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Archivo de 6 octubre, 2025

El Amanecer en Luceros. Darío Puyana Barrajón

6 octubre, 2025 por marivimf 1 comentario

La bienvenida al vivero

 

Tras finalizar mi primera etapa de iniciación con la entidad, he podido observar y analizar su funcionamiento interno, así como participar en diversas acciones desarrolladas en la institución.

En primer lugar, el día de mi llegada no se encontraba presente la coordinadora de voluntariado internacional, hecho que nadie me notificó. Ante esta situación, en lugar de contar con una persona encargada de guiarme por el recinto y presentarme a los compañeros, me encontré con una llegada confusa y sin indicaciones, en la que tuve que orientarme por iniciativa propia. Posteriormente, esta situación fue hablada y aclarada, recibiendo las respectivas disculpas por parte de la institución.

Durante las primeras semanas pude constatar que la planificación y organización no han sido del todo adecuadas. En función de la persona con la que se trabaje, la implicación, las responsabilidades y las tareas asignadas varían de forma considerable. En este sentido, me gustaría destacar el valor de la figura de la coordinación internacional, que en todo momento se ha mostrado atenta y pendiente de los voluntarios. Sin embargo, de manera objetiva, considero que la falta de comunicación y de estructura interna afecta notablemente a su labor y, en consecuencia, influye directamente en la experiencia del voluntariado. En ocasiones, uno siente que no sabe qué hacer o que todo puede cambiar repentinamente, sin apenas explicación. Todo ello, sin entrar a valorar el ambiente de trabajo, del cual también se podrían comentar diversas cuestiones que no pertenecen a una ética de compañerismo y profesionalidad, pero, creo que ese debate puede tenerse en otro momento.

Por estas razones, y con el apoyo de otros voluntarios, decidí proponer un proyecto que pudiéramos desarrollar con mayor continuidad y coherencia, y en el que realmente me sintiera a gusto dentro de la fundación: un proyecto vinculado a la construcción y la naturaleza. La iniciativa fue muy bien recibida, pues plantea un enfoque desde lo local hacia lo local, priorizando el desarrollo personal de los niños y niñas, y alejándose de la idea, bastante arraigada en el espacio, de que las personas extranjeras deban asumir tareas que, en su ausencia, quedan vacías.

Gracias a este proyecto, y a la iniciativa personal de algunos compañeros, la situación ha evolucionado favorablemente. Hemos comenzado a planificarnos mejor, a coordinarnos y a mantener una comunicación más clara sobre los aspectos necesarios para llevar a cabo de manera adecuada el trabajo de intervención con menores, tanto en el refuerzo educativo como en los talleres de la tarde, así como en las funciones y tareas del día a día.

Por último, considero muy valiosos estos espacios, como el blog, que nos permiten ser sinceros y autocríticos, a la vez que coherentes con nuestras profesiones y estudios de base. Por ello, agradezco profundamente a la Universidad de Granada la oportunidad de expresarnos y mantener este contacto.

Medio amanecer

En esta segunda mitad del voluntariado internacional mi trabajo se está centrando en el desarrollo del proyecto de construcción y naturaleza planteado hace unas semanas, la realización de un mural colaborativo para una de las oficinas y la ejecución de jornadas pedagógicas con diversas escuelas pertenecientes a Camoapa.

Respecto al proyecto medioambiental, he comprobado de primera mano cómo el proceso para conseguir ciertos recursos ha sido difícil. A pesar de las constantes reuniones y espacios de conversación con las personas responsables de la fundación, la iniciativa de ir y comprar algunos materiales ha recaído en mis compañeros y en mí. Además, viendo el tiempo transcurrido y la falta de algunos materiales necesarios para determinadas acciones, mis compañeros y yo hemos visto la imposibilidad de realizar el proyecto tal y como estaba acordado. Esto no se debe a falta de motivación, compromiso u otros aspectos similares, sino a la falta de apoyo en ciertos materiales por parte de la entidad. Ello, acompañado de respuestas imprecisas y confusas, que me han hecho sentir agotado mentalmente.

