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Blog de Rafael Marfil-Carmona

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Divertirse hasta morir. Artículo publicado en Ideal

17/05/2026 por Rafael Marfil-Carmona 2 comentarios

Registro en Imaginado el artículo publicado ayer, sábado, 16 de mayo de 2026, titulado «Divertirse hasta morir». Es un resumen de lo que pienso hace mucho tiempo sobre la sociedad del ocio y del entretenimiento. Desde la educación mediática y artística, algunos, nos situamos en la teoría crítica, y autores como Giroux, Mattelart o, en este caso, Neil Postman, están muy presentes en la denuncia de la manipulación. Básicamente, no hacen falta dictaduras, ya que la tiranía es la de la sociedad del espectáculo. Nadie se libra, así que estemos atentos y atentas. El artículo puede consultarse aquí en la versión web de ideal, descargarse en este enlace en jpg o leerse completo en el texto que copio a continuación, para mayor comodidad.

Marfil-Carmona (2026, 16 de mayo). Publidado en Ideal, p. 21
Marfil-Carmona (2026, 16 de mayo). Publicado en Ideal, p. 21

Divertirse hasta morir

La alienación de la sociedad del ocio

Rafael Marfil Carmona

Hay una exigencia diaria que está acabando con nuestra salud, y no es otra que la necesidad de diversión, de hacer planes, de esa palabra tan de moda que es “disfrutar”. El autor de teoría crítica Neil Postman escribió, desde finales de la década de los setenta del pasado siglo, una serie de trabajos denunciando nuestro adormecimiento, la manipulación de la ciudadanía a través de la exigencia de una continua búsqueda de diversión, de entretenimiento. Es la manipulación de las masas ya denunciada y atisbada, brillantemente, por Ortega y Gasset, y dibujada en la obra mítica de Huxley Un mundo feliz.

Pasarlo bien y encontrar momentos de gozo se ha convertido en una estresante obligación, en una respuesta conductual a pautas guiadas de consumo, donde la estética personal, la seducción sexual, los viajes, las fiestas, las excursiones a la naturaleza y cualquier tipo de evento son condición obligada para la dignidad. Si no respondes a esa agenda pautada, que confunde ocio con cultura, y que oprime tu tiempo, puedes convertirte en un paria, en un peligroso outsider.  El sistema ha planificado tu existencia, sin permitirte unas vacaciones en blanco, obligándote a entrar en esos horteras territorios de la gentrificación turística. El mercado te espera a la vuelta de cualquier esquina porque, siempre, y eso no falla, hay alguien que te está vendiendo algo para que seas feliz, desde un complejo vitamínico hasta una equipación de montañero. Y el trabajo, que tiene que ver con integrarte en una empresa, en una institución pública, en un proyecto colectivo, es un triste medio para el inalcanzable fin de la continua felicidad hedonista.

Por eso, Postman, inocente, escribió un libro titulado Divertirse hasta morir, inspirado, qué paradoja, por el Barrio sésamo norteamericano, atisbando que el control social no vendría por las dictaduras, sino por el entontecimiento y la reducción de la capacidad crítica de las mayorías. Se inauguraba la era del espectáculo y del Show Business. Nos iban a matar, pero de risa. Y no se equivocaba, ya que hoy día votamos a nuestros propios narcisistas, pedimos que tomen decisiones por nosotros y suplicamos tiempos para nuestra incesante búsqueda de ratos de ocio. Además, creemos que es nuestro sello, que es una expresión de personalidad y no el resultado del control de nuestra mente. En el otro lado de esa triste realidad, una vida mucho más agónica de quien no llega a fin de mes, de quien emigra para salvar la vida, de quien es maltratado o de quien apenas si tiene algún momento libre para hacer la compra de la semana. Con esa doble medida, seguimos funcionando. Una sociedad falsamente disfrutona, que ha convertido la profunda idea del carpe diem, esa esencia vital de vivir cada momento, en la banalización del consumo. Gente tan comprometida y solidaria que padece ansiedad si le quitan el merendero y las gafas de sol de cada domingo. Millones de personas que salen “de fiesta” para celebrar que no tienen nada que celebrar. Otros, agazapados, con algo de vergüenza, anhelan una sociedad más seria, la construcción de un futuro, la necesidad de abordar el presente. Un proyecto colectivo, una cultura de sano esfuerzo. Lamentablemente, debo finalizar este artículo, porque apremia elegir restaurante para mañana e ir reservando algún vuelo a un lugar exótico para las vacaciones. Si no, cómo sobrellevar el tiempo libre en ese tenebroso miedo al horror vacui, al vacío existencial.

