Esto es una reseña previa de un libro, magnífico, pero también es un homenaje a un compañero, JJG, Juan Jesús García, del que he aprendido muchas cosas en el día a día de la crítica de conciertos. Compré su libro y, con previsión, me lo dejó dedicado en mi librería, Babel. Yo pensaba que era eso, una narración de las bandas de pop y rock de las últimas décadas, unas reflexiones, algunas fotos, en fin, lo que puede dar tiempo a este crítico musical de Ideal que, a veces, cubre hasta tres bolos al día. Sin embargo, cuando recogí mi ejemplar, comprobando que pesaba varios kilos, me di cuenta de que estábamos ante un trabajo de una profusa, detallada y extraordinaria documentación. No pude asistir a alguna presentación y debate previos, en torno a esta temática, pero sí estuve, el pasado miércoles, 13 de mayo, en la mesa redonda moderada por JJG en la Biblioteca de Andalucía, otro de los lugares para la cultura que no se nos debe olvidar, donde hemos visto tanto buen cine hace tiempo y, en mis caso, me he perdido secretamente a estudiar y leer la prensa más de una mañana.


JJG estuvo acompañado por Popi González, de Los Ángeles; Eduardo Cruz, de la banda de los Hermanos Cruz y Juan Trova, buen amigo, cantautor y director del Centro Lucini, además de compañero de UGR. La mesa fue bien interesante, llevándonos a un permanente viaje en el tiempo, pero sin dejar de comentar y analizar la realidad musical de la Granada del siglo XXI. Lo que pensé, inicialmente, iba a ser un resumen o comentario del libro, se convirtió en todo un recorrido de lo que hemos sido en las orquestas de baile, pop, rock y, como diría J., otras hierbas. Me permito, por tanto, en este post, hablar tanto del libro como de algunas ideas interesante ese balance de la música (¿ligera?) en la ciudad.
El vademecum del pop, rock y jazz granadino
En coautoría con Jokin Martín, músico y diseñador fallecido hace dos años, esta publicación prologada por Antonio Muñoz Molina y Jesús Ordovás, con epílogo de Eduardo Tebar, es de verdad un regalo perfecto para los que, como me pasa a mí, son nostálgicos incluso de lo que no han vivido. Hay que valorar el trabajo de diseño que finalizó Aurora Pulido. Titulado Zapatos de piel de caimán. Historias de música y músicos en Granada 1957-2000 Vol 1, promete una segunda parte, ya en el siglo XXI, que ojalá llegue pronto. El título, hay que explicarlo, responde a la costumbre humorística de Juaje de crear metáforas visuales con ironía. Es su habitual modo de situarnos en un contexto de forma quirúrgica y visual. Puede que me equivoque, ya que solo he hojeado el libro, pero seguro que esa esencia está.


La primera sorpresa es, tal y como pudimos comentar en esa mesa redonda, el esfuerzo documental durante décadas de mi compañero JJG, que no ha aportado datos o imágenes que se puedan encontrar en Internet, sino que es una obsesiva recopilación de datos, programas, folletos, carteles y todo tipo de materiales que, según el propio autor, habían convertido su hogar en casa-museo, y que serán donados para el disfrute público en breve. Yo desconocía ese previsor, hábil e inteligente síndrome de diógenes de Juan Jesús, como él mismo reconoce, pero el resultado, en un primer vistazo, es toda una referencia para los que quieran adentrarse en lo que fue la vida musical de Granada desde finales de los años cincuenta hasta final de siglo. Además, y esto es solo una reseña antes de leerlo en profundidad, los textos no solo son descriptivos, sino que plantean una línea de continuidad en la evolución de la música en la cuidad. Este trabajo, que es digno de elogio solo por la calidad documental y el registro de tantas cuestiones que Internet no asegura que se guarden, merece una detenida reseña. Desde ya, es un material de estudio para la historia y las ciencias de la música. Me preguntaba, con la decana de Bellas Artes, Elizaberta López, quién sería capaz de hacer algo así con la tradición expositiva y las artes visuales en la ciudad. Ahí queda la idea.
Quién es el autor
No fui el único en la sala que agradeció su faceta de maestro en el ámbito de la crítica. Yo apenas si llego a cubrir dos o tres festivales al año, además de algún concierto suelto, pero JJG ha sabido recibir a los que hemos ido llegando nuevos, dialogando, comentando a la salida del concierto, compartiendo la novedad de un angular soviético comprado a muy buen precio, valorando juntos la idoneidad de la serie Z de Nikon, recordando conciertos míticos, pensando en voz alta, intentando sacar una sonrisa. No se nos olvide que es psicólogo y ha ejercido durante mucho tiempo, por lo que es alguien que escucha, lo que se valora especialmente en estos tiempos. La enseñanza del oficio del periodismo musical hay que agradecerla, sinceramente. Lo he visto atravesando la provincia para publicar casi un breve, además de sobrellevar el tiempo y las vicisitudes con una maleta trolley o rodilleras para hacer fotos bajo el escenario. Lo que se dice luchar y, desde ahí, valórese este inmenso libro.