Aun así, adaptándome a estas circunstancias sigo valorando el proyecto como algo positivo y transformador en tanto que su enfoque parte de lo local hacia lo local. No obstante, destaco como aspecto negativo el hecho de que este programa se esté trabajando más con las escuelas externas que con los propios niños y niñas del hogar, debido a las dificultades diarias que ya comentaba en la anterior entrega del blog. Luego, la idea de realizar un mural en el espacio de la oficina de la coordinadora ha nacido de forma conjunta entre nuestra coordinadora internacional, su compañera y el equipo de voluntarios que estamos en la entidad. El mural ya lo hemos empezado a elaborar con la ayuda de varios niños y niñas, con el propósito de dibujar algunos elementos propios del país de Nicaragua y dejar en la pared algunos huecos destinados al voluntariado internacional, el apadrinamiento y la cooperación internacional. De este modo, se creará un lugar significativo para las futuras personas que lleguen a trabajar en la fundación.  

Esta actividad me produce bienestar y sirve como espacio de desahogo y desconexión cuando el ritmo de trabajo se vuelve ineficiente o agotador por la cuestión organizativa. Por ello, espero que antes de irme podamos acabar el mural y que sea un recuerdo de aprendizaje y diversión construido con la participación de los más pequeños y pequeñas. Por último, las jornadas y talleres con las escuelas están siendo los momentos más bonitos y satisfactorios de mi labor en la fundación. Ya han venido dos escuelas y se prevé que cada semana se sume una más para seguir desarrollando actividades relacionadas con el medioambiente, la construcción y la educación ambiental. En las dos jornadas llevadas a cabo se han hecho dinámicas de presentación, juegos para evaluar los aprendizajes ambientales previos y talleres de siembras de plantas, elaboración de semilleros con botellas de plástico y pinturas de llantas recicladas. La media de participantes por escuelas ronda los 60 niños y niñas, que van desde los 11 hasta los 14 años. Además, resalto con alegría que gracias a la recepción de estas escuelas me han surgido nuevas oportunidades personales para impartir talleres en las propias comunidades educativas, lo cual me llena de felicidad y entusiasmo.

EL FIN DEL AMANECER

Mi paso por la Fundación Luceros del Amanecer ha sido una experiencia profundamente reveladora. Llegué con ilusión, con la intención de aportar desde mi formación en educación social y cooperación internacional, y me encontré con una realidad mucho más compleja de lo que imaginaba: un sistema de voluntariado que, en muchos casos, reproduce los mismos problemas estructurales que pretende transformar.

Desde el primer momento, la experiencia estuvo marcada por la desorganización y la falta de comunicación. Ni antes ni durante mi llegada existió una estructura clara de acogida o acompañamiento, y pronto comprendí que esa falta de planificación no era un hecho puntual, sino una característica general del funcionamiento institucional. Aparentemente, se ofrecía una gran autonomía, pero en realidad respondía a la ausencia de dirección, objetivos y coordinación.

Durante mi estancia observé que muchas actividades carecían de una base pedagógica o social sólida. Los programas educativos no respondían a las necesidades reales de los menores y el acompañamiento familiar o comunitario se realizaba de forma intermitente, sin seguimiento ni metodología clara. Las carencias estructurales —falta de recursos, de formación, de evaluación— se combinaban con una desmotivación generalizada que convertía un proyecto con potencial transformador en un espacio meramente asistencial.

Uno de los aspectos que más me impactó fue la distancia entre el discurso institucional y la práctica cotidiana. Se habla de educación, acompañamiento y empoderamiento, pero en la realidad cotidiana predominan la improvisación, la falta de escucha y la ausencia de un enfoque socioeducativo. No se promueve la reflexión, la participación ni el desarrollo integral de los niños, niñas y familias, sino que prevalece una lógica de contención: mantener las cosas funcionando sin cuestionar su sentido.