Para citar este post: Marfil-Carmona, R. (2026, 17 de mayo). Divertirse hasta morir. Artículo publicado en Ideal [Entrada en un blog]. Imaginado. https://blogs.ugr.es/rafaelmarfilcarmona/divertirse-hasta-morir
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Publicado en: Artículos, Críticas prensa, Educación Mediática, Opinión y análisis, Reseñas Etiquetado como: Artículos prensa, Neil Postman, Opinión, Pensamiento

Antonio Gramsci: historia y pensamiento con la perspectiva del tiempo

05/03/2023 por Rafael Marfil-Carmona Deja un comentario

Asistir a una conferencia es el modo de conocer, de aprender, que es lo que yo hago, fundamentalmente, en la Universidad. A veces, incluso, también enseño alguna cosa, que no es sino compartir lo que voy asimilando y comprendiendo a lo largo de los años. Quizá es lo que intento también en este blog. En ese proceso de aprendizaje, se puede ir más allá de la lectura en solitario, aunque las diferentes vías de enriquecimiento intelectual y personal deben ser compatibles. En este caso, lo he hecho acompañado de muchos estudiantes y personas interesadas en el asunto de la charla, en una sala llena, que lleva el nombre de Federico García Lorca, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada, un lugar que me sigue pareciendo un santuario de la idea y de la palabra.

Cartel de la conferencia de Giaime Pala sobre la figura de Antonio Gramsci. Ciclo permanente de Teoría y Crítica de la Sociedad. Facultad de Filosofía y Letras de Granada. 2 de marzo de 2023. Foto: R. Marfil.

Es una facultad histórica, en la que duelen mucho algunas ausencias a estas alturas del combate vital e intelectual. Un oasis, como también lo es La Madraza, el Centro de Cultura Contemporánea de UGR, cuyas conferencias también suelen llenarse, lo que es un indicador del interés por las cuestiones realmente relevantes. Como muestran las imágenes de esta conferencia, sorprende gratamente el interés por la figura de Antonio Gramsci, fundador y secretario del Partido Comunista italiano, teórico marxista de referencia, que fue encarcelado por Mussolini en la década de los años 20. Al calor de la reciente revolución soviética, vivió una época que mezclaba inocencia y crueldad, la mayor luz y oscuridad desde la que se explicarían aspectos clave en torno a cómo ha llegado hasta nuestros días la vieja Europa.

En la Facultad de Filosofía y Letras duelen mucho algunas ausencias, a estas alturas del combate vital e intelectual

Conferencia de Giaime Pala sobre la figura de Antonio Gramsci. Facultad de Filosofía y Letras de Granada. Acompañado y presentado por José Luis Moreno Pestaña (vicedecano) y Ana Gallego Cuiñas (decana). 2 de marzo de 2023. Foto: R. Marfil.

En nuestros días, en los que todo parece un eslogan prefabricado, donde los populismos campan a sus anchas por el mundo, es un momento extraordinario para reflexionar sobre nuestro mundo contemporáneo. Seguramente, es la inquietud a la que responde el ciclo permanente de Teoría y Crítica de la Sociedad, organizado por la Facultad de Filosofía y Letras, cuya apertura correspondía a esta conferencia. Explicaron su razón de ser el vicedecano , José Luis Moreno Pestaña, y la decana, Ana María Gallego, en la presentación del ponente.

