prueba fundamental de que aun cuando no existíamos ni para los ojos de la ciencia, el compartir se hizo literatura, medicina y arte. El compartir siempre ha sido la prueba más irrefutable de que las mujeres han estado ahí las unas para las otras.

“La vida es bonita cuando una sabe compartir” dijo María una mañana que, se hubiera perdido en otra de las muchas mañanas que he pasado con ella, sino hubiera sido por que esa frase me despertó.

Comprendí que desde que empecé el voluntariado aquí, compartir es todo lo que he hecho. Pero de alguna manera no me siento vacía ni con menos cosas para mi misma, porque cuando lo hacía, me llenaban de nuevo con su veteranía en la vida.

Muchas me contaban sobre sus experiencia en el amor y como el machismo actuaba como una tercera pata en las relaciones. Cómo el ser mujer las ha definido y controlado en todas las labores que han hecho. “Por la cultura machista, mi madre siempre prefirió a sus hijos varones para que estudien” decía Bea “Las mujeres actuamos más con la ternura, por ello me tuve que quedar con mi madre” terminaba.

Siempre sabían terminar cada conversación con ese caramelo que te impedía quedarte con mal sabor de boca. Endulzaban cada experiencia para recordar que las experiencias no son solo los infinitos eventos que nos pasan, sino el como reaccionamos ante ellos, y de ellas sin duda, la resiliencia tendría envidia.

Desde que llegué he conocido Bolivia de otra forma. He tenido la gran oportunidad de viajar y conocerlo de otra manera. Tal y como es imposible conocer a una persona haciéndole siempre las mismas preguntas; un país se conoce solo si recorres esas calles que no están desgastadas por las infinitas pisadas. Si te adentras en bares o restaurantes donde solo encuentras gente local y comes todo aquello que te recomiendan con una sonrisa.

Me di de bruces con un país que era tan diverso como grande. Casi infinito. Muchos días siento que aun habiendo estado dos meses compartiendo mi tiempo con él, no sería capaz de conocerlo ni en años. Descubrí la zona del altiplano que distaba mucho de la zona del trópico. Las tradiciones y bailes se amoldaban a la diferencia de cada zona y cambiaban radicalmente dependiendo del suelo que estuvieras pisando.

Aunque también viajé mucho con Virginia (pero esta vez no nos hacía falta movernos de la silla). Me contó mucho sobre su tierra: el salar de Uyuni. Sobre las plantaciones de quinoa y sus aventuras como agricultora y ganadera.

“Ahora estamos muy apenadas con los incendios” compartían, sobre todo Lucy que, desbordada de ira, cargaba contra todos aquellos que dan la espalda al Amazonas y dejan que uno de los pulmones principales de la tierra se convierta en ceniza.

Para terminar cerrando el círculo con el comienzo. Quiero dar las gracias a todas mis compañeras por recibir mi cariño, abrazarlo y devolvérmelo sin duda. Nunca dejé mi casa porque vosotras me hicisteis sentir tan cómoda que los días pasaban y la añoranza se hacía más digerible. Pero sobre todo, gracias por compartir esta experiencia conmigo. Es lo que me llevo de todas.

Publicado en: Bolivia Etiquetado como: Adultos mayores, equidad de género

Mi experiencia en Honduras: un viaje que transformador. María Morales

7 octubre, 2025 por marivimf Deja un comentario

Los primeros días: un choque de realidades

Recordar mi experiencia en Tegucigalpa es como revivir un sueño. Tengo recuerdos que a veces se vuelven borrosos, pero todos ellos están impregnados de una emocionalidad muy fuerte. Antes de viajar me pasé horas viendo vídeos, fotografías e intentando imaginar cómo sería todo: con quién viviría, qué cosas haría, cómo sería mi día a día. Creía que podía anticipar algo tan grande, pero ninguna de esas imágenes se acercaba mínimamente a lo que realmente viví.

Mi intención inicial era llevar un diario que me permitiera registrar cada momento, cada emoción, cada pequeño detalle que pudiera escapárseme. Sin embargo, pronto descubrí que aquello era imposible: había demasiado que sentir, demasiado que aprender, y ponerlo en palabras resultaba imposible.

Los primeros días fueron un auténtico bombardeo de estímulos. Honduras me recibió con una mezcla de dureza y ternura. Recuerdo la sensación extraña de no poder salir sola a la calle, de depender de alguien para moverme con seguridad. Recuerdo las casas sencillas, muchas construidas de madera, de lámina, otras apenas sostenidas sobre colinas de tierra. En cada esquina había niños con ropa gastada, algunos pidiendo dinero, niñas cargando a sus hermanos pequeños en brazos como si ya fueran madres a pesar de su corta edad.

También recuerdo los jóvenes que compartían sus historias de sacrificio para poder estudiar: algunos caminaban más de dos horas cada mañana para llegar al colegio; otros trabajaban desde muy pequeños para poder ayudar a sus familiares.