En este contexto, el rol de los voluntarios internacionales se vuelve ambiguo. A menudo se nos presenta como parte esencial del proyecto, pero sin una integración real ni funciones definidas.

Esta falta de claridad puede derivar en frustración, sobre todo para quienes buscan una experiencia de aprendizaje y transformación social genuina. Por otra parte, también observé cómo la figura del voluntario se asocia más con un aporte económico o una experiencia “exótica” que con un compromiso ético o profesional. Este enfoque, que podríamos llamar colonial o paternalista, sigue estando presente en muchos programas de voluntariado internacional, incluso cuando se enmascara bajo discursos solidarios.

El clima laboral tampoco era ajeno a estas tensiones. La falta de autocrítica, la resistencia al cambio y las jerarquías informales generaban un ambiente difícil, que afectaba tanto al personal local como a los voluntarios. Cuestionar ciertas prácticas o proponer mejoras se percibía como una amenaza más que como una oportunidad, lo cual limitaba cualquier posibilidad de aprendizaje institucional.

A pesar de todo, esta experiencia ha sido formativa en un sentido ético y de reafirmación de mis valores y principios como persona. Me ha permitido reflexionar sobre el verdadero sentido del voluntariado y sobre la necesidad de repensar los programas internacionales desde la humanidad, la coherencia y la responsabilidad. El voluntariado no puede reducirse a “vivir una aventura” turística o acumular experiencias personales: debe ser un espacio de encuentro, de aprendizaje mutuo y de acción social transformadora.

Hoy, al mirar atrás, me quedo con la importancia de mantener una mirada crítica y honesta, incluso cuando esa mirada duele. El voluntariado internacional, cuando se realiza sin estructura, sin objetivos claros y sin compromiso con la comunidad, corre el riesgo de reproducir desigualdades en lugar de combatirlas. Pero también puede —si se asume con humildad y autocrítica— ser una oportunidad para construir relaciones más justas, conscientes y humanas.

EL FIN DEL AMANECER

Mi paso por la Fundación Luceros del Amanecer ha sido una experiencia profundamente reveladora. Llegué con ilusión, con la intención de aportar desde mi formación en educación social y cooperación internacional, y me encontré con una realidad mucho más compleja de lo que imaginaba: un sistema de voluntariado que, en muchos casos, reproduce los mismos problemas estructurales que pretende transformar.

Desde el primer momento, la experiencia estuvo marcada por la desorganización y la falta de comunicación. Ni antes ni durante mi llegada existió una estructura clara de acogida o acompañamiento, y pronto comprendí que esa falta de planificación no era un hecho puntual, sino una característica general del funcionamiento institucional. Aparentemente, se ofrecía una gran autonomía, pero en realidad respondía a la ausencia de dirección, objetivos y coordinación.

Durante mi estancia observé que muchas actividades carecían de una base pedagógica o social sólida. Los programas educativos no respondían a las necesidades reales de los menores y el acompañamiento familiar o comunitario se realizaba de forma intermitente, sin seguimiento ni metodología clara. Las carencias estructurales —falta de recursos, de formación, de evaluación— se combinaban con una desmotivación generalizada que convertía un proyecto con potencial transformador en un espacio meramente asistencial.

Uno de los aspectos que más me impactó fue la distancia entre el discurso institucional y la práctica cotidiana. Se habla de educación, acompañamiento y empoderamiento, pero en la realidad cotidiana predominan la improvisación, la falta de escucha y la ausencia de un enfoque socioeducativo. No se promueve la reflexión, la participación ni el desarrollo integral de los niños, niñas y familias, sino que prevalece una lógica de contención: mantener las cosas funcionando sin cuestionar su sentido.

En este contexto, el rol de los voluntarios internacionales se vuelve ambiguo. A menudo se nos presenta como parte esencial del proyecto, pero sin una integración real ni funciones definidas.