Para muchas personas, la figura de Gramsci representa un ideario desfasado del siglo XX. Desde mi punto de vista, es un gran acierto volver a su obra, especialmente en unos tiempos en los que la sociedad no parece tener muy claro de dónde viene y, sobre todo, que valores deben dar solidez a su futuro más inmediato. Ya en la tercera década del siglo XXI, el sosiego de la perspectiva histórica permite un análisis algo más desapasionado, incluso imparcial. Eso no quiere decir que no sigamos teniendo nuestras ideas en torno al modelo político y social.

Conferencia de Giaime Pala sobre la figura de Antonio Gramsci. Facultad de Filosofía y Letras de Granada. 2 de marzo de 2023. Foto: R. Marfil.
Conferencia de Giaime Pala sobre la figura de Antonio Gramsci. Facultad de Filosofía y Letras de Granada. Acompañado y presentado por José Luis Moreno Pestaña (vicedecano) y Ana Gallego Cuiñas (decana). 2 de marzo de 2023. Foto: R. Marfil.

En la semblanza de Gramsci, realizada por parte de un experto en su figura, como es el profesor de Historia Contemporánea de la Universitat de Girona, Giaime Pala, se revisaron algunos conceptos de marxismo, como es el paso de la interrelación entre la estructura y la superestructura en la transformación social. Compruebo también, cada vez con más claridad, que no todas las bases de nuestro devenir colectivo están en el siglo XX. De hecho, la comprensión de Marx y, luego, de Gramsci, pasa por la revisión que ambos hicieron del siglo XIX. El fascismo que derrotó y llevó a la prisión de Turi al autor de los 29 cuadernos desde la cárcel, tenía su origen, sin duda, en la profundidad histórica, cultural, económica y social de lo ocurrido en el siglo anterior. También se comprende la revolución bolchevique desde esa perspectiva, así como los frenos del marxismo revolucionario en otros países europeos, ese parón de la verdadera internacional, de la imposible revolución permanente. Un obstáculo del internacionalismo socialista que disgustó a Trotsky y que quiso asimilar Stalin desde su sádico pragmatismo. En el siglo anterior debe comprenderse la revolución de 1848; antes incluso, la revolución francesa; la influencia de la Casa de Saboya en Italia; el cambio industrial; la modernidad capitalista, así como la esencia de la política liberal, régimen destinado a hundirse, según Gramsci.

Gramsci reflexionó sobre la derrota desde su celda, analizando su tiempo y distanciándose de la revolución bolchevique

Lo que me apasiona de estas conferencias, del trabajo que hacen los historiadores, es que se intenta evitar que todo quede difuminado bajo el estereotipo de una nebulosa simplista, en la que muchas cuestiones complejas corren el riesgo de quedar reducidas a media página de un libro de texto o, peor, a 140 caracteres o un meme. Aprendo, por tanto, que comprenderé el siglo XX cuando asimile lo ocurrido y consolidado culturalmente décadas atrás, seguramente siglos atrás. Se debe entender, según el conferenciante, por qué la Gran Guerra “insertó a las masas en la realidad social”. Los cinco millones de soldados ya siempre querrían tener voz, lo que se unía al valor del movimiento socialista en aquel momento. Es la conexión entre la realidad militar y política. El éxito de Mussolini tiene que ver con el hundimiento del sistema liberal italiano, que Gramsci, con el suministro de documentación para trabajar en prisión, intentó diseccionar en un trabajo que hay llegado hasta nuestros días.

Es momento de valorar el legado intelectual sin partidismos, con la perspectiva del tiempo y de todo lo que hoy sabemos

Además, Gramsci intentó ver su época con perspectiva, con distancia emocional, a pesar del contexto de odio del que él fue una víctima. “Debo evitar el odio si quiero juzgar al enemigo”, lo resumía Giaime Pala, que afirmaba que a Gramsci le salió muy bien ese distanciamiento. Reconoció, por ejemplo, la inteligencia y eficacia de Mussolini, por ser capaz de resolver algunas contradicciones de la vieja clase dirigente liberal, ofreciendo una solución a la burguesía. Destacó el vínculo de la conexión entre política y economía, algo que hoy es evidente, pero que en esa época no todo el mundo tenía tan claro.