Sabios de aquella música
Me perdí una presentación previa de esta publicación, en la que participó el autor de uno de los libros más interesantes del género, mi amigo Fernando Díaz de la Guardia, al que admiro por sus dotes para la comunicación, así como la superación de las vicisitudes de la vida, y con el que comparto la religión del Granada Club de Fútbol, y que nos sorprendió con la magnífica historia de Los Ángeles, una leyenda del pop español, otra lectura obligada. Sin embargo, en esta mesa pude disfrutar de un recorrido por lo que ha sido la historia del pop y rock en esta ciudad, con el testimonio de Popi, que ha recogido el legado de Los Ángeles. A él no lo conocía, personalmente, y es recomendable escuchar sus opiniones. Sorprendido por algunos testimonios de éxitos recientes en Cuba, donde se valora mucho a este mítico grupo. También, cantantes como Valen o Miguel Gallardo venían a la memoria (Gallardo Vera, 2026). Este último con una venta de más de diez millones de discos, superando a Miguel Ríos, que por supuesto también fue reconocido como nexo de unión y dinamizador de todo este circuito. Gracias a la sabiduría de Eduardo Cruz, se mencionaron decenas de nombres de orquestas de la época, de baile, como la Veracruz, creo que de Santa Fe o las Amazonas, al hablar del papel de la mujer en estas formaciones, cuyo día a día repasa en un libro suyo reciente (Cruz Rubio, 2025). Y es que Granada exportaba orquestas a nivel internacional. Se recordó la portada rusa (soviética) de un disco de Los Ángeles, además del funcionamiento comercial de una época en la que grupos como Los Mustang o los Brincos triunfaban, en algunos casos con versiones de música anglosajona. Vimos portadas de lo que fue la revista Mundo joven y se analizó la situación actual y la herencia de toda esa trayectoria.

Una reflexión final
Todo esto es la antesala de una lectura completa del libro, que habla también de jazz y de otros géneros, pero hay una idea en la que estoy de acuerdo con Juan Trova, al margen de esta publicación. La tradición de poesía y cantautores de la ciudad no debe olvidarse en ningún momento, por lo que cuidado con la consideración limitadora de Granada como la ciudad del rock, no sea que creemos un ángulo muerto en la historia de la música de esta ciudad. Ahora que la Tertulia se reinventa, ese templo en Granada donde hasta ayer mismo se ha venido escuchando poesía y canción de autor, nos esforzaremos en hacer una historia justa de la creación cultural y musical en esta ciudad. Yo, sinceramente, agradecido de aprender tanto con gente a la que admiro. Seguimos.


Referencias bibliográficas (no están todas las que son…)
Cruz Rubio, E. (2025). Al coche, que nos vamos. Día a día de una orquesta de baile. Visión natural.
Díaz de la Guardia, F. (2006). Los ángeles. Una leyenda del pop español. Rama Lama Music.
García, JJ. y Martín J. (2025). Zapatos con piel de caimán. Historias de música y músicos en Granada 1957-2000. Vol1. Lola libros.
Gallardo Vera, J. (2026). Miguel Gallardo, un músico romántico. Círculo Rojo.



