Esta falta de claridad puede derivar en frustración, sobre todo para quienes buscan una experiencia de aprendizaje y transformación social genuina. Por otra parte, también observé cómo la figura del voluntario se asocia más con un aporte económico o una experiencia “exótica” que con un compromiso ético o profesional. Este enfoque, que podríamos llamar colonial o paternalista, sigue estando presente en muchos programas de voluntariado internacional, incluso cuando se enmascara bajo discursos solidarios.

El clima laboral tampoco era ajeno a estas tensiones. La falta de autocrítica, la resistencia al cambio y las jerarquías informales generaban un ambiente difícil, que afectaba tanto al personal local como a los voluntarios. Cuestionar ciertas prácticas o proponer mejoras se percibía como una amenaza más que como una oportunidad, lo cual limitaba cualquier posibilidad de aprendizaje institucional.

A pesar de todo, esta experiencia ha sido formativa en un sentido ético y de reafirmación de mis valores y principios como persona. Me ha permitido reflexionar sobre el verdadero sentido del voluntariado y sobre la necesidad de repensar los programas internacionales desde la humanidad, la coherencia y la responsabilidad. El voluntariado no puede reducirse a “vivir una aventura” turística o acumular experiencias personales: debe ser un espacio de encuentro, de aprendizaje mutuo y de acción social transformadora.

Hoy, al mirar atrás, me quedo con la importancia de mantener una mirada crítica y honesta, incluso cuando esa mirada duele. El voluntariado internacional, cuando se realiza sin estructura, sin objetivos claros y sin compromiso con la comunidad, corre el riesgo de reproducir desigualdades en lugar de combatirlas. Pero también puede —si se asume con humildad y autocrítica— ser una oportunidad para construir relaciones más justas, conscientes y humanas.

Publicado en: Nicaragua, Voluntariado internacional Etiquetado como: Agroecología, Derechos de la infancia

Perú en Primera Persona: Mi Experiencia como Voluntario. Carlos Alguacil López

6 octubre, 2025 por marivimf Deja un comentario

Mi llegada a Perú y primeros pasos en el voluntariado

 

Mi llegada a Perú fue una experiencia muy positiva desde el primer momento. La acogida que recibí me permitió sentirme como en casa, algo que sin duda agradezco muchísimo. La adaptación no ha sido complicada gracias al apoyo de compañeros como Cristian, Will, Giovanna o Paola, quienes me han acompañado en cada paso y me han ayudado a integrarme en el día a día de la organización. Además, con el resto de los voluntarios hemos formado una auténtica piña: compartimos no solo trabajo, sino también vivencias, conversaciones y momentos de ocio que hacen que la experiencia sea todavía más enriquecedora.

Estoy participando en dos proyectos muy interesantes: Fondoempleo y Work4Progress, cada uno con dinámicas diferentes, pero ambos con un gran impacto en la vida de los emprendedores locales.

En Fondoempleo, nuestra labor principal ha sido recoger encuestas para seleccionar a los beneficiarios que recibirán formación y tendrán la oportunidad de acceder a un fondo semilla. Este busca impulsar sus negocios y darles una base más sólida para crecer. Me ha parecido una dinámica muy enriquecedora porque se parece mucho a un concurso de ideas de negocio en el que participé en la UGR. La diferencia es que aquí los emprendimientos no se quedan en un concepto o idea, sino que son negocios reales, con historias y familias detrás, que buscan mejorar su calidad de vida a través del trabajo. Hemos visitado sus emprendimientos y conversar directamente con ellos me ha permitido conocer de cerca sus objetivos, dificultades y estrategias. Este contacto humano me ha marcado mucho, porque me recuerda que detrás de cada proyecto hay personas que luchan cada día por salir adelante. Además, el equipo con el que estoy trabajando es extraordinario Mario, Heidi y Kami son profesionales muy comprometidos que me enseñan constantemente y de los que aprendo un montón.