Desconocedor del detalle, y con la lectura de algunos de su antología pendiente, en un libro publicado por Akal, con textos tradudicos y seleccionados por Manuel Sacristán, al escuchar la conferencia he podido imaginar un hombre de baja estatura, con una salud delicada, que leía en inglés y francés, puede que algo en alemán, atento a las descripciones del conferenciante. Me preguntaba qué balance haría el marxista italiano del gran fracaso de ese modelo revolucionario hoy día, pero del supuesto éxito de la democracia en algunos países del mundo, si fuera conocedor de este extraño devenir del futuro en el que vivimos. En el debate, posterior a la charla, se valoró el legado ideológico e intelectual de la figura de Gramsci, pero se llegó incluso al detalle biográfico de su acceso a libros y fuentes para escribir su obra en la cárcel. Gramsci era, en cierta forma, el hombre en busca de sentido que describió magistralmente Viktor Frankl en una situación parecida. Se cuestionó la figura del intelectual “orgánico”, el líder que siempre es necesario, y el profesor Pala supo atender cuestiones complejas. Llamó la atención, por ejemplo, sobre la idea del deber que, según Gramsci, tenía el partido comunista, que no era otro sino eliminar la distinción entre dirigentes y dirigidos. Para tomar buena nota en el análisis de la actualidad. Igual a alguno, o alguna, hay que quitarle el carnet de marxista.

Durante la semblanza realizada, profundizando en su obra y en su legado, se destacó el sentido de la historia y su importancia, en la obra de Gramsci, así como su visión sistémica, en el que las partes conforman un todo a percibir en el devenir revolucionario, que seguía viendo con optimismo, a pesar de reconocer la derrota. La clave, los clases subalternas, las personas dependientes, como sujetos y protagonistas de la historia. La subalteridad política era más determinante que la pobreza o dependencia económica. Todo, desde un “sentido común” que era una visión del mundo elemental, fragmentada, desordenada, caótica y, en buena parte, folclórica, una descripción certera de su tiempo.

Gramsci es más citado que leído, según Giaime Pala. Siempre quedó bien citarlo en la intelectualidad marxista

Y una última cuestión, que me llamó especialmente la atención. Giaime Pala aseguraba que, en realidad, Gramsci es más citado que leído. Su perfil biográfico, su obra y el vocabulario que empleaba, su capacidad para sintetizar mensajes, lo convirtieron en una figura intelectualmente seductora, de moda permanente en los posicionamientos marxistas hasta nuestros días. Sus citas quedaban mejor que las de Lenin. Sin embargo, según el profesor de la Universitat de Girona, si se estudiara su obra en profundidad, no se banalizaría tanto su pensamiento. Aplico personalmente el consejo, con el reto de leer su obra con mucha más amplitud y atención. Creo que no fui el único en la sala que se hizo ese propósito. La Universidad, además de todo lo que hoy día quiere ser, debe seguir estimulando ese impulso por estudiar y profundizar en el conocimiento. Ciclos como éste representan un ejemplo de esa línea. Y, para quien pueda pensar en partidismos, que no se equivoque, me interesa también comprender la esencia y la razón de ser del fascismo. Me mueve la voluntad de aprender y comprender el mundo. Seguramente, como a la persona que haya leído hasta el final esta entrada en Imaginado.

