Comparto y registro en Imaginado, documentalmente, el artículo publicado en Granada Hoy, en su versión web, el 12 de mayo de 2026. Añado nuevas fotos, agradeciendo a los compañeros de la asociación y club de jazz Ool Ya koo, Paco Ureña y Fermín Otálora. Es una suerte tener un lugar estable para disfrutar de esta música en Granada, que siempre ha recogido una tradición de música en directo, pero que está viviendo la consolidación de un proyecto de gran interés en torno al jazz, del que seguiré contando cosas, ya que tiene la faceta de escuela de público, talleres y combos, dos big band y numerosas actividades de gran interés. Me gusta especialmente esta publicación, por la foto en la que aparecen mis buenos amigos Toto Fabris, compañero de la banda municipal Ciudad de Atarfe, al que debo gran parte de la renovada ilusión por tocar, y a mi amigo, maestro y prácticamente familia, Arturo Cid, que ha dedicado su vida a la defensa y divulgación de esta música. Si en algo se aporta, para la consolidación de proyectos de este carácter cultural, social y participativo, me doy por satisfecho al sumarme a esa difusión de cuestiones tan interesantes, en las que tengo la suerte de estar implicado, en este caso como socio de Ool Ya Koo y aficionado a la música.
Copio el texto publicado, para una lectura más cómoda, añadiendo algunas de las fotos de esas jam session.

Los jueves hay jam
La asociación Ool Ya koo reúne cada noche a cientos de aficionados al jazz en la ciudad
Rafael Marfil Carmona Granada
Una jam sesión es un encuentro de músicos que, en torno a unas claves y un lenguaje común, deciden reunirse para dialogar y crear de forma conjunta. El jazz, en esencia, es eso. Es lo que sucede cada jueves por la noche en la asociación Ool Ya Koo, una cooperativa surgida de la necesidad de tener un lugar de encuentro y un espacio formativo para esta música, recogiendo el testigo de varios lugares de referencia en la historia de los directos musicales en la ciudad, como Eshavira, Bohemia Jazz Café, Planta Baja, la taberna J&J y otros. Si hacemos historia, fueron varias las iniciativas que no terminaron de consolidarse, como El central, a espaldas del Teatro Isabel La Católica, hace décadas. Lo importante es nuestra mirada al presente, en una ciudad y provincia con varios festivales de jazz, que son referencia en el panorama nacional, con una cantera y afición que se ha consolidado, herencia de todos esos esfuerzos y del impulso por la cultura tiempo atrás. Es una trayectoria que no cabe en este artículo. Solo así, desde una base social sólida, se consolida una ciudad que es, sin duda, una referencia de capitalidad cultural. Solo falta creérselo.
La asociación cuenta con una escuela y un club de jazz donde se pueden escuchar todos los estilos

Con ese extraño nombre, que es un estándar compuesto por el gran trompetista Dizzy Gillespie, uno de los que revolucionó esta música, este colectivo quiso marcar un territorio de respeto por la tradición y, a la vez, de reivindicación del nexo común de innovación que tiene el amor a este género de tradición afroamericana. La expresión “Ool Ya Koo” es una transcripción de una técnica vocal de imitación de instrumentos denominada scat, posiblemente inventada por Louis Armstrong cuando no recordaba una letra, al caérsele la partitura. La trayectoria de lo que es una escuela y, actualmente, aglutina a cientos de socios y ha generado varios combos y dos Big Band, supera ya la década, y hoy se ha convertido en una garantía de música en directo de miércoles a domingo. Por su escenario del local en Almona del boquerón, junto a Gran Vía, han pasado ya grandes como Perico Sambeat, Elia Bastida, Tito Alcedo, Arturo Serra o Vincent Herring, entre otros muchos, que miran con admiración la sala llena cada noche. También, se baila swing y música cubana, además de poder escuchar a los músicos que se están formando en sus talleres.

Las jam son la esencia de una música que se basa en la participación y la improvisación
Cultura de participación
Sin embargo, de todo ese despliegue de posibilidades, destaca especialmente la propuesta de participación en las jam, donde la gente se sube al escenario a partir de la actuación de un combo base. Sesiones que, nadie se engañe, no responden nunca a una improvisación inocente, sino a mucho estudio y preparación por parte de jóvenes de la ciudad, que están demostrando una extraordinaria capacidad en sus interpretaciones cada semana. Estas propuestas, habitualmente, los jueves, con una antesala más libre y “desorquestada” de los miércoles, sirven también como encuentro intergeneracional, donde podemos escuchar a los pioneros del jazz en Granada, como Arturo Cid, y a muchos estudiantes que demuestran una calidad profesional. Se suma a esta dinámica una escuela de público, para aprender a escuchar jazz, de la que habría que hablar mucho más despacio.
El ambiente del jazz es eso, la posibilidad de participar, de expresar tu sello, tu idea de la música, respondiendo a unos cánones que requieren un enorme esfuerzo y preparación. En la retina, siempre tenemos aquella sesión con la que el gran saxofonista Charlie Parker quiso saltar entre tonalidades, perdiendo el tempo y sintiendo la reprobación del mítico batería Jo Jones. Era 1937. El platillo volando en el Reno Club, a cámara lenta, antes de chocar contra el suelo, es una de las grandes escenas del cine de Klint Eastwood, en su obra maestra “Bird”. De aquellas jam en la vieja Kansas City a la apertura y la ilusión de esta afición en Granada no hay tanta distancia, porque la emoción es la misma. Y el ambiente, puede que sea más cordial. Tan lejos, tan cerca.
Ool Ya koo ofrece, por fin, un marco estable para los directos de jazz en una ciudad que siempre intentó tener un club de referencia
Además, hay que tener en cuenta que la cultura es resultado de una apuesta vital. Por ello, los socios de Ool Ya Koo pagamos mensualmente, y amortizamos ese coste en los descuentos de la entrada, consumiciones y talleres. Detrás, el esfuerzo de personas clave que pusieron en marcha y dedican su tiempo a esto. Incluso, quien no se ha asociado, puede disfrutar de unos precios que no creerían en otras ciudades con clubes de jazz. Ha pasado mucho tiempo desde que nos aficionamos a esta música gracias a nuestro festival de noviembre y a los programas de RTVE del inolvidable Claudio Cifuentes pero, al final, la esencia de disfrutar del “jazz entre amigos” sigue siendo la misma. Si con esta descripción, quizá de un mundo desconocido para algún lector del periódico, le animamos a adentrarse en este ámbito de la vida cultural y musical de la ciudad, ya será mucho, porque la creación y el arte no son elitismo, sino participación.
La creación y el arte no son elitismo, sino participación