Pero junto a esas escenas duras descubrí la otra cara de Honduras: la calidez de la gente, la música y bailes que nos enseñaban, los colores tan vivos de las paredes, el olor de las comidas típicas, pero sin duda lo que más me sorprendió fue toda la naturaleza y los maravillosos paisajes verdes que tenían.

 

 

Acostumbrándonos a una nueva vida

 

Con el paso de las semanas comencé a sentirme plenamente integrada. Después de un mes allí me di cuenta de que, a pesar de las incomodidades y los retos, me sentía plena. Levantarme a las 4:30 de la mañana era difícil, pero lo hacía con la certeza de estar viviendo algo único, que me hacía sentir la persona más feliz y privilegiada del mundo. Muchos dicen que estas experiencias sirven para valorar más lo que tenemos en casa, y es verdad, pero mi gratitud no se dirigía tanto a lo que me esperaba en España como a lo que estaba viviendo en Honduras. Me sentía agradecida por cada instante, aunque también me acompañaba un pequeño síndrome del impostor al pensar que estaba sacando adelante un proyecto grande por mi cuenta.

Después de una hora de autobús por carreteras sin asfaltar y montañas cubiertas de verde, llegar al colegio era como llegar a mi segunda casa. Los compañeros se alegraban de verme y los niños corrían a abrazarme con esa energía que derriba cualquier cansancio. Las jornadas eran largas, de unas diez horas, entre las actividades del TFM, el apoyo psicológico y pedagógico, y las dinámicas de acompañamiento. Acababa agotada, pero con una satisfacción difícil de describir.

Cada semana conocía a alguien nuevo que me contaba su historia, me enseñaba sobre Honduras, me enseñaba la importancia de la religión o simplemente compartía momentos cotidianos. Los fines de semana viajábamos para colaborar en proyectos distintos: repartir uniformes en comunidades alejadas, dar talleres, acompañar a jóvenes en su formación. Esas oportunidades de conocer diferentes realidades, familias y escuelas fueron de lo más enriquecedor. Me sentía muy afortunada de poder aportar mi granito de arena a mejorar en pequeños aspectos, pero a la vez una frustración enorme sintiendo que esto es mucho más grande, t que la realidad del país es muy difícil de cambiar. Constantemente una ambivalencia de emociones.

No solo permanecimos dos meses en la misma ciudad, sino que nos trasladábamos a otras zonas: recuerdo con cariño la populorum de Marcala, donde convivimos con jóvenes estudiantes, o la comunidad de El Rifle, perdida entre montañas, donde apoyamos en el colegio. Cada lugar nos regalaba una experiencia diferente y única.

Uno de los aspectos que más me marcaron fue la riqueza cultural del país. La música, por ejemplo, está presente en todo momento, la punta garífuna me maravilló con su energía y su vitalidad. Tener la oportunidad de bailar con la gente local era en una oportunidad.

La comida también fue una ventana a la identidad hondureña. No había día que no comiéramos tortilla y, por supuesto, el café hondureño, uno de los mejores que he probado en mi vida, con un aroma y un sabor que parecían contener toda la esencia de la tierra.

El regreso

La vuelta a España fue dura. Aunque intentamos mentalizarnos, nunca es lo mismo imaginarlo que vivirlo. Recuerdo la primera vez que abrí el grifo y bebí agua sin pensar, y lo chocante que me resultó ese gesto tan automático, después de dos meses en los que hasta un vaso de agua requería cuidado.

También fue difícil responder a la pregunta inevitable: “¿Qué tal en Honduras?”. ¿Cómo resumir una experiencia tan profunda en pocas palabras? ¿Cómo explicar

la mezcla de alegría, dureza, gratitud, dolor y amor que viví allí? Por eso, la mayoría de las veces prefiero recomendarlo, animar a otros a vivirlo por sí mismos.

Lo que más extraño son los pequeños detalles: los aguacates gigantes, las baleadas de la señora de la esquina, los viajes interminables en autobús, los niños que corrían a abrazarme cada mañana, los amigos con los que compartí cada instante, las conversaciones al atardecer, la sensación de pertenecer a una comunidad, el aprender constantemente cosas nuevas de la cultura, la incertidumbre del día a día, el poder ayudar a los demás.

Hoy, al mirar atrás, me siento profundamente agradecida: a la fundación ACOES por la oportunidad, a mi familia por confiar en mí, a mis amigos por acompañarme, a la población hondureña por abrirme las puertas de su vida y cultura, y sobre todo a los niños y niñas, que me recordaron la importancia de cuidar siempre de la infancia.

Dejamos un enlace a un vídeo de  su intervención para reducir los estereotipos de género en la infancia a través del juego: https://www.instagram.com/reel/DOJjlEIk-1I/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=YXVuOTZsNmU3Y2Iy

Publicado en: Honduras, TFM/G Etiquetado como: Derechos de la infancia, equidad de género

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