Cartel conferencia Gramsci. 2 de marzo de 2023. Facultad de Filosofía y Letras Universidad de Granada. Ciclo Teoría y Crítica de la Sociedad. Impartida por Giaime Pala, profesor de la Universitad de Girona
Conferencia de Giaime Pala sobre la figura de Antonio Gramsci. Facultad de Filosofía y Letras de Granada. Acompañado y presentado por José Luis Moreno Pestaña (vicedecano) y Ana Gallego Cuiñas (decana). 2 de marzo de 2023. Foto: R. Marfil.
Conferencia de Giaime Pala sobre la figura de Antonio Gramsci. Facultad de Filosofía y Letras de Granada. 2 de marzo de 2023. Foto: R. Marfil.
Conferencia de Giaime Pala sobre la figura de Antonio Gramsci. Facultad de Filosofía y Letras de Granada. 2 de marzo de 2023. Foto: R. Marfil.
Conferencia de Giaime Pala sobre la figura de Antonio Gramsci. Facultad de Filosofía y Letras de Granada. Acompañado y presentado por José Luis Moreno Pestaña (vicedecano) y Ana Gallego Cuiñas (decana). 2 de marzo de 2023. Foto: R. Marfil.
Conferencia de Giaime Pala sobre la figura de Antonio Gramsci. Facultad de Filosofía y Letras de Granada. En la foto, José Luis Moreno Pestaña (vicedecano). 2 de marzo de 2023. Foto: R. Marfil.
Para citar este post: Marfil-Carmona, R. (2023, 5 de marzo). Antonio Gramsci: historia y pensamiento con la perspectiva del tiempo [Entrada en un blog]. Imaginado. https://blogs.ugr.es/rafaelmarfilcarmona/2023/03/05/antonio-gramsci-historia-y-pensamiento-con-la-perspectiva-del-tiempo
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Clara Campoamor, un ejemplo de luz en la oscuridad

17/01/2023 por Rafael Marfil-Carmona Deja un comentario

Revisando la historia, casi a hurtadillas, con la sensación de que uno hace algo prohibido, he conseguido leer este número de la colección «Grandes mujeres» de National Geographic, en su segunda edición. Es el monográfico titulado «Clara Campoamor. La lucha por los derechos de la mujer«, en una serie de coleccionables que, sin mucha previsión, voy encontrando en el kiosco de Pablo o de Paco, en Recogidas o en el Zaidín, de Granada, que es donde últimamente descubro joyas como ésta, y no deja de sorprenderme cómo el sector editorial sigue apostando por una calidad y un nivel intelectual que, por contraste, mucha gente parece despreciar. Ojalá que no sea así y que estas iniciativas sigan siendo rentables, como lo son los especiales de filósofos o de historia de esta editorial, con los que tanto estoy aprendiendo. Y digo que su lectura es casi algo prohibido porque, por desgracia, la actividad universitaria, al menos la mía, se sustenta con reuniones que no conducen a ninguna parte, con acciones burocráticas que no acierto a comprender, con tutorías que muestran, en gran parte de los casos, el reflejo de un sistema donde lo intelectual ha dado un gran paso atrás, en beneficio de la consolidación de una gran telaraña administrativa. Un consumo de tiempo que te atrapa. Y son pocos, la verdad, los momentos en los que tengo la sensación de aprender o enseñar algo en la actividad profesional que se me exige. En resumen, se me espera para otras cuestiones, que van desde validar facturas hasta rellenar pliegos, pero no para hablar de los contenidos tan interesantes como éste sobre el que hoy escribo, aunque no trate directamente sobre educación artística o mediática. Es verdad, sin embargo, en determinadas ocasiones de esa vida universitaria hay momentos que te reconcilian con el sentido de la actividad académica, pero de esas luces y sobras hablaré otro día.