Por otro lado, en Work4Progress estoy desarrollando la parte más vinculada a la informática. Han considerado que mi experiencia podía aportar valor y me han pedido crear una aplicación para el control de costes e ingresos. El objetivo es que los emprendedores tengan una herramienta sencilla y práctica que les ayude a organizar mejor las finanzas de sus negocios, algo fundamental para que puedan tomar decisiones informadas y sostenibles. Para mí, este reto ha sido muy estimulante, porque combina mis conocimientos técnicos con la posibilidad de generar un impacto real en la vida de las personas. Paralelamente, también he asistido a diversas capacitaciones organizadas por el proyecto. Estas sesiones me han permitido abrir la mente, conocer otras realidades y comprender mejor la situación actual de Perú en relación con el emprendimiento, la inclusión y el desarrollo económico local.

Más allá del trabajo, esta experiencia está siendo un verdadero aprendizaje de vida. Cada día me doy cuenta de nuevas cosas: la importancia de la colaboración, el valor del esfuerzo colectivo y lo mucho que se puede lograr cuando las personas se unen con un propósito común. Estoy aprendiendo a mirar el mundo desde otra perspectiva, a valorar las pequeñas cosas y a reconocer la fuerza de las comunidades que luchan por un futuro mejor.

En resumen, mi llegada y primeras semanas en Perú han sido intensas, motivadoras y muy gratificantes. Me siento afortunado de poder vivir esta experiencia, de aprender de tantas personas valiosas y de poner mi granito de arena en proyectos que tienen un impacto real en la vida de los emprendedores. Estoy convencido de que lo que queda por delante será igual de enriquecedor, y espero seguir compartiendo en este espacio mis avances, aprendizajes y reflexiones.

 

 

 

 

 

Continuamos en Perú, con proyectos que avanzan y primeros resultados
Ya estoy super adaptado y, veo cómo los proyectos toman forma. Mantengo la misma sensación de acogida que conté en mi primera entrada: el equipo no solo acompaña, también impulsa. Y con el resto de voluntarios seguimos siendo una piña: trabajamos, conversamos y celebramos cada pequeño avance.
Novedades en Fondoempleo
En Fondoempleo hemos cerrado una etapa importante: ya terminamos las encuestas y empezamos a llamar a las personas seleccionadas que participarán en el programa. La semana que viene arrancan las formaciones en municipalidades como Saylla y Lucre, con contenidos muy prácticos: control de gastos, registro de ingresos y habilidades blandas para fortalecer la gestión del día a día. Me ilusiona especialmente porque siento que estas sesiones serán muy útiles: están diseñadas para necesidades concretas que vimos en campo. Volver a conversar con los emprendedores, ahora con la noticia de su selección, ha sido un recordatorio potente de que detrás de cada negocio hay una historia, un esfuerzo y una familia.


Novedades en Work4Progress
En Work4Progress estoy viviendo mi primer contacto real con el desarrollo tecnológico aplicado al territorio, y me está encantando:
1.
Entrevistas con emprendedores Antes de diseñar o programar nada, quisimos entender de primera mano cómo gestionan su negocio: qué usaban para llevar gastos e ingresos, si es que los llevaban, que les gustaría tener en un aplicativo y qué les gustaría mejorar. Hicimos un formulario para ir recabando información, pero lo que más me sirvió fue las charlas con los emprendedores que daban muchas ideas y cosas a tener en cuenta.
2.
Empezamos a mejorar la aplicación Con esa información, empezamos a construir la app, para que respondiera mejor a sus necesidades. Refinamos pantallas, simplificamos procesos, esto era lo más importante, que fuera simple y fácil de usar para que les fuera útil, y añadimos opciones según los comentarios recibidos.
3.
Generación de la APK y pruebas con usuarios Creamos un archivo instalable (APK), que es como una forma de prueba que se tiene que instalar en los móviles de los usuarios, para poder hacer las primeras pruebas con las personas de la oficina. Es una fase de prueba clave: observamos cómo interactúan con ella, qué entienden fácilmente y qué no tanto. A partir de esas observaciones, mejoramos la experiencia y eliminamos errores.
No todo salió perfecto a la primera —aparecieron pequeños fallos—, pero esa retroalimentación es oro: nos permite afinar la herramienta, simplificar pantallas, mejorar la carga de datos y hacerla más clara y útil para tomar decisiones financieras.
Aprendizajes que se quedan
Más allá de las tareas, cada día confirmo la fuerza del trabajo colaborativo y el impacto de construir soluciones con las personas y no solo para ellas. Escuchar, probar, corregir y volver a probar es un ciclo que, aunque exigente, da resultados muy tangibles.
No todo es trabajo (¡por suerte!). Estoy aprovechando para conocer el lugar: ya visité el Valle Sagrado y el glaciar más grande del mundo, el Quelccaya. Me encanta conversar con la gente, descubrir las historias que hay detrás de cada una y sentir cómo me voy integrando poco a poco. Esta experiencia está siendo muy positiva, tanto en lo profesional como en lo personal.
En resumen, estas semanas han sido de avances: participantes confirmados, formaciones a punto de empezar y una app en manos de usuarios reales. Me siento afortunado por lo aprendido y motivado por lo que viene. Seguiré compartiendo por aquí mis progresos, aprendizajes y reflexiones.