Ahora comprendo la importancia de la historia

Recuerdo que el presidente de la extinta caja de ahorros, CajaGranada, donde pude trabajar muchos años y aprender tantas cosas, también buenas y malas, Antonio Claret García, sentía pasión por la historia. Y, como de eso hace ya más de una década, él y yo estábamos en momentos diferentes. Yo todavía no comprendía el valor de la historia y sentía mucha más pasión por la semiótica de lo contemporáneo o el análisis de la cultura digital, al calor de las modas universitarias en Ciencias Sociales. De esa época, como una aportación a la ciudad de Granada, quedó el proyecto del Centro Cultural Memoria de Andalucía, con un museo interactivo que se centraba, precisamente, en la historia. Con el tiempo, voy comprendiendo su sentir, sus inquietudes. Ahora, algo tarde, empatizo con él. El tiempo va haciendo que asimile cómo, a medida que vamos comprendiendo el mundo, nos interrogamos acerca de cómo hemos llegado hasta aquí. Nuestro origen nos empieza a apasionar. Y, por ello, me siento cada vez más en deuda con las personas que fueron pioneras en los avances sociales y en la lucha por cuestiones básicas de igualdad y dignidad, como fue el caso de Clara Campoamor, entre otras muchas mujeres que trabajaron para esa transformación, cuyo recuerdo fue segado por la dictadura. Hoy, son muchos los colectivos o agrupaciones que le han rendido homenaje, y alguno lleva su nombre. El más próximo, para mí, en la localidad de La Zubia, en Granada. El busto de Clara Campoamor está en un sitio destacado del Congreso de los Diputados, en el acceso al hemiciclo (creo que hasta 2007 en un sótano). El valor del trabajo de esta abogada, feminista y abanderada de un sentido común en tiempos de barbarie, no es ningún descubrimiento. Sin embargo, en su lectura cruzan mi mente algunas sensaciones que, al comprobar su devenir biográfico, nunca hubiera imaginado. Son instantes fugaces de su trayectoria, momentos en los que, a lo largo de la lectura, no puedo evitar pensar qué estarían haciendo mis abuelos ese mismo día, en la España de la década de los 20 o los 30, en los años del exilio.

Portada Clara Campoamor National Geographic (2020). 2ª ed.

Lo primero que uno piensa es en la valentía, en el arrojo que hay que tener para ir contracorriente, porque la inercia era exigir a una mujer que se estableciera, mental y físicamente, en el rol que la sociedad tenía preparado para ella, como madre de familia dedicada a sus labores. Impresiona pensar que, desde las propias izquierdas republicanas, el rechazo a los derechos de la mujer estaba presente, por más que queramos idealizar el republicanismo desde la lejanía. También, cómo no, da mucho que pensar el famoso debate parlamentario con la socialista Victoria Kent, otra pionera (ojo, no del PSOE, sino del Partido Republicano Radical Socialista, que se fusionaría en el 34 con el Radical Demócrata). El PSOE, me atrevería a decir, era esos años más radical, por la influencia de Largo Caballero, que los que llevaban el propósito de la radicalidad en su denominación, lo que nos indica que eran tiempos en los que la moderación no estaba tan valorada. Campoamor defendió y consiguió que las mujeres tuvieran derecho al voto, aunque se cumplieron los peores augurios de Kent: ese voto femenino, tal y como se había advertido, posiblemente favoreció a la derecha, por influencia de la Iglesia y de la escasa preparación de la población femenina. Me recuerda, esa polémica en la que Kent llevó razón, a corto plazo (después, en el 36, ya sabemos, ganó el Frente Popular), la lectura de otro libro que quedó a mitad, también por los azares laborales: «Victoria Kent. De Madrid a Nueva York» (Ed. Los cuatro vientos, 2018). Tal y como se afirma en el libro de National Geographic, como resolución de aquella polémica: «Si en 1933 las españolas habían sido consideradas las grandes ‘asesinas’ de la República, supuestas responsables de la victoria conservadora, nadie parecía percatarse de que los resultados del Frente Popular enmendaban aquella acusación falaz» (p. 95).

Portada de una seleccion de textos de VIctoria Kent, publicada por la editorial Los cuatro vientos (2018). Diseño: Equipo Renacimiento.

No se comprende nada sin tener en cuenta el legado de Concepción Arenal y la suma de diversos nombres propios, hoy más o menos conocidos, como María Lejárraga, Concha Espina, Emilia Pardo Bazán, María de Maeztu, Margarita Nelken, Carmen de Burgos, Benita Asas Manterola, Paulina Luisi, María Cambrils, María Telo o Rosario de Acuña, se convierten en un listado para comprender cómo la valentía y la lucha por la igualdad y la justicia fueron posibles en una España tan convulsa y, me atrevo a decir, tan inocentemente despiadada y confundida. Tanto, que el libro que Clara Campoamor dedicó a criticar la desorganización republicana en las primeras semanas del golpe de estado del 36, fue retirado por la propia autora, reconociendo que podía ser un arma para los insurrectos. Me impresiona, de esta biografía, la determinación para estudiar Derecho ya con cierta edad para la época, algo que me afecta especialmente, ya que siempre siento que voy tarde para acometer los estudios pendientes. Esa voluntad le llevó al prestigio como abogada y a ser parlamentaria a los cuarenta años, quedándose fuera de circuito en la siguiente remesa, precisamente en la del Frente Popular. Ni cambiando de partido (de Acción Republicana al Partido Radical) consiguió ser diputada por segunda vez, sintiendo la presión de un establishment profundamente machista, además de la común reacción negativa ante el talento, el éxito y el prestigio, algo común también en nuestros días.

Se aprende de su moderación en el grito radical de igualdad, de su radicalismo en un ambiente sórdido, donde se inventaba el fascismo

Impresiona, también, que tuviera que emplear su capacidad argumental para luchar contra las afirmaciones de personalidades como Gregorio Marañón y el gran José Ortega y Gasset, que veían lógica la limitación de la proyección pública y social de la mujer. Se enfrentó, en un caso, al también abogado entonces Niceto Alcalá-Zamora, en el que se dirimía el reconocimiento de paternidad de su cliente. Las leyes permitían el divorcio medio siglo antes de que volviera a ser posible. Algún tiempo después, visitaría al ex-presidente en su exilio común americano, lamentándose ambos de la democracia perdida. Y es ahí, en esos viajes del exilio, donde sufro, más que aprender. Su viaje a Suiza, su marcha a Argentina, sus viajes fugaces a España para sondear su vuelta, imposible por su pasado masónico, la pérdida de su madre, su vuelta a Suiza y la enorme añoranza de su país, que me vuelve a hacer pensar en los que sí se quedaron, haciendo más o menos desde dentro, resistiendo, sobreviviendo, que no era poco. Su moderación en el grito radical de igualdad, su radicalismo en un ambiente sórdido, donde se inventaba el fascismo. Su pensamiento, su entusiasmo, su acción social, su profunda tristeza por España. En la lectura de este especial, me impresionan los intentos deel dictador Primo de Rivera por aprovechar su figura y popularidad, así como la enorme sorpresa por el abandono de los aliados y la simpatía de Estados Unidos por Franco tras la Segunda Guerra Mundial, noticias seguidas por Campoamor desde una dolorosa lejanía. Además, la nueva sombra de la dictadura argentina. Todos estos azares, para ser conectados en la interpretación de la historia, solo me llevan al entusiasmo por conocer más, y a la procupación por el hecho de que, sin comprender en España los siglos XIX y XX, es normal que las nuevas generaciones no entiendan absolutamente nada.

Y, en todo eso, siempre hay un detalle que se me clava en la mente, como es su mesa de escritorio, que descubro que siempre conservó. ¿Cómo trasladó esa pesada mesa? ¿Cómo se articulaba eso en aquel tiempo? ¿Cómo salvaba su escritorio mientras, en el primer barco que tomó vía a Italia, los fascistas hicieron que la interrogaran en Génova? ¿Cómo sería la tensión de ser identificada y denunciada en aquel verano del 36? ¿Qué esperanza tendrían los exiliados, las exiliadas, meses después, años después, décadas después? ¿Cómo se iba apagando la esperanza desde el exilio? Mucho antes de eso, ¿cómo sería aquel momento en el que, con la vida por delante, celebraba su licenciatura en Derecho con una sesión de fotos? Emociona ver en las imágenes ese peinado, tan parecido al de mi abuela materna, tan de moda en una época. Quizá leer su biografía, aprender sobre nuestra historia, es volver a tener presente su expresión del compromiso, del amor en su intimidad, con quien le acompañó durante décadas, de su firme sentido de la responsabilidad, imaginando su liderazgo y oratoria, sus sueños durante el fatídico siglo XX. Murió, sin volver a vivir a España, justo el año en el que yo nací, en 1972. La ficción audiovisual nos ha dejado un guiño y un homenaje en la serie El ministerio del tiempo, en el que una joven de otras generaciones le agradecía la lucha por los derechos de la mujer. Su legado, posiblemente, es eso y mucho más. A lo mejor este post no es más que un pequeño homenaje.