Wasiyki Perú: un hogar para siempre
Han pasado ya dos meses y miro atrás con una mezcla de alegría, nostalgia y gratitud inmensa. No podría haber imaginado una acogida tan cálida ni una experiencia tan completa. Cusco me ha regalado mucho más de lo que traje: me ha ofrecido un hogar lejos del mío, una familia entre los voluntarios y un sinfín de momentos que guardaré siempre.
En Guaman Poma me he sentido cuidado como si fuera uno más de la familia. Cada persona del equipo ha tenido un gesto, una palabra o una sonrisa que me han hecho sentir valorado y querido. Mención especial para Paola, que me ha mostrado la cara más amable de Perú, enseñándome tanto con su ejemplo como con su cariño. Agradezco también a la FSU y a la UGR por hacer posible esta experiencia, que sin duda me ha transformado profundamente.
He aprendido a mirar la vida desde otra perspectiva: a quedarme con lo bueno, a entender que las diferencias nos enriquecen y a disfrutar de cada día intensamente. Este viaje me ha enseñado a reír más, a escuchar mejor y a valorar el poder de las pequeñas cosas: una conversación, una caminata, una comida compartida o una simple mirada cómplice entre compañeros.
En Fondoempleo hemos iniciado las capacitaciones, y ha sido precioso ver cómo los emprendedores, que al principio apenas se conocían, ahora forman un grupo unido, con confianza, apoyo mutuo y mucha ilusión. El contenido de las sesiones es muy potente, pero lo que más valoro es lo que le comenté a Mario un día: “lo mejor de estas capacitaciones son las conexiones que se crean, el conocimiento que se transmite sin darse cuenta.”
Agradezco enormemente a todo el equipo, porque cada viaje al Valle Sur no solo ha sido un trabajo, sino una experiencia compartida llena de risas, aprendizaje, paisajes inolvidables y alguna que otra siesta. Esos trayectos quedarán grabados en mi memoria como parte de una etapa muy especial.
En Work4Progress culminé una de las tareas más emocionantes de todo el voluntariado: terminar la aplicación de control de ingresos y gastos. Fue casi contra el reloj, pero el resultado final fue un producto totalmente funcional, listo para subir a Google Play. No puedo estar más orgulloso.
Nada de esto habría sido posible sin Cristian y Will, que estuvieron ahí en los momentos más duros, cuando el cansancio o el código se me atragantaban. Siempre encontraban la manera de sacarme una sonrisa o recordarme por qué valía la pena seguir. Gracias a ellos, este proyecto no es solo una app, sino una prueba de lo que se logra cuando la colaboración y la amistad se unen.

Publicado en: Perú, Voluntariado internacional Etiquetado como: Emprendimiento, Informática

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