Clara Campoamor. Imagen recuperada de https://bit.ly/3kalPzA
Ejerciendo como abogada. Fuente: Archivo Santos Yubero. Imagen recuperada de https://bit.ly/3w3Z5nN
Discurso de Clara Campoamor en San Sebastián. Imagen recuperada de https://bit.ly/3ZGkr8k
Bereciartu y Sánchez Bergara Clara Campoamor. Editorial Alba. https://www.albaeditorial.es/infantil/pequena-grande/pequenagrande-clara-campoamor/

La última portada es, entre otras muchas publicaciones, otra de las lecturas pendientes, junto a su propia obra. Me detengo, finalmente, a significar algunas citas de este trabajo, redactado por Carme Mayans y Àlex Sala, dirigido por Josep María Casals y editado por José Enrique Ruiz-Domènec, según figura en el staff de este especial dedicado a grandes mujeres:

«No fue Clara una mujer complaciente o cobarde, no se atuvo a convenciones que no respondieran a sus firmes valores en defensa de la libertad, la justicia y la igualdad» (p. 4) / «… su creencia en la capacidad individual para la mejora de la propia vida es tan poderosa como su convicción de que el Estado y la política sirven para garantizar la igualdad de derechos y la justicia social, convicción a la que sumaba us creencia europeísta e internacionalista…» (p. 7) / «Reformista antes que revolucionaria. Campoamor fue demócrata radical en un tiempo en el que el fascismo arrasó Europa» (p. 7) / (De sus propios discursos) «Toda mujer, por el hecho de producirse con acierto en terrenos que en otro tiempo le fuera vedado el acceso, revoluciona, transforma la sociedad: es feminista» (p. 59) / «Desde la lejana Revoución de 1868 hasta su exilio mediaban muchas conquistas, pero también mucho dolor: Clara no soportaba intersarse por las noticias de España porque la postración a la que había vuelto su condición social y jurídica de las mujeres le hacía sentirse, entonces, ceniza» (p. 112).

Referencia del libro: Clara Campoamor. La lucha por los derechos de la Mujer. National Geographic Historia. 2020, 2ª ed.

Para citar este post: Marfil-Carmona, R. (2023, 17 de enero). Clara Campoamor, un ejemplo de luz en la oscuridad  [Entrada en un blog]. Imaginado.  https://blogs.ugr.es/rafaelmarfilcarmona/2023/01/17/clara-campoamor
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Publicado en: Historia, Libros, Opinión y análisis, Reseñas Etiquetado como: Clara Campoamor, Guerra Civil, Historia, Libros, Pensamiento, Segunda República

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Profesor de la Universidad de Granada Información del autor

Descripción del blog

IMAGINADO es un blog centrado, inicialmente, en el análisis de la imagen y en la enseñanza de las artes visuales y audiovisuales. Sin embargo, da cabida a otros contenidos interdisciplinares que son de mi interés, como el pensamiento, la comunicación, la música o la historia. Presto una atención especial, habitualmente, a aspectos educomunicativos de la cultura visual y digital. Se trata, en resumen, de un espacio para la reflexión sobre múltiples temas, dentro y fuera de lo académico, en un entorno cambiante, complejo y diverso.

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